lunes, 9 de mayo de 2016

ANDRES DE LEON








Como me ha pasado en otras ocasiones, existen contradicciones a la hora de determinar el lugar de nacimiento de algunos personajes ilustres de nuestra historia. Este es el caso de Andrés de León.

Según algunos historiadores dicen ser natural de Granada, aunque otros dicen que fue natural de Baeza.

Yo he basado este artículo en la publicación más antigua que data de 1845 , puesto que las restantes publicaciones que hablan de este personaje tan ilustre del siglo XVI fueron echas con posterioridad y pudieran haber cometido errores de transcripción: Estudios Biografico-Bibliográficos de la Medicina Militar Española escrita en 1864 por D. Miguel de la Plata y Marcos.  Razón Universal de los Jarabes de D. Miguel Villanovano del año 1943










Tras leer las dos publicaciones anteriormente descritas, puedo asegurar que la información obtenida del Libro “Anales Históricos de la Medicina General”, el cual trata de la Historia de la Medicina Española, escrito en 1845 por D. Anastasio Chinchilla, es la mas completa. 

También debo señalar que personalmente me infunde mayor confianza la publicación más antigua, pero también la dilatada profesionalidad de D. Anastasio Chinchilla (Doctor en Filosofía, bachiller en Teología, Licenciado en Medicina y Cirugía, Consultor Honorario del Cuerpo de Sanidad Militar, Ex catedrático de Zoología del Museo de Ciencias Naturales y de la Historia de la Medicina Española y un largisimo excétera.)

Anastasio Chinchilla




Andrés de León, nació por los años 1560, fue natural de Baeza. Estudió medicina y cirugía en la Universidad de Sevilla. En esta ciudad pasó la práctica con el célebre Nicolás Monardes, en los hospitales de los Desamparados y del Cardenal.

Nicolas Monardes



Se revalidó allá por el año 1583. Enseguida marchó a la ciudad de Baeza, en la cual ejerció la profesión por 2 o 3 años. Desde allí fue al Hospital de Valencia, y de éste, pasó al de Zaragoza, para posteriormente llegar hasta Madrid. 

Retrato de Don Per Afan III Enríquez de Ribera y Portocarrero. Primer Duque de Alcalá y Segundo Marqués de Tarifa



Allí acompañó al Duque de Alcalá al sitio del Escorial, cuando trasladaron a éste los restos mortales de los Reyes. A poco después fue nombrado médico del Duque de Alba, con el cual pasó al ejército de Portugal, y estuvo en la guerra por los años 1579 y parte de 1580.


Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel
Tercer Duque de Alba

Fue alto personaje de la Corte de Felipe II, de quien era Médico y a quien este poderoso rey encomendó servicios tan importantes como acompañar a D. Juan de Austria en la campaña contra los moriscos de Granada, al Duque de Alba en la conquista de Portugal y al Duque de Medina Sidonia.

Felipe II



Don Juan de Austria




Expulsión de los Moriscos de Granada en la época de Juan de Austria


Duque de Medina Sidonia


En 1580 regresó a Sevilla y describió la peste de viruelas que reinó en este año, en el cual dice que atacó mucho a los viejos. También describió las epidemias variolosas que reinaron en la provincia de Toledo en 1585 y otra en Galicia en 1600, la cual según testimonio suyo, atacó con especial virulencia a los viejos.
Fue también nombrado médico-cirujano mayor y protomédico de la armada que pasó a Portugal, bajo el mandato del General Adelantado mayor de Castilla, con el sueldo de 80.000 escudos.

De vuelta de esta expedición, fue nombrado médico de cámara.


Se propuso viajar por Toda España con el objetivo de ilustrarse.
Refiere haber estado en Valencia, Burgos, La Coruña, Santander y en Viveros.

Estando en esta escribió su tratado práctico del morbo gálico en 1602.
Aunque no se sabe con exactitud la fecha de su muerte, si tenemos constancia de varias obras que escribió:

Libro primero de Anatomía, recopilaciones y exámen general de evacuaciones, anatomía y compostura del cuerpo humano, diferencias y virtudes del anima, definiciones de medicina con muchas cosas curiosas y provechosas de philosophia y astrología. Este libro fué editado en 1590 en la ciudad de Baeza.




Repartidos en 4 libros, en los cuales últimamente se rematan dos tratados de avisos para sangrar y purgar, en todo respetando los signos y planetas.

Dedicó esta obra al Conde de Castellar, la cual llegó a tener una gran celebridad, según se deduce de los cinco sonetos que le dirigieron algunos poetas de reputación, y que se leen después de la dedicatoria. Este fue el caso de Juan Lopez de Ulloa:






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