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domingo, 12 de marzo de 2017

LA VIRGEN Y EL NIÑO




La imagen de Santa María Madre de la Iglesia está situada sobre una columna de piedra, a los pies del altar mayor de la catedral de Baeza. 



Anteriormente se ubicaba en el retablo del trascoro, hoy desaparecido. 





A partir de los años cincuenta, con motivo de las obras de rehabilitación del templo, fue trasladada en varias ocasiones, hasta que en 1980 se coloca en su actual emplazamiento.

Sus dimensiones son: 150x40x30cm (La Virgen), 45x20x14cm (El Niño) y 12x49,5x42cm (La Peana)

La escultura sigue el modelo iconográfico de las Vírgenes de Belén o de ternura, en el que María aparece representada con el Niño en brazos en actitud maternal. 

En el Renacimiento el tema se va humanizando y progresivamente va adquiriendo un mayor naturalismo. En esta obra de Santa María Madre de la Iglesia, la comunicación entre madre e hijo se establece sutilmente a través de las miradas y del delicado juego con las manos.

El grupo es una buena escultura de taller ejecutada con una técnica correcta, aunque los estofados son de mediana calidad.


Elementos añadidos son el rótulo metálico de la peana, que ha sido colocado en fecha reciente, y la corona de la Virgen. Un hecho curioso es que el artista solo talló cuatro dedos en cada uno de los pies del Niño.





El poeta D. Antonio Machado quedó prendado de esta imagen y le dedicó uno de sus versos:


Por un ventanal
Entró la lechuza
En la catedral
San Cristobalón
La quiso espantar,
Al ver que bebía
Del velón de Santa Maria…..





La Virgen con el niño es una imagen en madrea policromada, de transición gótico-renacentista, posiblemente de principios del S. XVI.

La policromía sigue la técnica del estofado.




Carece de halo. Su advocación más reciente es la de “Santa María, Madre de la Iglesia”, pero ha tenido otras como “Virgen de Agosto”, etc…


Entre 1996 y 1997 se restauró bajo la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura, siendo también financiada por este Organismo con una inversión de 12.020,04 euros.

RESTAURACION

En la obra se advertían intervenciones de restauración anteriores en la película pictórica: un repinte generalizado en la mano derecha de la Virgen, otros, muy burdos, que cubrían una grieta en su frente y cuello, y repintes parciales en las manos del Niño y en el manto de la Virgen.

Un fuerte ataque de xilófagos había ocasionado grandes pérdidas de madera, especialmente en el hombro izquierdo y salientes de los pliegues dorsales del manto de la Virgen. En el momento de examinar la obra, tras haber sido ésta sometida a aplicaciones periódicas de insecticida, se encontraban inactivos. Otra considerable pérdida de madera se había producido en la cara interna del pliegue del manto.

Repartidas por toda la escultura existían numerosas fisuras, aberturas y grietas; la más importante atravesaba la imagen desde la peana hasta el cuello. Se observaban agujeros y algunos elementos metálicos en la peana, de fijar la imagen, y en las cabezas de la Virgen y del Niño, de sujetar algún tipo de corona. También presentaba acumulaciones de polvo, excrementos de aves y nidos de insectos, desgastes y pérdidas de policromía. En la frente de la Virgen se localizaba un arrugamiento de la capa de color producido por un foco de calor.





Fuentes:

Baeza, Histórica y Monumental. Autor: Juan Cruz Cruz

http://www.juntadeandalucia.es/organismos/cultura/areas/bienes-culturales/actuaciones-conservacion/paginas/intervenciones/detalle/98070.html?5



jueves, 9 de marzo de 2017

TRIPTICO DE LA ADORACION DE LOS REYES MAGOS.




Autor: Anónimo Flamento. Taller de Amberes. Hacia 1520.

Óleo sobre tabla 100 x 71 cm. (central), 90 x 36 cm (laterales).

Representando en la parte central la Adoración de los pastores:




 y en los laterales lo que parece ser nacimiento y presentación del Niño. 





Se encuentra en el interior de la Iglesia San Pablo de Baeza junto al Cristo de la Expiración.






Aunque presentaba gran cantidad de suciedad, se podía intuir un gran colorido, siendo el dibujo preciosista, muy trabajado, notándose claramente las manos de un gran maestro. 

La obra presenta de fondo arquitectura renacentista con reminiscencias góticas (como en la tabla derecha). 

No se sabe como llegan las tablas a la parroquia, pero parece tratarse de una donación de los Reyes Católicos. 




El tríptico refleja la vestimenta de la época, diferenciando la pobreza de las figuras de la Virgen y San José con telas muy rudas, a las de los Reyes Magos, lujosamente vestidos, y las de las figuras de la presentación del Niño, también reflejando riqueza en el vestir.



Según el testimonio encontrado en una etiqueta adherida al reverso, la obra sufrió una agresión durante la guerra civil, concretamente en 1936. Como consecuencia de estos hechos se produjeron destrozos en todos los elementos que componen las tablas y las molduras. 

En el momento de estos incidentes la obra ya presentaba las alteraciones que afectaban a la pintura. Tanto esta etiqueta como un sello adherido a la tabla lateral derecha en el que figuran los nº 14 y 276A, probablemente números de registro o catalogación, han sido despegadas y restauradas por técnicos del Taller de restauración de Documento Gráfico del Departamento de Tratamiento, como parte de la metodología del trabajo interdisciplinar del IAPH. 



En el caso de esta obra el tratamiento de conservación - restauración consistió en primer lugar en la eliminación de todos los elementos añadidos que no formaban parte del original y que impedían su movimiento estructural y perturbaban a la pintura estéticamente. 

Estos materiales añadidos eran de madera en el reverso de los paneles y numerosos clavos situados en los ensambles de las molduras que impedían su natural movilidad. 




El estudio radiográfico realizado a la obra fue de gran importancia para el conocimiento de la posición de estos elementos metálicos y su posterior eliminación. La reflectografía de infrarrojos dio como resultado un dibujo subyacente completo realizado a pincel con gran soltura. 

Los deterioros más importantes que afectaban a la pintura eran una gran capa de barniz de goma laca cuya superficie presentaba grandes quemaduras que apenas afectaban a la pintura debido a su grosor. Los criterios de conservación fueron aplicados rigurosamente. 

Todos los elementos de madera tanto los soportes de las tablas, como los soportes de las molduras, se restituyeron a su posición original a fin de conseguir su movilidad natural. Se reintegraron con injertos de madera de roble curada las faltas de soporte de madera. 


Detalle de  la Virgen con el Niño correspondiente a la tabla central que representa la Adoración de los Pastores. Estado de conservación inicial donde se aprecian las quemaduras y la rotura vertical del panel.
Detalle de  la Virgen con el Niño correspondiente a la tabla central que representa la Adoración de los Pastores  una vez finalizada la intervención


No se repusieron en los reversos de las tablas ni en las molduras, estucos, dorados, o color, sino que se dejó visible la madera limpia allí donde no existía policromía ya que las faltas de dorado y estucos eran muy numerosas, con un porcentaje de perdidas de un 25 % aproximadamente. En cambio en las pinturas del anverso si se ha procedido a un tratamiento completo de conservación - restauración de las tres pinturas ya que el porcentaje de pérdidas era menor y estas no afectaban a grandes zonas, por lo que no había que reconstruir ningún elemento iconográfico. El preciosismo con el que la obra está tratada, que adquiere carácter de miniatura, nos llevó a aplicar un criterio de intervención más detallado en el anverso por cuestión estética, ya que así lo demandaba la propia obra.



Fuentes:

http://www.iaph.es/web/canales/conservacion-y-restauracion/catalogo-de-obras-restauradas/contenido/Triptico_de_la_adoracion_Baeza_Jaen

lunes, 27 de febrero de 2017

PINTORES Y ESCULTORES QUE DEJARON SU HUELLA EN BAEZA

Convento de los Descalzos 




BONIFAZ TOVAR, Luis. (Pintor-Dorador, Nació en Jaén en 1603)

En 27 de abril de 1649, siendo vecino de la ciudad de Baeza, se obligó a pintar para el convento de los descalzos de Jaén 29 lienzos que llenaran el espacio en blanco que tenía el aposento donde estaba la librería. La temática de estos lienzos sería: 13 con la historia y vida del profeta Elías, 14 con la de santa Teresa de Jesús, 1 con la de Nuestra Señora del Carmen y otro con san José y el Niño. 

El trabajo lo daría acabado dentro de 20 meses y se le pagarían 4.500 reales. En el tiempo que fue vecino de esta ciudad, al menos entre 1643 y 1650, recibió por aprendiz de su oficio a Blas Guillén , menor hijo de doña Mayor de los Cobos, viuda de don Juan Guillén. Se comprometió a enseñarle el arte de pintar durante 6 años.


Iglesia de Santa Cruz



FERNÁNDEZ DE LAS PEÑAS, GIL (Maestro ensamblador, nacido en Iznatoraf 1575/1576)

Año 1611. Retablo para la capilla que el capitán Cristóbal Lechuga y su familia tenían en la parroquia de Santa Cruz, en Baeza . 

Lo hizo según una traza que el capitán envió desde los estados de Milán, aunque solamente se le encargó la arquitectura de él, porque de la hechura y talla –escudos, virtudes, cogollos, capitales, tercios de columna, etc.– se encargó Sebastián de Solís. 

El retablo llevaba 4 columnas corintias, iguales a las que había en la iglesia de san Andrés de Jaén, las cuales descansarían sobre otras tantas cartelas. Por su trabajo cobró 990 reales (90 ducados).




Año 1614. Retablo para la capilla de doña Francisca Moreno, viuda de don Juan de Acuña, en el colegio de Nuestra Señora del Carmen, carmelitas calzados de la ciudad de Baeza8 . Se obligó a hacer el retablo conforme a la traza que había hecho el padre fray Alonso de Jesús, vicerrector del colegio, y con unas condiciones contenidas en un memorial, entre ellas, que el retablo tuviera dos cuerpos, que las columnas fueran lisas y redondas, y que llevara una cruz en el remate de lo alto. El precio fue de 80 ducados.



LANDERAS, DIEGO DE (Maestro de Cantería y Escultura, nacido en Granada)

Año 1649. Doce figuras excelentes de los apóstoles, en madera, para el retablo de la iglesia de San Andrés de Baeza, con las insignias propias de sus martirios, con sus diademas redondas y enteras por coronas. 

La escritura de obligación se pasó ante un escribano de la citada ciudad después del 4 de mayo de este año, fecha en que Juan de Landeras, desde Jaén, hizo de fiador de su hermano Diego en el cumplimiento de este encargo. En 22 de octubre de 1652, el mayordomo de esta parroquia le pagó los 3.124 reales que montó la hechura de los 12 apóstoles de madera de este retablo





LOPEZ DE ROJAS, Eufrasio (Arquitecto, nacido en Ándújar)

Año 1665. Saldrán de su ingenio la capilla del seminario y la portada de la iglesia de san Pablo









Fuentes:

Catálogo de artistas y artesanos de la ciudad de Jaén (1634-1684) de Juan de Aranda Salazar a Eufrasio López de rojas (I). Autor: Rafael Galiano Puy Licenciado en Historia

sábado, 25 de febrero de 2017

LA SAGRADA FAMILIA DE VALDÉS LEAL





En el muro que continua hasta la Sacristía cuelga un valioso lienzo, en forma de arco de medio punto, que representa a la Sagrada Familia, con el Eterno Padre y los ángeles. Su autor es Valdés Leal y sería pintado hacia 1674

Juan de Valdés Leal es, junto a Murillo, uno de los máximos representantes de la pintura barroca en España



Autoretrato de Juan de Valdés Leal


En la iconografía barroca era habitual la representación de las Dos Trinidades tal y como aparece en este soberbio cuadro de Valdés Leal: en la zona baja de la composición hallamos a la Trinidad terrenal con el Niño Jesús, la Virgen y san José mientras que en la parte superior se encuentra el Padre Eterno acompañado de un amplio coro de angelitos. 





La paloma del Espíritu Santo se posa en el hombro de san José, reforzando de esta manera la importancia de este personaje en la vida de Cristo al igual que ocurre en la Sagrada Familia del Pajarito de Murillo.




Incluso con su gesto protector refuerza esta idea Valdés Leal ha puesto en la escena todos los elementos característicos del Barroco: diagonales que organizan y aportan ritmo a la composición, movimiento, figuras escorzadas, expresividad y colorido, armonizando y equilibrando los tonos. La iluminación dorada inunda la estancia donde están los personajes, dejando ver con absoluto naturalismo el banco de trabajo de san José y la cesta de labor de la Virgen.


El resultado es una obra de gran belleza que ha permanecido inédita hasta fechas recientes.

Medidas del Cuadro: 270x270



Fuentes:


Baeza Histórica y Monumental. Autor Juan Cruz Cruz




martes, 14 de febrero de 2017

EL ARMARIO DE LAS TRES LLAVES DE BAEZA



En la sala que daba al norte se conservaba el armario de tres llaves, empotrado, con buenas tallas del XVI, donde se guardaban los padrones de la nobleza baezana y depositados hoy en el Archivo Histórico Municipal, en la Casa de la Cultura.

Dos eran los archivos en los que se guardaba la documentación que generaba el gobierno de la ciudad, debiéndose añadir un tercero con la desaparición de la Compañía de los doscientos Ballesteros de Santiago en 1757 por orden de Carlos III y cuyo patrimonio archivístico pasó al Ayuntamiento por orden superior.

El primero de ellos se encontraba en la sala alta de las Casas de Cabildo en donde se celebraban los plenos municipales.

En esta sala, y junto a la ventana que existía a sus pies, había un armario empotrado en la pared con unas puertas que aún se conservan en el actual Museo de Baeza.


Dichas puertas tienen talladas las alegorías de las virtudes cardinales y teologales, cualidades que debían regir a todo gobernante, estando coronadas por la figura de San Miguel luchando contra las fuerzas del mal: toda una alegoría sobre lo que debía ser el gobierno de la ciudad.

La documentación que contenía estaba directamente bajo la responsabilidad de la Ciudad, disponiendo el armario de tres cerraduras con sus correspondientes llaves.

La primera de las llaves era custodiada por el Corregidor de la ciudad, otra la tenían los escribanos de Cabildo y la tercera se sorteaba entre los regidores de la ciudad, siendo el elegido nombrado como caballero clavero hasta la siguiente elección.

En los cajones que contenía este archivo se custodiaban los Privilegios Reales, concebidos a Baeza así como otros relativos al funcionamiento de la ciudad como el Fuero y ordenanzas, además del padrón de hidalgos de ella.

La apertura de este archivo se realizaba de forma solemne por mandato del corregidor.

Este citaba mediante cédula o acuerdo de cabildo a los claveros para un determinado día y hora, nombrándose en ocasiones además una comisión de dos regidores y un jurado que estaba presente durante su apertura.

Uno de los motivos más frecuentes de su apertura era la inclusión de los hijosdalgos en el padrón de la ciudad o los trámites previos para su declaración.

En estas ocasiones no existía en Baeza arancel alguno para la realización de este trabajo tal y como era cobrado en otras ciudades. Sin embargo, si existió la costumbre de satisfacer los interesados una serie de propinas a los claveros y comisionados de su apertura.

Esta consistía en media arroba de chocolate y media de dulces para el corregidor, caballero clavero y demás regidores comisionados para la apertura, recibiendo la mitad el jurado, sindico y escribanos de cabildo presentes en el acto.

Las mencionadas propinas eran entregadas de forma “Voluntaria” y su coste suponía, a finales del siglo XVIII, un valor aproximado de 20 doblones.

A modo de ejemplo tenemos que a finales del siglo XVIII en Jaén la apertura del archivo municipal con este mismo motivo estaba grabado con 80 reales al corregidor y 75 a cada uno de los demás capitulares que debía satisfacer el interesado.

No sabemos en qué momento el armario deja de existir como tal, debió de ser a finales del siglo XIX o principios del XX cuando el templo sufre sus mayores destrozos.

Los documentos orales más antiguos sitúan la puerta de las tres llaves en el Ayuntamiento de Baeza (Casa del Corregidor) hasta que es trasladado en los años noventa en pleno siglo XX al archivo histórico municipal, hasta que en 2008 es trasladado al actual museo de Baeza.



Nos llama la atención que como remate aparece una imagen de San Miguel, vencedor del maligno, que en su escudo presenta grabada las armas de la ciudad. Hay que tener en cuenta que la devoción a San Miguel en Baeza a pesar de encontrarse suprimida o mejor dicho, haber sufrido una ecología festiva, tiene una larga historia devoción episcopal.

Las virtudes representadas en la puerta son las tres teologales, las cuatro cardinales y una más para completar el número ocho.


Al igual que pasa en el sepulcro de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, en la capilla real de la catedral de Granada, donde se añade la “Paciencia”. Aquí no es el caso, pues esta octava se considera de difícil identificación.

En el "Armario de las tres llaves" encontramos las siguientes virtudes:







La virtud de la Justicia, La Templanza, La Caridad, La Fortaleza, La Templanza, La Prudencia, La Fé y "Otra desconocida".

La Virtud de La Justicia





Virtud de la Templanza




Virtud de la Caridad



La virtud de la Fortaleza





La Virtud de la Esperanza



La Virtud de la Prudencia



La Virtud de la Fe



La Virtud Desconocida


Para los cristianos “El arcángel San Miguel” es el protector de la Iglesia y considerado abogado del pueblo elegido de Dios. La Iglesia Católica lo considera como patrono y protector de la Iglesia Universal.

No olvidemos que Baeza es la sede episcopal más antigua de Andalucía y la primera visigoda restablecida por Fernando III en 1227 tras la conquista de la ciudad a los musulmanes, momento en el que el dominico Fray Domingo queda en la ciudad como primer obispo.

Es por ello, por lo que tiene toda su razón de ser que este “armario de las tres llaves” esté coronado con la imagen de dicho arcángel.

Es concebido de manera clásica, como un joven semidesnudo, a pesar de estar vestido de forma parecida a como se representa al dios Marte, con indumentaria militar de época romana. (sea casualidad o no, en Baeza antes de existir la Catedral existió un templo romano dedicado al dios Marte).

Es claramente representado en la rebelión del comienzo de los tiempos, con la espada en alto y pisando al demonio junto a otra serie de ángeles caídos.

 
Detalle del escudo en el casetón

Escudo de Baeza en las manos de San Miguel


Fuentes:


El armario de las tres llaves de la Catedral de Baeza, un interesante discurso de virtudes del Siglo XVI. Autor Pablo Jesús Lorite Cruz

Las escribanías mayores de cabildo en Baeza. Autor Antonio Extremera Oliván.

martes, 16 de febrero de 2016

SAN CRISTOBAL O "CRISTOBALON", LA LEYENDA DORADA

Dimensiones aproximadas: 3.5 x 2.5 m





En el interior de la Catedral de Baeza dedicada a la Natividad de Nuestra Señora, se conserva este cuadro de San Cristóbal de grandes dimensiones, al parecer de Pedro Gallo hacia 1736. Óleo sobre lienzo colgado en la pared interior de la torre, destaca la imagen del niño, ataviado de civil a la moda del siglo XVIII, sobre una gloria abierta (poco habitual en estas representaciones).















Este Santo debió ser muy popular, pues aparece en infinidad de templos, la mayoría de las veces en representaciones de grandes dimensiones (no en vano, según "LA LEYENDA DORADA", era un gigante poderoso), casi siempre en pinturas murales, frescos o lienzos de gran tamaño en las paredes de Catedrales o de iglesias. 


Como una más de las biografías simbólicas que la Iglesia medieval cristianizó para que no se perdieran, este Santo fue utilizado por hermetistas de la época como vehículo para transmitir sus conocimientos para escapar a la acción inquisitorial, y que estudiosos posteriores continuaron utilizando (Fulcanelli, Canseliet, etc.).


Lienzo ubicado en el Interior de la Catedral de Baeza





En este caso nos limitamos a presentar la imágen de San Cristóbal para su conocimiento en general, con los datos y referencias reunidas a lo largo de mucho tiempo.

Para los que se asoman por primera vez a la leyenda de San Cristóbal, indicaremos que el nombre de Cristóbal (del griego Χριστοφοροσ, Christóforos, "portador de Cristo") y que este significado viene de los hechos relatados en ella: 

 
Offerus
   

"Su nombre inicial era Offerus y era un ser gigantesco y fuerte que pretendía ponerse al servicio de la persona más poderosa del mundo. Estuvo al servicio de un rey hasta que éste se detuvo ante una representación del diablo, por lo que buscó al diablo para ponerse a su servicio. Al detenerse éste ante una cruz, preguntó qué representaba y le dijeron que a Dios, de manera que buscó a Dios para servirle, pero estuvo mucho tiempo en su busca sin éxito. Una noche, cansado se detuvo a la orilla de un río a descansar y un sabio ermitaño que habitaba en una cabaña le dijo que para servir a Dios podía quedarse allí y ayudar a todos los que quisieran cruzar el río, por lo que allí se mantuvo en esa función. Una noche le despertó una voz infantil para que le ayudara a pasar. Offerus puso al niño sobre su hombro izquierdo y se metió en las aguas que, de pronto, se agitaron y el niño se hizo más y más pesado, por lo que tuvo que arrancar un árbol para apoyarse y ayudarse a cruzar. Al preguntar al niño quién era, éste contestó que era Cristo y que llevaba con él al mundo entero y por eso era tan pesado". A partir de entonces, el gigante pasó a llamarse Cristóbal ("el que lleva a Cristo").

 Casi todas las imágenes suficientemente antiguas se representan con todos los elementos de la leyenda: la noche, el río, el ermitaño, el árbol, el niño con la bola del mundo crucífera (que lleva una cruz), etc.




LA LEYENDA DORADA


Como Leyenda dorada o, en Latín, Legenda aurea se conoce a una compilación de relatos hagiográficos reunida por el dominico Santiago (o Jacobo) de la Vorágine, arzobispo de Génova, a mediados del siglo XIII. Titulada inicialmente Legenda Sanctorum ("Lecturas sobre los Santos"), fue uno de los libros más copiados durante la baja Edad Media y aún hoy existen más de un millar de ejemplares incunables. Con la invención de la imprenta, dos siglos más tarde, su reputación se había consolidado y antes del fin del siglo XV aparecieron numerosas ediciones impresas.

El texto original, redactado en latín, recoge leyendas sobre la vida de unos 180 santos y mártires cristianos a partir de obras antiguas y de gran prestigio: los propios evangelios, los apócrifos y escritos de Jerónimo de Estridón, de Casiano, de Agustín de Hipona, de Gregorio de Tours y de Vicente de Beauvais, entre otros. Junto con ellas, presenta una explicación basada en los evangelios de las fiestas del calendario litúrgico, así como una breve historia de la cristiandad en Lombardía, que le valió el subtítulo de Lombardica Historia.

La intensidad de los relatos, preocupados menos por la fidelidad histórica y filológica —ofreciendo, por ejemplo, etimologías fantásticas similares a las de Isidoro de Sevilla— que por la intención doctrinaria y ejemplificadora, fue sin duda una de la principales razones del éxito de la Legenda. Buena parte de las escenas de martirio que llegarían a poblar el repertorio iconográfico de Occidente alcanzaron difusión de este modo, como las conocidas escenas del desollamiento del apóstol Bartolomé, el asaeteamiento de Sebastián Mártir o el combate de Jorge de Capadocia y el dragón. Del mismo modo que la progresiva elaboración de las biblias pictóricas en las catedrales, la Legenda fue elaborada como una herramienta para la difusión de la fe a través de imágenes vívidas, más cercanas a la experiencia del vulgo que las dificultosas parábolas bíblicas.
El éxito de la Legenda condujo también a numerosas adiciones en las copias manuscritas. Así, se han conservado ejemplares del siglo XV en que las 180 historias que constan en el manuscrito más antiguo conservado —un ejemplar de 1282, parte del fondo de la Biblioteca Estatal de Baviera— se habían duplicado. Otras leyendas, consideradas inverosímiles por el copista, se fueron suprimiendo progresivamente.

Fuente: Wikipedia



POEMA DE ANTONIO MACHADO










Antonio Machado nos dejó en su poema “Apuntes”, reproducido más adelante, algunas estrofas dedicadas al edificio más emblemático de Baeza, la Catedral, situada muy cerca del instituto donde daba clases. 











Por un ventanal

entró la lechuza

en la catedral.

San Cristobalón

la quiso espantar,

al ver que bebía

del velón de aceite

de  Santa María.

La Virgen habló:

Déjala que beba,

San Cristobalón.
  

Al Bayyasi el último emir árabe que tuvo Andújar

al-Bayyasi ayudó a Fernando III a tomar algunas localidades giennenses como Montejícar, Pegalajar o Mengibar. Pero antes de abandona...