Tal y como se desprende en algunos Bandos Baezanos y de las
batallas sostenidas entre ellos, muchos han sido los castillos nombrados en
territorio de Baeza. Hoy son pocos los que han quedado con alguna torre en pie,
y menos aún, la fortaleza íntegra.
CASTILLO DE BEGIJAR
Begíjar fue conquistado por Fernando III, en 1226, al mismo tiempo que
Baeza, y entregada por el monarca al obispo de Jaén, a mediados del
siglo XIII, como compensación por trasladar la sede episcopal de Baeza a
Jaén: ‘y os doy la heredad que tengo en Bexixar, tanto el olivar como
la torre’.
Los obispos de Jaén desde este momento mantuvieron el castillo de
Begíjar, en el que se parapetaron para dilucidar sus malas relaciones
con el Concejo de Baeza, lo que dio lugar a conflictos armados entre
ambos poderes y a pleitos ante la Corona.
En 1321, el Alfonso XI decidió recuperar Begíjar para entregarlo a
Baeza. El pleito entre el concejo de Baeza y el obispo de Jaén por
Begíjar se prolongará durante toda la Baja Edad Media.
Así, a mediados del siglo XV, el obispo don Rodrigo de Narváez empuñó
la espada para conquistar el castillo y de nuevo reintegrarlo a la
titularidad del Obispado, por lo que Baeza denunció ante el rey, sin
embargo al no prosperar estas gestiones, posteriormente en 1445, fue el
Concejo de Baeza el que tomó el castillo por la fuerza por lo que el
obispo.
Durante la guerra civil entre el rey Enrique IV -apoyado por el
condestable Iranzo-, y la nobleza, en 1471, los Benavides, uno de los
sectores litigantes de la nobleza baezana, cercaron el castillo por lo
que hubo de acudir en su auxilio el condestable Iranzo.
Finalmente en 1477, los Reyes Católicos definitivamente asignaron la posesión del castillo de Begíjar al Obispado de Jaén.
CASTILLO DE LUPION
Torre de Lupión |
Fernando III lo conquistó y lo cedió al Concejo de Baeza para que
formase parte de su alfoz, si bien la Corona se quedó con la tercera
parte de las tierras de labor.
Entre los episodios más famosos que se han relatado del castillo
figura el suceso que enfrentó a los linajes de los Valenzuela y los
Padilla.
En 1441, Alfonso de Valenzuela, tras intentar reintegrar de nuevo el
castillo a Linares a la disciplina del Concejo de Baeza, fue asesinado
por los Padilla. Como represalia, su primo Lope Sánchez de Valenzuela
logró que el rey destituyera a Juan de Padilla como regidor de Baeza y
nombrara en su lugar a su sobrino, Juan Pérez de Valenzuela.
Esta destitución provocó el levantamiento de Pedro de Padilla,
alcaide de Lupión, en representación del Concejo de Baeza. Fue entonces
cuando Lope Sánchez de Valenzuela informó al rey que, desde el castillo
de Lupión, Pedro de Padilla robaba y hacia otros males y, obteniendo
consentimiento regio, escaló y tomó el castillo, cobrando de la ciudad
de Baeza la recompensa de dos mil maravedíes.
En 1.475 el castillo estaba en manos de Martín Cerón, uno de los del
bando de los Carvajal que andaban en luchas nobiliarias. Los reyes
ordenan que se entregue el castillo a Baeza.
CASTILLO ARABE "LAS HUELGAS" o de "ESTIVIEL"
JABALQUINTO (Linares)
Los autores lo datan en época de dominación beréber en al-Andalus, aunque se sugiere la existencia previa de un oppidum ibérico, con restos de obra roana parece que fue remodelado por los cristianos castellanos en el siglo XIII.
CASTILLO DEL MARMOL
Aunque
se han encontrado restos romanos en sus inmediaciones, la historia de
esta villa comienza en la Edad Media. Por entonces se llamaba Canalejas.
Durante la época islámica fue posiblemente una pequeña alquería en
torno a una torre fuerte. Tras su conquista por los cristianos, Fernando
III "el Santo" la dona en 1233 al obispo Fray Domingo de Soria, primer
prelado de la restaurada diócesis de Baeza, en agradecimiento por su
ayuda en la conquista.
En 1249 El Mármol pasa, con título de villa, a
depender del Obispado de Jaén, mientras que todas las de alrededor,
Canena, Rus, Begíjar, Lupión, etc. seguirán siendo simples "lugares"
bajo la jurisdicción baezana.
CASTILLO DE CANENA
La primera ocupación del municipio se remonta a los romanos,
interesados en reforzar rutas mineras a partir de Cástulo y en colonizar
el territorio agrícola próximo a Baeza.
El nombre de Canena se vincula a los Banu Kinana, tribu árabe que
según ibn Hazm fue una de las que entraron en Al-Andalus en la época de
la conquista, que levantaron una fortaleza en Canena sobre un oppidum
romano. En ella pudo refugiarse en 1079 el rey de la taifa de Toledo,
al-Qadir banu Di-l-Nun, al escapar de una sublevación.
La conquista cristiana se atribuye a Fernando III y se data hacia
1226. Por decisión de Alfonso X, el municipio quedó repartido hacia
finales del siglo XIII entre la Orden de Calatrava y la Orden de
Santiago, por lo que existían dos parroquias, administradas por cada una
de las órdenes.
En 1302 Fernando IV lo expropió a la Orden de Calatrava para cederlo a
la ciudad de Úbeda como recompensa por haber apresado al comendador
Gutiérrez, que había sido desleal con el monarca.
En 1473, don Sancho de Benavides se apoderó de Canena e inició la
construcción del castillo bajomedieval por lo que fue denunciado por el
Concejo de Baeza ante los Reyes Católicos por incumplir la orden de no
levantar nuevas fortalezas.
A finales de 1538, don Alonso de Baeza, en virtud del poder que tenía
del Emperador, vendió a don Francisco de los Cobos las villas de Torres
y de Canena. Cuando hacia 1577, el señor de los Cobos, sin permiso
real, decidió levantar un nuevo castillo con la excusa de defenderse de
los Molina, sus tradicionales enemigos ubetenses, lo que en realidad
perseguía era dar un paso más para inmortalizar su nombre con el
patrocinio de otra portentosa obra arquitectónica.
Don Francisco de los Cobos no pudo ver terminadas las obras del
castillo, pero sí su viuda, doña María de Mendoza y su hijo, don Diego
de los Cobos que se casó con doña Francisca de Luna y emparentó con la
casa de los marqueses de Camarasa.
CASTILLO Y GIL BAYLE
(Linares)
En
1227 el castillo fue entregado a Fernando III el Santo por
Acet-Abe-Mohamed. Fue ocupado por la Orden de Calatrava después de ser
entregado a la ciudad de Baeza por Alfonso X en 1274. En 1292 Sancho IV
lo entregó al juez de Baeza don Gil Bayle de Cabrera, de quién tomó el
nombre, junto con las tierras entre el Guadalimar y el Guadalén.
CASTILLO DE BURGALIMAR
(Baños de la Encina)
Hay que esperar al impulso decisivo que da Fernando III en pos de la reconquista del sur peninsular para que el castillo pase definitivamente, en 1225, al dominio castellano. El rey lo cede al arzobispo de Toledo, Rodrigo Jimenez de Rada, y su defensa y guardia es confiada a la Orden de Santiago, muy implicada en las operaciones militares del sur de la península ibérica. Poco tiempo después, Fernando III integra el pueblo de Baños de la Encina en la jurisdicción de la ciudad de Baeza, de la que dependerá hasta 1626, fecha en la que Baños de la Encina obtiene la condición de villa.
En 1458, en pleno período de disputas nobiliarias en Castilla, Enrique IV cede la fortaleza a su condestable, Miguel Luchas de Iranzo. La decisión provoca el rechazo y malestar de la población, que se niega a cambiar de jurisdicción. En 1466, el regidor de Baeza toma el castillo y lo devuelve a los partidarios del rey.
En 1458, en pleno período de disputas nobiliarias en Castilla, Enrique IV cede la fortaleza a su condestable, Miguel Luchas de Iranzo. La decisión provoca el rechazo y malestar de la población, que se niega a cambiar de jurisdicción. En 1466, el regidor de Baeza toma el castillo y lo devuelve a los partidarios del rey.
CASTILLO DE TOBARUELA (Linares)
A
pocos kilómetros de Linares, (dentro de su término municipal), en la
carretera de Jabalquinto, se alza el Castillo de Tobaruela, construido
en 1475, sobre otro castillo anterior muy derruido y probablemente de
origen andalusí, por don Alonso Sánchez de Carvajal.
Este pequeño enclave que pertenecía al término de Baeza, fue sin
embargo un concejo autónomo desde mediados del siglo XV hasta mediados
del XIX. No se sabe a ciencia cierta sus orígenes, aunque se tiene
constancia de su existencia a principios del XV, pero es casi seguro que
nacería a mediados del siglo XIV, años en los que el concejo de Baeza
comenzó a sufrir una importante usurpación de términos en beneficio de
la oligarquía local. En este sentido, Alfonso XI, ordenó en 1329, que
todos aquellos nobles que tuvieran torres o fortalezas en el término de
Baeza, mostraran los privilegios reales que avalaran su existencia. Lo
cierto es que Tobaruela aparece como señorío, en la
segunda mitad del siglo XV, siendo uno más de los territorios
pertenecientes al linaje de los Carvajal, una de las más importantes familias de Baeza.
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