viernes, 2 de septiembre de 2016

ENRIQUE IV. UN REY QUE PROPICIÓ LA DESTRUCCION DEL ALCÁZAR DE BAEZA




Rey Juan



Es sabido por los libros de historia de la mala relación entre los Carvajales y los Benavides, dos familias enfrentadas y cuyas reyertas dieron lugar a que la Reina Isabel la Católica tomase la decisión de demoler el Alcázar y sus murallas.

He querido investigar más sobre esta cuestión y qué clase de reyertas tenían estas dos familias como para que la reina tomase esta decisión tan drástica que dejó a esta bella ciudad, sin el monumento más importe con el que contaba la ciudad.

Uno de los relatos sobre los enfrentamientos entre los Carvajales y los Benavides los encontramos en el año 1441.

Por mandato del Rey, entregaron:

EL ALCAZAR DE BAEZA: a Don Diego de Godoy, Diego López de Cózar, Juan de Tarancón, Pedro Aznar, Bartolomé de Navarrete, Pedro de Padilla, Miguel Díaz de Navarrete, Rodrigo de Salcedo, Juan Díaz de Navarrete, Pedro de Narváez, Pedro de Segovia, Andrés de Ribidilla y Adán López de Santisteban.

TORRE DE LOS ALIATARES: a Don García de Calbete y a don Rodrigo de la Cueva.

LA PUERTA DE LA AZACAYA: a Don Juan Rodríguez de Córdoba

LA PUERTA DEL POSTIGO: a Ferrán Sánchez de Segovia

LA PUERTA DEL TORRITO: a Juan de Hinojosa

EL CASTILLO DE IBROS: a Juan de Molina (hijo del tesorero Antón Ruyz de Molina)

EL CASTILLO DE VILCHES: a Juan Alfonso de Rus


Lope Sánchez de Valenzuela, en venganza del la muerte de Alfonso de Valenzuela (su primo) junto con Ruy Diaz de Argote Alcalde de Martos, Juan Pérez de Valenzuela y Rodrigo Comendador de Torres, recorrieron el termino de Linares para robar el ganado existente en dicho término.

Fue construido a finales del S. XV como fortaleza de Lope Sanchez de Valenzuela (Caballero de Santiago y Gobernador de Canarias, casado con Isabel Cerón).



Tras conocer estos hechos, se pusieron en camino hacia Baeza, Diego de Benavides y Manuel de Benavides, con gran número de soldados procedentes de Santisteban, Jabalquinto, Ubeda, Andújar y de Linares.


Diego de Benavides




Por aquellos tiempos, el Rey había confiado la defensa de la Ciudad a la familia Carvajal, en este caso a don Día Sánchez de Carvajal (padre de don Alfonso de Carvajal) que por su edad, linaje, reputación y deudos era el mas estimado caballero de los Carvajales.

Tras ser conocida la partida del Señor de Benavides hacia la Ciudad de Baeza desde Santisteban, éste se dispuso para defender la ciudad junto a Lope Sanchez de Valenzuela, Juan de Fuenmayor, Ruy Díaz Cerón, Juan Díaz de Navarrete, Gómez Fernández de Varea, Rodriguez de Biedma, Rodrigo Mejía, Rodrigo de Mendoza, Ramon Corvera, Pedro de Biedma y otros muchos caballeros.

Dispuso para la defensa del Alcázar a don Diego López de Cózar, Gonzálo de Torres, Fernando Godoy y Pedro Moreno. Para la Torre de los Aliatares, a don Rodrigo de la Cueva y a Pedro López de Navarrete. Para la Puerta de Jaén a don García del Castillo. Para la Puerta el Postigo a don Anton Ruyz de Torreblanca.

En aquella ocasión, los Benavides no pudieron tomar la ciudad, ni siquiera una sola almena de su fortaleza, pero no sería la única vez que lo intentase.

No sólo los Benavides tenían como rivales a los Carvajales, sino también a la Familia Molina de Úbeda y es por ello que un año mas tarde, en 1442 emprende otra contienda contra esta familia para posteriormente dirigirse de nuevo hacia Baeza.

Don Diego de Benavides, Señor de Santisteban del Puerto y don Manuel de Benavides, Señor de Jabalquinto junto con caballeros de Andújar y Linares, y algunos caballeros de Úbeda que los apoyaban y que eran contrarios al linaje de los Molina, emprendieron una nueva contienda, en esta ocasión contra la Familia Molina, dando como resultado la ocupación del Alcázar de Úbeda, echando de esta ciudad a todos cuantos eran partidarios de esta familia nobiliaria. Esto sucedió el día de San Llorente.

Animados por la victoria y creyéndose invencibles, quisieron hacer lo mismo con la Familia Carvajal en Baeza, pero no lo consiguieron.

Un año mas tarde de esta contienda (en 1443), el Rey cede a la princesa la ciudad de Baeza, noticia que no fue bien recibida por la Ciudad de Baeza, enviando al Alguacil Mayor don Juan de Montalvo para convencerle de lo contrario, pues querían seguir perteneciendo a la Corona Real.




El mismo año, muere don Luis González de Guzman (Maestre de Calatrava). A consecuencia de dicha muerte, el Rey envía a Baeza a Juan de Fuenmayor, a quien en enmienda de su destierro, le entregaría el Alcazar de Baeza siendo Regidor de la Ciudad don Alfonso de Carvajal.

El por entonces infante Enrique, estaba en contra de don Juan de Guzmán, hijo del Maestre de Calatrava fallecido, y para reforzar su poder, decide enviar a la ciudad de Baeza también a Rodrigo Manrique (sobrino de Día Sánchez de Benavides). No tardó el Concejo de Baeza en quejarse ante el rey por haber tomado dicha decisión, pues era conocido el parentesco con el Señor de Santisteban y existían rencores entre ambas familias nobiliarias.

La Ciudad de Baeza temía que un aliado de los Benavides como lo era Rodrigo Manrique, la destruyera, robara o matase a los carvajales. Haciendo hincapié en la sangre derramada por la Familia Carvajal en nombre del rey, intentó en vano que éste cambiase de opinión y pronto, esas rivalidades que antes habían existido fuera de las murallas de Baeza, se trasladaron dentro de ella.

De todos es conocido que Rodrigo Manrique tuvo un hijo, Jorge Manrique el cual junto a los Benavides emprendió batalla dentro de la Ciudad. Inmersoo en las luchas de bandos, participa en Baeza, desobedeciendo al rey, en la lucha entre Juan de Benavides, a quien le ligaban intereses de linaje y Diego Fernández de Córdoba, mariscal de Baena, que le lleva a la cárcel durante unos meses.





Jorge Manrique, el más acusado prototipo del caballero literato medieval, también estuvo dedicado a la vida militar, hecho que le vincula con Baeza, como el casamiento de su hija Luisa con uno de los hijos Benavides, propietarios del palacio de Jabalquinto, posterior sede de la Universidad. Asumió la línea de actuación política y militar de su familia, combatió a los musulmanes, se enfrentó a Enrique IV de Castilla y apoyó a los Reyes Católicos en su subida al trono.


Enrique IV tomó una nefasta decisión al desoír los consejos de la Ciudad de Baeza. Primero porque al permitir la entrada a Baeza a don Rodrigo propició que su hijo finalmente se enfrentase al Rey, pues éste era partidario de los Reyes Católicos no de él; y en segundo lugar, porque las disputas por hacerse con el Alcázar de Baeza se acentuaron entre los Carvajales y los Benavides, dando lugar a que finalmente Isabel la Católica tuviera que interceder promulgando su total demolición en 1477.

Alcázar de Baeza 





Hemos de reseñar que, paralelamente a su política de recuperación de fortalezas, los Reyes Católicos no dudaban en ordenar el derribo de alguna de ellas, sin consideraban que ello era conveniente para sus fines pacificadores, dado que existían luchas internas que eran utilizadas como focos de inestabilidad y dejaban de ser utilizadas para el fin por el que habían sido construidas, asegurar la defensa de una localidad.

Isabel la Católica




Este es el caso del alcázar de Baeza, que la Reina ordenó derribar junto a ciertas torres que habían sido fortalecidas en la ciudad en contra de las disposiciones reales. La demolición se llevó a cabo a pesar de que algunos grupos baezanos advirtieron a los Reyes del peligro que ello supondría ante un posible ataque granadino. 



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