sábado, 29 de octubre de 2016

D. ANTONIO PONZ, y su descripción de Baeza a principios del siglo XVIII

Autorretrato, óleo sobre lienzo, MadridReal Academia de Bellas Artes de San Fernando


D. Antonio Ponz, Secretario de S.M y Consiliario de la Real Academia de San Fernando, perteneciente de la Real de la Historia y de las Reales Sociedades Bascongadas, en su “TRATA DE ANDALUCIA” nos habla sobre sus viajes por tierras de España y como no puede ser de otra manera, de la ciudad de Baeza.

Antonio Ponz fue una figura esencial de la política cultural borbónica y trabajó en la recopilación de obras y reliquias de la Biblioteca de El Escorial, completando su galería de retratos y copiando algunos cuadros de maestros italianos. Por otra parte, aunque no abogó por la creación de museos en España, sí llegó a concienciar sobre la necesidad de «dar a conocer y proteger el patrimonio artístico nacional»

Realizó por encargo de Campomanes un famoso viaje por España a fin de inspeccionar los bienes artísticos en Andalucía que habían pertenecido a la Compañía de Jesús, recién expulsada por Carlos III (1767). Tras realizarlo, Antonio Ponz publicó su Viage de España, o Cartas en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse, que hay en ella en 17 volúmenes en forma epistolar que empezaron a imprimirse en 1772 en el taller de Joaquín Ibarra, aunque el autor, por precaución, publicó los dos primeros con nombre supuesto. Su sobrino José Ponz añadió y concluyó, a instancias del duque de Almodóvar, de Eugenio de Llaguno y de Francisco Pérez Bayer entre otros, un decimoctavo volumen que había quedado sin terminar y se imprimió póstumo en 1794 referido a Cádiz, Málaga y otros pueblos de Andalucía.

Sobre Baeza nos dice:


"..Baeza ha sido en todos tiempos Ciudad de mucha consideración, y acaso nunca menos que n los nuestros, por lo que toca á su extensión, industria, poder y vecindario; el actual se regula de unos tres mil vecinos, ó de quince mil almas con poca diferencia. Es tradición que tuvo más de treinta mil en su mayor opulencia. Su situación es elevada en el extremo occidental de la famosa Loma de Úbeda, distante de ésta una legua. Los moradores de Baeza, logran de muchas ventajas, entre las quales cuento las vistas que se les presentan de la Capital Jaén, y de otros pueblos circunvecinos.

Por el medio día corre muy profundo el Guadalquivir, distante una legua. Hubo de tener murallas fortísimas, como se reconoce por lo que queda en ellas. Sus calles son buenas y espaciosas, bastante rectas, y no mal empedradas, con diferentes plazas. La mayor, que es muy larga, está dividida en dos, mediante un cercado de mampostería alrededor de una porción de árboles.

Sus antiguos edificios, parte todavía enteros, y parte arruinados, son buena prueba de que ha tenido vecinos muy opulentos de tres siglos á esta parte.

Algunos han degenerado de tal manera en quanto á su uso actual, que lo que sería un gran Palacio dos siglós há, se convirtió en un mesón indecente, y ruinoso para una Ciudad tan digna como es Baeza; y quien sabe quantos habrán parado en corrales, ó cosa semejante.


Sobre la Catedral de Baeza

Vamos ahora á recorrer las Iglesias según nuestra costumbre. La Catedral es una con la de Jaén, adonde se pasó la Silla Episcopal, quedándose aquí la tercera parte de los Canónigos. A más de la Catedral hay una Iglesia Colegiata, ocho Parroquiales, Oratorio de San Felipe Neri, nueve Conventos de Regulares, y siete más de Monjas, Casa de Eduncandas, y cinco o seis Hospitales, etc..

El numero de Hospitales siempre ha parecido mayor de lo necesario en Pueblos grandes, y en muchos de los medianos. Mejor sería uno, ó dos, y aunque fueran tres, en las Ciudades Principales, perfectamente dotados, y asistidos con mucha caridad, que tantos Hospitalitos, en donde suele haber dos o tres enfermos, y á veces ninguno, consumiendo la renta de los que tienen cuidado de las habitaciones, y habían de tenerlo de los enfermos si los hubiese.

Aunque la Catedral participa del gótico, se renovó después de mejor gusto. La decoración de la portada principal consiste en dos cuerpos, con pilastras de orden corintio en el primero, y del compuesto en el segundo. En medio de este se representa en un gran baxo relieve el Nacimiento de Nuestra Señora que es el Ministerio titular del Templo.

La invención de la expresada escultura, me aseguran que fue de un Gerónimo Parado, Jesuita, trabajada después, o concluída por otro artífice, y allí se lee: “ Templum Deiparae Virginis Marie Nativiti consecratum, anno 1587.
También sirven de adorno en esta fachada quatro ventanas de arquitectura jónica. Es natural que por aquel tiempo se concluyese la renovación de la Iglesia; bien que parece no haberse acabado totalmente, faltándole la portada de los pies de ella.

Entre los retablos disparatados de mala talla que ví dentro de la misma, encontré también algunos con sus fachaditas particulares muy graciosas. Una de estas, es de mármol con dos columnas corintias, y una medalla ó medio relieve de Santiago á caballo.

También es de mármol la de la Capilla de San Joseph, de aquel estilo plateresco y diligentísimo que se usaba en la edad de Carlos V; encima está la figura del Santo.

Otras dos Capillas hay también de buen estilo, y caprichosas labores, y son la una de los Ayalas, y la otra de los Morenos. Encima de esta se expresa muy bien el Ministerio de la Anunciación.

Todas las dichas Capilas están en la nave del lado del Evangelio; pero en la del lado de la Epístola hay otra que merece nombrarse por la pintura del retablo, que también representa la Anunciación, con esta firma:  “Joannes Stephanus faciebat Ubetae 1666”.

Enfrente de la puerta y gradería por donde entramos en la Catedral hay una plaza, y en ella una fuente, adornada de Cariátides, y otras labores de la edad media de las Artes: obra arreglada,  pero que necesita repararse por mano inteligente.

Capilla de los Benavides: 

…” Por todo el recinto de ella hay labores delicadas de bonísima talla; pero á esta Obra, digna de alabanza en todas las partes referidas, hasta en los graciosos artesonados de los arcos”……

No parece sino que las Harías se han empeñado en ensuciar poco á mucho casi todas las excelentes obras que por fortuna existen del mejor tiempo de las Artes dentro de las Iglesias.

La escalera principal del Convento tiene una suntuosidad correspondiente á la Capilla ya descrita, sosteniéndola catorce columnas de órden dórico. Las pinturas del Claustro son de un tal Quintana, obras de poca entidad….


 Puerta de Úbeda:





“…Merecen una visita la puerta, ó arco que llaman de Baeza, y la puerta de Córdoba, ámbas adornadas según el expresado estilo de Berruguete, ó del tiempo de Carlos V, cuyo escudo de armas se ve puesto en varios de estos edificios, como también en el de la Puerta de Úbeda, la qual consta de dos columnas compuestas en el primer cuerpo; el segundo tiene decoración jónica, y el citado escudo de armas en el medio, con el Plus Ultra.ç


“ De los caminos de Baeza”

…De Baeza á Ubeda solo hay una legua, pero de al camino, particularmente en los inviernos lluviosos. No parece que tan corta distancia, de precisa comunicación entre dos Ciudades como estas, se esté así años y mas años, pudiendo haber convertido este camino en un paseo muy delicioso.


“Sobre el Ejido”

Al salir de Baeza se dexa á la derecha el Exido, que es un espacio al modo de Campo grande de Valladolid, donde hay algunos edificios que son parte de la población.  Hay también á la salida una fuente de agua abundante, y exquisita, y se va siguiendo por la ladera de la famosa Loma llamada de Ubeda, hasta dicha Ciudad.



Continuará.....






Fuentes: Trata de Andalucía. Autor: Antonio Ponz


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