lunes, 3 de octubre de 2016

CONVENTO DE SAN ANTONIO




En el “Ejido” de la ciudad, rodeado de numerosas instituciones religiosas ya desaparecidas como fueron el Convento de la Victoria, la Ermita de la Madre de  Dios, el Convento de la Trinidad Descalza, la Ermita de San Lázaro la de Santa Quiteria y la Parroquia de San Marcos, se ha conservado este Convento de Santa Antonio.

Vista Aérea del Convento de San Antonio




Se construyó en el año 1409 con destino a Religiosos Claustrales, permaneciendo así hasta 1493, fecha en la que los Reyes Católicos tras su reforma, traslado a sus frailes a otros monasterios. 

Estos monjes franciscanos que la habitaron en primera instancia, provenían del desaparecido Convento de San León ubicado junto al Arco del Barbudo.




La primera ubicación de los franciscanos en la ciudad de Baeza, se encontraría en la zona de extramuros, probablemente en las cercanías de la Puerta de Úbeda, parte accesible más alta de la ciudad. 

La guerra entre Pedro I y Enrique II en 1368, daría buena cuenta del peligro de la primitiva ubicación ya que los atacantes hostigaban a los cristianos desde el primitivo convento. 


Gregorio XI



Por bula del Papa Gregorio XI, dada en 1373, se autorizó el traslado del convento a la ermita de San León donde posteriormente se fundaría la antigua Universidad y la Iglesia de San Juan Evangelista una vez que la orden volviera a trasladarse de lugar, esta vez al convento de San Antonio en la zona del ejido. Tenemos, por tanto, tres ubicaciones de los franciscanos hasta que tuviera lugar la definitiva en el centro de la ciudad.

Francisco de Cózar nos dice que es una Iglesia espaciosa y de época, mas moderna que el Monasterio; el retablo de la capilla mayor, de que es patrono el apellido Mexía Pacheco, se construyó en el año 1678 y en él se guardan como reliquias, un fragmento del “Lingnum Crucis”, unos cabellos de la Santa Virgen, un hueso de San Antonio de Pádua y otro de San Laureano.

Dentro del Convento, existe una dependencia que se llama Iglesia Vieja, la cual según tradición no interrumpida en la Comunidad, es la que celebraban los antiguos religiosos que lo habitaban.

Isabel La Católica


En este Convento se guarda memoria de haber estado algunos días hospedada en su clausura, (de regreso de las conquistas del reino de Granada), la reina Isabel la Católica. Como agradecimiento por el buen trato recibido y queriendo dejar un recuerdo sobre su estancia, les quiso legar algunas rentas, sin embargo las religiosas le pidieron una efigie del Niño Jesús que traía para sus devociones. Esta accedió a sus peticiones y se lo donó antes de su partida.

Dentro del Convento hay una pintura, tan antigua, que apenas se distingue la cabeza. Representa a la Virgen bajo la advocación del Tránsito; cuando la Ciudad sufría epidemias, sequías o tempestades, las religiosas la sacaban en procesión por el claustro con el fin de que cesasen.

Esta comunidad religiosa gozó del privilegio de no pagar renta alguna cuando en su mayor esplendor disponía de buenas propiedades.

Por bula de su Santidad Pablo III, la Iglesia de este Convento goza indulgencia plenaria para todos los que la visitasen desde las primeras vísperas de Santa Clara hasta el día de la Santa, rezando a aquel pontífice a la caída del sol.


Obispo Gaspar de Dávalos


Isabel de Dávalos




En 1541, el arzobispo Gaspar de Dávalos hizo que una hermana suya, Isabel de Ávalos, junto con otras monjas del convento de San Antonio de Baeza, dos de ellas también primas suyas, vinieran a Granada para reformar el convento de la Encarnación que en esas fechas se encontraba en la colación de San Matías. 

Convento de la Encarnación de Granada


Sor Isabel de la Cruz y Ávalos fue elegida abadesa y fue la artífice de tramitar con el arzobispo el traslado a las casas adosadas a la iglesia de San Justo y Pastor, el cual tuvo lugar el 23 de febrero de 1542. Menos de un mes después, la abadesa debía haber realizado las gestiones pertinentes con su hermano para conseguir un órgano para la comunidad, lo cual nos hace pensar que alguna de las monjas que llegaron desde Baeza tuviera la formación necesaria para tañer este instrumento. La procedencia social de estas hermanas permite suponer ese adiestramiento musical, una de ellas, Aldonza de Jesús, fue nombrada vicaria del coro en el cenobio granadino.

“Y para dar forma a este monasterio (que aún no la tenía) trajo [el arzobispo] de San Antonio de Baeza a Aldanza [= Aldonza] de Jesús y a Sor Luisa, en el siglo doña Aldonza de Mendoza y a doña Luisa de Nicuesa, descendiente de Pedro de Nicuesa y doña Leonor de Ávalos, señores de la villa de Tobaruela, discípulas del padre Maestro Ávila [= Juan de Ávila] y deudas muy cercanas al arzobispo y a su hermana sor Isabel de la Cruz”.




Don Martín Ximena detalla las fundadoras y reformadoras que tuvo el Convento. De las primeras para los conventos de Granada, Martos, Islas Canarias y de Santo Domingo, y de las segundas para el de Santa Isabel la Real de Granada, Santa Clara de Córdoba y del Monasterio de San Lúcar.

De no haber sido por el comportamiento de aquellas religiosas, el Convento de San Antonio hoy hubiera desaparecido, pues fue mandado desalojar por el Gobierno, después de los sucesos políticos acontecidos en septiembre de 1868 y las religiosas  se negaron a hacerlo adoptando una resistencia humilde y pasiva, sobrellevando la miseria durante algunos años y amparadas solo de la consideración de los vecinos de Baeza.

Juan Alvarez de Mendizabal


Juan Alvarez de Mendizabal, mediante diversos decretos incrementó las leyes desamortizadoras, poniendo a la venta todos los bienes de los conventos femeninos que tenían un número reducido de religiosas. También se cerraron hospitales de las cofradías y colegios religiosos, terminando por extenderse a los bienes del clero secular a partir de 1841.

En Baeza, al no tener el número de profesas que exigían las leyes exclaustradoras de 1835, las mínimas de San Francisco de Paula, las franciscanas clarisas de Santa Clara o las dominicas de Santa María de Gracia, así como las carmelitas descalzas y agustinas recoletas, sufrieron la desamortización. Solo escaparon a ésta dos conventos, las franciscanas clarisas de los monasterios de San Antonio de Padua y Santa Catalina Mártir (Rodríguez-Moñino y Cruz Cabrera, 2001, pag180).


Sobre hechos milagrosos, encontramos un relato en el libro “Vida y milagros del glorioso Antonio de Padua de Miguel Mestre) donde nos relata un hecho acontecido en el año 1620. Nos dice que en aquel Convento  habitaba una religiosa que en una ocasión puso un ramo de azucenas al Santo y que habiendo pasado mes y medio, estando las religiosas rezando el Jubileo, repararon en lo hermoso que se había puesto aquel ramo de azucenas, el cual parecía bañado en plata.




La ciudad de Baeza siempre ha protegido a estas monjas porque vemos desde los documentos medievales cómo el Concejo le concedían pan del Pósito a las monjas de San Antonio en años de carestía.

Junto a él estaba establecido, a finales del siglo XVIII, el Cuartel que albergaba el Regimiento de Dragones de Sagunto. También cercano, al final del Ejido, cerca de la calle San Andrés, estaba el Cuartel de la Cruz Blanca y unas casas alquiladas por el Ayuntamiento para albergar el Regimiento de Dragones de Villaviciosa.

El Ayuntamiento tuvo que realizar una obra apresuradamente en 1962, pues el muro principal de la habitación que la Comunidad tenía para centro de reunión amenazaba ruina inminente y fue precisa una intervención urgente.

En 1970, se le concede una subvención de 50.000 pesetas para el arreglo de la Capilla.



A la Iglesia se accede por una portada de medio punto plateresca con la figura de San Antonio.




En el interior de la primitiva iglesia gótica de los frailes ha quedado un arco toral sobre pilares con decoración vegetal y de cabezas. El resto de la iglesia de una sola nave y cabecera poligonal es del XVI.

Tenía una techumbre policromada que se conservó hasta 1953, año en que comenzaron las obras de restauración y se perdieron, el artesonado del coro bajo si se conservó, se trasladó al salón de plenos del Ayuntamiento, donde actualmente se halla.






El convento posé un claustro tardo gótico de doble altura con arcos.



Con motivo de la proclamación de San Juan de Ávila como Doctor la de Iglesia Universal, el artista y profesor de Universidad Francisco Sánchez Concha realizó y donó al convento de religiosas Franciscanas Clarisas de San Antonio en 2012, una réplica del verdadero retrato del santo humanista que fue figura principal y patrono en los primeros tiempos de la Universidad Baezana, de donde fue rector Y que también estuvo vinculado durante su estancia en la ciudad con el citado convento, por ser director espiritual y amigo de la insigne Sor Isabel de la Cruz, que a su vez era hermana del Cardenal y Arzobispo de Granada Gaspar Dávalos. San Juan de Ávila fue amigo y predicador de figuras universales como San Juan de Dios, San Francisco de Borja o San Ignacio de Loyola.



La copia realizada por el artista Paco Sánchez es réplica exacta de la que se conserva en el Convento de la Encarnación de Granada, donde Sor Isabel de la Cruz fue enviada por su hermano para poner orden en él, llegando a ser abadesa del mismo siendo muy apreciada y conocida en el siglo XVI. La obra se ha realizado en tamaño mediano siguiendo las proporciones del original.

La Comunidad de Religiosas Clarisas Franciscanas del Real Monasterio de San Antonio de Padua de Baeza realizan casi una treintena de ricos dulces artesanos que elaboran con ingredientes de primera calidad.

Desde aquí os animamos a degustarlos y de esta sencilla manera colaborar con el sostenimiento de esta comunidad de tanta historia en nuestra ciudad y a la que tanto tenemos que agradecer. (Real Monasterio de San Antonio de Padua-Acera de la Trinidad, 12. Baeza.-Tlf.: 953740669)



FOTOGALERIA















Fuentes:

Baeza, Fotografía e Historia, “Desaparición de los conventos de Baeza” Autor Juan Francisco Salcedo Robles
Noticias y Documentos para la Historia de Baeza: Francisco de Cózar Martínez
Aplica Jaen

Baeza de 1950 a 1970: Josefa Montoro de Viedma

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