Esta fuente forma
parte históricamente de la red de abastecimiento urbano de la mina del Arca del
Agua, creada a mediados del siglo XVI.
Desde la fuente del Arca del Agua la red
principal llegaba a la fuente Alta del Ejido (desaparecida hacia 1960), donde se
bifurcaba en dos, un ramal hacia la puerta de Toledo y otro hacia la puerta de
Úbeda, pasando por las calles de Antonio Moreno, cuesta de Prieto y la Merced,
desde una arqueta de registro daba agua a la fuente de la Puerta de Úbeda.
Se
trataba de una simbiosis muy frecuente en los siglos XV y XVI de abasto urbano
y puerta murada como emblemas del poder concejil.
La primitiva fuente se
ubicó entre los arcos de acceso a la puerta de Úbeda (hoy se conserva uno de
los tres que llegó a tener), como prototipo de pilar adosado, de aspecto
monumental, según lo describió el jesuita baezano Francisco de Torres en 1677:
“En el lienzo de la puerta de Úbeda que mira afuera está la fuente que llaman
de la puerta de Úbeda, con tres caños, cuya fachada es de hermosa sillería
franca, con escudos de armas de rey y la ciudad”.
La primera noticia documental
data de 1570, cuando trabajaban en ella los canteros Cristóbal de Linares y
Juan Martínez (¿reparación o culminación de su fábrica?).
A lo largo de los
siglos apenas tuvo problemas de escorrentía, pero hubo de ser reparada y
apuntalada, por su estado ruinoso, en 1670, y sufrió reparos menores en 1682,
1781 (renovación de los abrevaderos) y 1801.
Debió desmontarse a
finales del siglo XIX, cuando se realizó la actual, aprovechando seguramente
algunos elementos, como los abrevaderos. Sí se ha conservado en un lateral de
la puerta de Úbeda una estructura cúbica de sillería, que debió formar parte
del arca de registro de la fuente, por su semejanza con otra semejante junto a
las Casas Consistoriales Altas, que servía para dar agua a la fuente de Santa
María. Quizás se desmontó para permitir el tráfico viario moderno por la puerta
de Úbeda, acceso al barrio intramuros catedralicio.
Esta fuente
históricamente se usó siempre para abasto preferentemente de los vecinos, por
la dulzura y calidad de las aguas de la mina del Arca del Agua o de la
Celadilla.
Abastecía a buena parte de la población, al cubrir las necesidades de los barrios extramuros del Vicario, San Pablo y del Carmen, así como a la zona intramuros del entorno de la calle Sacramento.
Fotografía actual |
Noticias sobre sequías
históricas ilustran aspectos sociológicos sobre la recogida del agua:
En 1605
“se cometieron muchas ofensas a Dios Nuestro Señor por andar las mujeres toda
la noche buscando agua”; para evitar aquellos males en 1646 se acordó reservar
por la noche un caño de la fuente de la Puerta de Úbeda para hombres y
aguadores y dejar “desembarazados los otros dos caños para las mujeres, conque
estando separados se excusarán muchas ofensas a Dios Nuestro Señor y será más
alivio para que la gente no se detenga en coger agua”.
Al sustituir al
primitivo pilar adosado que estuvo bajo los arcos de la misma puerta, pasó a
llamarse fuente de Ballesteros, en honor de la compañía de ballesteros de señor
Santiago, milicia baezana creada por Fernando III que tuvo marcado protagonismo
en la conquista de Andalucía y en campañas militares hasta su extinción en el
siglo XVIII.
Monumento dedicado a los Ballesteros de Baeza situado junto al Torreón de la Puerta de Úbeda |
Desde su construcción
hasta la década de 1960 era un edificio exento, sobre alto podio con escalinata
de acceso en su desnivel hacia la calle de las Barreras, con dos pilares
abrevaderos a los lados quizás aprovechados de la primitiva fuente, según
aparece en fotografías antiguas. Una barandilla evitaba la caída a uno de los
pilares. En el centro del podio se levantaba un cuerpo prismático con los
cuatro frentes idénticos, adornados con rehundidos a manera de hornacinas
aveneradas, rematados con cartelas lisas. En la cúspide de dicha estructura, un
pináculo sobre basa circular.
Su aspecto actual,
tras las modificaciones de los Sesenta, casi oculta su función de fuente pública,
al haberse eliminado los pilares abrevaderos, el alto basamento y el remate
circular, quedando solo cuatro piletas en los frentes del cuerpo central, para
llenado de cántaros. Se proyectó entonces colocar sobre ella una escultura
conmemorativa de la figura del ballestero, lo que al final se ha llevado a la
práctica hacia 2001, pero en una pequeña placeta junto al torreón de la Puerta
de Úbeda
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