viernes, 4 de marzo de 2016

LA RELIQUIA DEL LIGNUM CRUCIS






El actual relicario que conservamos en Baeza es una obra barroca del siglo XVII realizada en madera dorada. Contiene la reliquia del Lignum Crucis junto a un gran número de reliquias, lo que le hace aún más especial. La reliquia del Lignum Crucis es una de las más importantes de la Cristiandad. Esta reliquia o reliquias son fragmentos de la Cruz donde fue crucificado Jesús. Su recuperación se remonta al periodo conocido como Bajo Imperio Romano, concretamente bajo el mandato de Constantino el Grande. El descubrimiento de ésta fue obra de Santa Elena, madre del emperador Constantino. Este hallazgo ha sido recogido a través de diversa documentación, entre las que destacamos la Vida de Constantino de Eusebio de Cesarea y especialmente La Leyenda dorada de Santiago de la Vorágine. Ambas obras recogen el viaje a Tierra Santa realizado por Flavia Iulia Helena, Santa Elena, poniendo de manifiesto como fue el milagro de encontrar tan valiosos restos.






Según La Leyenda dorada después de indicar el judío Judas el emplazamiento de la Santa Cruz. Ésta se encontraba bajo un templo dedicado a Venus, situado allí por el emperador Adriano para evitar que el lugar se convirtiese en centro de peregrinación, lo que hacía imposible el acceso a las reliquias. Por este motivo Santa Elena mandó demoler el templo. Terminados los trabajos se dio con tres cruces. Para discernir la de Jesús de las de los ladrones, Santa Elena mandó que se colocasen en un lugar público, en medio de la ciudad, confiando la Santa que de algún modo maravilloso habría de manifestarse la Gloria del Señor. No quedó defrauda. Apareció en la plaza un cortejo fúnebre formado por numerosas personas que acompañaban el féretro de un joven que llevaban a enterrar. Se produjo entonces el milagro. Al acercar al joven a la Cruz de Jesús éste resucitó. De este modo se identificó la Sagrada Cruz. 

Baeza no va a ser una excepción. Constatamos que desde la aparición de la Cruz durante la definitiva conquista cristiana de la ciudad en 1227, según las crónicas, la presencia de esta advocación en la ciudad va a ser destacada. Tenemos buena muestra de ello en la extinta parroquia de Santa Cruz (hoy templo de Santa Cruz), de las más antiguas de la ciudad, así como en las Cofradías de de la Ilustre y Venerable Cofradía de la Santa Vera Cruz y en La Real, Venerable, Antigua e Ilustre Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Cruz de Santa Elena.

A pesar de la importancia de esta devoción en la ciudad no había ninguna reliquia de la misma ligada a ésta. Sin embargo, este hecho cambiará con la traída del relicario a Baeza por Cristóbal Lechuga. La relevancia de este hecho es reflejada en la relación de parroquias que hace Martín de Ximena Jurado (1654) donde deja de manifiesto que la parroquia de Santa Cruz es la única que posee reliquias. Indicando que en “la Capilla de San Blas, que es la del Capitán Christoval Lechuga, están colocadas en el Altar las Reliquias siguientes: De la Cruz en que Nuestro Redentor padeció muerte, y Pasión. Seis cabeças de las onze mil Virguenes. La Cabeça de San Iorge, que fue uno de los Niños Mártires Inocentes, que Herodes mandó matar. Y otras Reliquias grandes insignes de San Andrés, de Santiago, de San Blas, de San Christoval, y de otros muchos Santos, con las quales ay Bulas, y Testimonios”. No es la única referencia, unas décadas después el Padre Francisco de Torres (1677) recoge esta información: “En la capilla del Teniente Christóval Lechuga intitulada de san Blas se guardan unos relicarios grandes con muchas reliquias, entre las cuales un pedaço del Luignum Crucis con testimonios auténticos de su certidumbre, porque estando el teniente en Roma procuró lo uno y lo otro para adornar su capilla, traiéndolas consigo, quando dio buelta a su patria, después de auer militado en el reyno de Nápoles muchos años con echos açañosos, u seruicios releuantes a la Corona de Castilla”.

Además de la documentación de época contamos con la aportación de Rodríguez Moñino-Soriano. Éste recoge en su Aproximación a la histórica eclesiástica de la ciudad de Baeza que existe un inventario detallado en el libro de cuentas (1656), que abarca hasta 1750, donde indica que se conservaban “cuatro banderas de lienzo del teniente Lechuga en su capilla, dos lienzos de pintura del teniente Lechuga y su mujer y un cañón de escopeta encima de la capilla del teniente Lechuga… y una ballesta en dicho sitio”. Así mismo señala que este enterramiento va a ser utilizado por la familia como panteón familiar. 

Fernando de Cózar (1884) hace referencia a la existencia del patronato de Cristóbal Lechuga e indica que donó “á esta iglesia un rico relicario, reunido en Roma, que aún se distingue por el de Lechuga”. Sin embargo años antes de la realización de su trabajo se trasladó de Santa Cruz a la Catedral, en palabras de Cózar: “al suprimirse ésta en el año de 1843, relicario y sepulcro se trasladaron á la Santa Catedral. El primero, en un buen altar de retablo dorado, está colocado en la capilla de las Animas; el segundo, derecha entrando de la sacristía de la capilla, que se denomina de Albanchez.” Esto último explica el traslado y actual sede tanto del Relicario como de la tumba de Cristóbal Lechuga.  

Cristóbal Lechuga fue un hidalgo baezano nacido a mediados del siglo XVI.

El actual relicario que conservamos en Baeza es una obra barroca del siglo XVII realizada en madera dorada. Contiene la reliquia del Lignum Crucis junto a un gran número de reliquias, hasta 147, entre ellas restos óseos de los Apóstoles, lo que le hace aún más especial.





La obra que nos ocupa es una pieza de sobremesa formada por una base  rectangular con el frente lobulado, y sobre ella dos volutas  que hacen las veces de patas que sujetan un ovalo decorado con motivos vegetales y rematado con una corona, siendo la talla  extremadamente fina y delicada. Dentro del óvalo encontramos la reliquia de la Cruz del martirio de Jesucristo situada en el centro con el fondo rojo y numerosas reliquias de santos alrededor entre motivos vegetales, perlas y  placas de metal corladas imitando piedras semipreciosas.
  

Hasta el año 2012, la Reliquia era venerada en todas las Fiestas Principales de Estatutos que coincidían con el día 14 de septiembre, día de la Exaltación de la Santa Cruz. A partir del año 2013, la Reliquia es venerada y preside todas las celebraciones litúrgicas importantes de la Hermandad, en virtud de cesión por el Cabildo de las S.I. Catedrales de Jaén y Baeza.




Fuente: Ilustre y Venerable Cofradía de la Vera Cruz de Baeza 

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