domingo, 4 de septiembre de 2016

ISIDORO BOSARTE DE LA CRUZ


Pierre Géal escribe en la Enciclopedia on line del Museo del Prado la entrada dedicada al baezano Isidoro Bosarte




Historiador español. Nacido en Baeza (Jaén) en 1747, quedó huérfano muy joven. Vivió tres años en Madrid y Valladolid, bajo la protección de Antonio de Robles Vives. Entró al servicio del conde de Aguilar, y recorrió Europa entre los años 1775 y 1786, estuvo en Francia, norte de Italia, Baviera y Austria. Su sueño frustrado fue estudiar literatura y lengua árabe. A su vuelta a España se le encargó ordenar la Biblioteca de San Isidro.

En 1792 fue nombrado secretario de la Academia de San Fernando. Su papel en la Academia fue muy intenso; jugó un papel muy importante en la orientación de las escuelas de dibujo en provincias, así como en la reforma de los planes de estudio de la Academia. 

Tuvo bastantes enemistades, entre las más importantes destaca la de Ceán Bermúdez, que comenzó al publicar su Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes de España en Madrid (1800), ya que Bosarte se había propuesto reeditar con notas y adiciones el de Palomino. No sólo fue este proyecto el que le falló frente a Ceán Bermúdez; tenía planteado realizar una historia de la arquitectura, para lo que quería contar con los estudios de Eugenio Llaguno y Amirola, pero ëste a su muerte en 1799 se los cedió a Ceán Bermúdez, que los ilustró, aumentó, anotó y los preparó para la publicación con el título de Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración (Madrid, 1829).

El carácter de Bosarte fue definido por su amigo Vargas Ponce como «hombre poco simpático, rígido y formalista», también destaca su independencia de criterio.


El libro Viaje artístico a varios pueblos de España, al parecer fue concebido en su inicio como continuación del de Antonio Ponz. Las ciudades descritas por Bosarte (Segovia, Valladolid y Burgos) ya lo habían sido por áquel. El propósito de la obra no es hacer una descripción geográfica, sino como apunta en diversas ocasiones en el prólogo, pretende «juntar primero todos los materiales» para realizar una historia de las artes. Utilizó los libros de viaje de Antonio Ponz, al que corrigió en diversas ocasiones. Murió en 1807.

“Empleado al servicio de un diplómatico -el conde de Aguilar-, realiza una prolongada estancia en Turín (1775-1779) y Viena (1779-1786). 

A su regreso a España, en 1786, se le encarga la catalogación de la Biblioteca de San Isidro de Madrid y publica varios estudios eruditos sobre el arte de la Antigüedad griega y egipcia, y sobre los monumentos antiguos de Barcelona.

En 1792, obtiene el cargo de secretario de la Academia de San Fernando, función en la que se muestra muy activo hasta su muerte. Su Viaje artístico a varios pueblos de España, publicado en 1804, no constituye una continuación delViage de Ponz (cometido que le había confiado la Academia), ya que, a diferencia de éste, se limita estrictamente al dominio de las bellas artes y, sobre todo, organiza su descripción de las riquezas artísticas de las ciudades evocadas (Valladolid, Segovia y Burgos) siguiendo un criterio cronólogico. 

Aunque abundan en el Viaje artístico los juicios de valor, se aprecia un claro esfuerzo por dar al patrimonio artístico español, en nombre de la historia del arte, una extensión mucho más amplia de la que tenía para Ponz. Aunque no contribuye directamente a la creación de los museos en España -a pesar de los conocimientos museísticos que adquiere en Viena-, Bosarte puede considerarse, junto con Ponz y Ceán Bermúdez (autor del Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las bellas artes en España, publicado en 1800), decisivo en cuanto a la formación de la noción de patrimonio artístico español.”

Pero no sólo fue un hombre de profundos conocimientos artísticos, un amante del arte y conservador del patrimonio artístico, como demuestra la carta-acta reproducida más arriba, sino que también tuvo que ver con la literatura española, entre otras cosas, al haber estado en el origen de la edición de las famosas novelas de Cervantes Rinconete y Cortadillo El celeso extremeño, tal como demuestra con solvencia documental Coral López Gómez en un artículo de 1995. Aunque solamente fuera por eso, su nombre merecería ser recordado, pero fue mucho más. 

Lamentablemente no he podido localizar una fotografía o litografía sobre su retrato.

FuenteS:

Enciclonet
D. Antonio Chicharro

EL ORIGEN DE LAS ASPAS DE SAN ANDRES EN LA HERÁLDICA BAEZANA






El origen de las aspas de San Andrés en la heráldica Baezana lo encontramos en una carta que dirige Barahona al IIIº Duque de Alburquerque, nieto del ilustre ubetense Maestre y valido D. Beltran de la Cueva, sobre el origen de su linaje y casa de la Cueva, D. Beltrán II de la Cueva y Toledo, hijo del II Duque D. Francisco Hernández de la Cueva y D. Francisco de Toledo su mujer.

Luis Barahona



Esta carta dice asi:

“ De cómo fueron ganadas las Aspas de Sant Andrés”. “Ilustre Señor: Ya tengo hecha mención del principio de su apellido de la Cueva, y como fueron ganadas sus armas y quien las ganó, las cuales están pintadas de la misma manera que fueron dadas, justamente con el timbre que les pertenece”.

Después uno de vuestros predecesores, aumentó las Aspas de Sant Andrés hazañosamente y fue de esta manera.



Que el Rey D. Fernando el Santo, tercero de este nombre, el cual como pasase el puerto del Muradal y llegase dos leguas de la ciudad de Baeza, el Rey de ella que se decía en aquella sazón Aben-Mohamed, de medio que hubo al Santo Rey D. Fernando, salióle a recibir a Guadalhimar, y allí se le ofreció por su vasallo con todas las tierras que el tenía, en especial Capilla que era muy fuerte, la cual Capilla sobre ella defendiosele y no se le quiso dar y Aben-Mohamed envió al rey mucho bastimiento de todo lo necesario.

Y mediante este tiempo Aben-Mohamed fue a Córdoba y estando allí, los moros de Córdoba de odio que le tenían, por que había enviado bastimiento al Santo Rey, ordenaron de lo matar y el como lo sintió de miedo que hubo, salió huyendo de Córdoba por una puerta que es contra las huertas por se amparar en el Castillo de Almodovar y los moros que le fueron en su seguimiento, alcanzándolo en la cuesta de Almodovar, donde le cortaron la cabeza y llevaronla a presentar a Abullale, Rey de Sevilla creyendo que lo hacían servicio en ello, y el Rey entendió lo mejor viendo que habían sido traidores a matar a su Señor y Rey, mandóles cortar la cabeza y echallos a los perros.

Alcazar de Baeza




E cuando los moros de Baeza supieron que su Rey había muerto juntaronse todos los moros de la comarca y combatieron el Alcázar de Baeza, en el cual estaba por alcalde en ella D. Sancho Ibáñez, Maestre de Calatrava, fijo del Conde D. Gomez a quien el Santo Rey había dado las llaves del Alcázar, pero no lo pudieron tomar.

Cuando el Santo Rey supo que Aben-Mohamed el Rey de Baeza era muerto, pesole mucho de corazón y temiendo no le tomasen los moros el Alcázar de Baeza envió allá a D. López Díaz de Haro por Capitán General, con quinientos caballeros hijos de los grandes de Castilla, en los cuales vinieron de todos tres estados de nobleza, que son ilustres, caballeros y hijoshidalgo según parece por el Libro Becerro, y por crónicas y escrituras auténticas.

Lope Diaz II de Haro




Y cuando D. López Díaz de Haro entró con los caballeros en el Alcázar de Baeza, los moros viendo el socorro que a los cristianos les habían venido, no osaron parar en Baeza, fueron a Úbeda y el Rey de Úbeda no les quiso acoger y entonces fueronse para Granada, y el Rey de ella señaloles aquel sitio que después se dice Albaycin, por haber sido poblado de los moros de Baeza.

Barrio del Albaicín en Granada


Es de notar que aquella noche que los moros se fueron, era día de Sant Andrés y aquesta causa, el Rey D. Fernando susodicho dió a todos los caballeros hijosdalgo que se hallaron en el socorro y ganada de Baeza, las Aspas de Sant Andrés y a los ganadores de Ubeda lo mismo.

Ganose Baeza, año de mil doscientos veintisiete años.

Esta orla de aspas, era la divisa del Santo Rey la cual dio a los susodichos pobladores de Baeza y ganadores de Ubeda, en el año mil doscientos treinta y cinco años y los otros ganadores.

Por eso traen los Cueva las Aspas de Sant Andrés, por haberse hallado en lo susodicho.



Todos los ganadores de Baeza que traen las Aspas de Sant Andrés por la orla en sus armas que se sabe hoy dia son estos:
(he omitido todos los nombres por ser muy extensivos)



Fuentes:
Diego Muñoz-Cobo y Muñoz Cobo. Año 1956
Luis Barahona de Soto “Libro de los linajes de Baeza



viernes, 2 de septiembre de 2016

ENRIQUE IV. UN REY QUE PROPICIÓ LA DESTRUCCION DEL ALCÁZAR DE BAEZA




Rey Juan



Es sabido por los libros de historia de la mala relación entre los Carvajales y los Benavides, dos familias enfrentadas y cuyas reyertas dieron lugar a que la Reina Isabel la Católica tomase la decisión de demoler el Alcázar y sus murallas.

He querido investigar más sobre esta cuestión y qué clase de reyertas tenían estas dos familias como para que la reina tomase esta decisión tan drástica que dejó a esta bella ciudad, sin el monumento más importe con el que contaba la ciudad.

Uno de los relatos sobre los enfrentamientos entre los Carvajales y los Benavides los encontramos en el año 1441.

Por mandato del Rey, entregaron:

EL ALCAZAR DE BAEZA: a Don Diego de Godoy, Diego López de Cózar, Juan de Tarancón, Pedro Aznar, Bartolomé de Navarrete, Pedro de Padilla, Miguel Díaz de Navarrete, Rodrigo de Salcedo, Juan Díaz de Navarrete, Pedro de Narváez, Pedro de Segovia, Andrés de Ribidilla y Adán López de Santisteban.

TORRE DE LOS ALIATARES: a Don García de Calbete y a don Rodrigo de la Cueva.

LA PUERTA DE LA AZACAYA: a Don Juan Rodríguez de Córdoba

LA PUERTA DEL POSTIGO: a Ferrán Sánchez de Segovia

LA PUERTA DEL TORRITO: a Juan de Hinojosa

EL CASTILLO DE IBROS: a Juan de Molina (hijo del tesorero Antón Ruyz de Molina)

EL CASTILLO DE VILCHES: a Juan Alfonso de Rus


Lope Sánchez de Valenzuela, en venganza del la muerte de Alfonso de Valenzuela (su primo) junto con Ruy Diaz de Argote Alcalde de Martos, Juan Pérez de Valenzuela y Rodrigo Comendador de Torres, recorrieron el termino de Linares para robar el ganado existente en dicho término.

Fue construido a finales del S. XV como fortaleza de Lope Sanchez de Valenzuela (Caballero de Santiago y Gobernador de Canarias, casado con Isabel Cerón).



Tras conocer estos hechos, se pusieron en camino hacia Baeza, Diego de Benavides y Manuel de Benavides, con gran número de soldados procedentes de Santisteban, Jabalquinto, Ubeda, Andújar y de Linares.


Diego de Benavides




Por aquellos tiempos, el Rey había confiado la defensa de la Ciudad a la familia Carvajal, en este caso a don Día Sánchez de Carvajal (padre de don Alfonso de Carvajal) que por su edad, linaje, reputación y deudos era el mas estimado caballero de los Carvajales.

Tras ser conocida la partida del Señor de Benavides hacia la Ciudad de Baeza desde Santisteban, éste se dispuso para defender la ciudad junto a Lope Sanchez de Valenzuela, Juan de Fuenmayor, Ruy Díaz Cerón, Juan Díaz de Navarrete, Gómez Fernández de Varea, Rodriguez de Biedma, Rodrigo Mejía, Rodrigo de Mendoza, Ramon Corvera, Pedro de Biedma y otros muchos caballeros.

Dispuso para la defensa del Alcázar a don Diego López de Cózar, Gonzálo de Torres, Fernando Godoy y Pedro Moreno. Para la Torre de los Aliatares, a don Rodrigo de la Cueva y a Pedro López de Navarrete. Para la Puerta de Jaén a don García del Castillo. Para la Puerta el Postigo a don Anton Ruyz de Torreblanca.

En aquella ocasión, los Benavides no pudieron tomar la ciudad, ni siquiera una sola almena de su fortaleza, pero no sería la única vez que lo intentase.

No sólo los Benavides tenían como rivales a los Carvajales, sino también a la Familia Molina de Úbeda y es por ello que un año mas tarde, en 1442 emprende otra contienda contra esta familia para posteriormente dirigirse de nuevo hacia Baeza.

Don Diego de Benavides, Señor de Santisteban del Puerto y don Manuel de Benavides, Señor de Jabalquinto junto con caballeros de Andújar y Linares, y algunos caballeros de Úbeda que los apoyaban y que eran contrarios al linaje de los Molina, emprendieron una nueva contienda, en esta ocasión contra la Familia Molina, dando como resultado la ocupación del Alcázar de Úbeda, echando de esta ciudad a todos cuantos eran partidarios de esta familia nobiliaria. Esto sucedió el día de San Llorente.

Animados por la victoria y creyéndose invencibles, quisieron hacer lo mismo con la Familia Carvajal en Baeza, pero no lo consiguieron.

Un año mas tarde de esta contienda (en 1443), el Rey cede a la princesa la ciudad de Baeza, noticia que no fue bien recibida por la Ciudad de Baeza, enviando al Alguacil Mayor don Juan de Montalvo para convencerle de lo contrario, pues querían seguir perteneciendo a la Corona Real.




El mismo año, muere don Luis González de Guzman (Maestre de Calatrava). A consecuencia de dicha muerte, el Rey envía a Baeza a Juan de Fuenmayor, a quien en enmienda de su destierro, le entregaría el Alcazar de Baeza siendo Regidor de la Ciudad don Alfonso de Carvajal.

El por entonces infante Enrique, estaba en contra de don Juan de Guzmán, hijo del Maestre de Calatrava fallecido, y para reforzar su poder, decide enviar a la ciudad de Baeza también a Rodrigo Manrique (sobrino de Día Sánchez de Benavides). No tardó el Concejo de Baeza en quejarse ante el rey por haber tomado dicha decisión, pues era conocido el parentesco con el Señor de Santisteban y existían rencores entre ambas familias nobiliarias.

La Ciudad de Baeza temía que un aliado de los Benavides como lo era Rodrigo Manrique, la destruyera, robara o matase a los carvajales. Haciendo hincapié en la sangre derramada por la Familia Carvajal en nombre del rey, intentó en vano que éste cambiase de opinión y pronto, esas rivalidades que antes habían existido fuera de las murallas de Baeza, se trasladaron dentro de ella.

De todos es conocido que Rodrigo Manrique tuvo un hijo, Jorge Manrique el cual junto a los Benavides emprendió batalla dentro de la Ciudad. Inmersoo en las luchas de bandos, participa en Baeza, desobedeciendo al rey, en la lucha entre Juan de Benavides, a quien le ligaban intereses de linaje y Diego Fernández de Córdoba, mariscal de Baena, que le lleva a la cárcel durante unos meses.





Jorge Manrique, el más acusado prototipo del caballero literato medieval, también estuvo dedicado a la vida militar, hecho que le vincula con Baeza, como el casamiento de su hija Luisa con uno de los hijos Benavides, propietarios del palacio de Jabalquinto, posterior sede de la Universidad. Asumió la línea de actuación política y militar de su familia, combatió a los musulmanes, se enfrentó a Enrique IV de Castilla y apoyó a los Reyes Católicos en su subida al trono.


Enrique IV tomó una nefasta decisión al desoír los consejos de la Ciudad de Baeza. Primero porque al permitir la entrada a Baeza a don Rodrigo propició que su hijo finalmente se enfrentase al Rey, pues éste era partidario de los Reyes Católicos no de él; y en segundo lugar, porque las disputas por hacerse con el Alcázar de Baeza se acentuaron entre los Carvajales y los Benavides, dando lugar a que finalmente Isabel la Católica tuviera que interceder promulgando su total demolición en 1477.

Alcázar de Baeza 





Hemos de reseñar que, paralelamente a su política de recuperación de fortalezas, los Reyes Católicos no dudaban en ordenar el derribo de alguna de ellas, sin consideraban que ello era conveniente para sus fines pacificadores, dado que existían luchas internas que eran utilizadas como focos de inestabilidad y dejaban de ser utilizadas para el fin por el que habían sido construidas, asegurar la defensa de una localidad.

Isabel la Católica




Este es el caso del alcázar de Baeza, que la Reina ordenó derribar junto a ciertas torres que habían sido fortalecidas en la ciudad en contra de las disposiciones reales. La demolición se llevó a cabo a pesar de que algunos grupos baezanos advirtieron a los Reyes del peligro que ello supondría ante un posible ataque granadino. 



jueves, 1 de septiembre de 2016

REFRAN: BAEZA QUIERE PACES Y NO LINARES


El Castillo de Linares. Acuarela de Pier Maria Baldi. Año 1668


En época musulmana, Linares fue territorio de Baeza, y esta dependencia fue mantenida, como solía hacerse, por los conquistadores cristianos, aunque bien es verdad que desde casi el principio de la ocupación castellana de esta fortaleza, se observó un constante esfuerzo de los pobladores de Linares por emanciparse de Baeza.





Esto dará lugar a no pocos conflictos.


Enrique II de Castilla




El 05 de Noviembre de 1372, Enrique II entregó el lugar y castillo de Linares a su almirante mayor don Ambrosio Bocanegra, pero la concesión no llegó a cuajar.


Linares no desaprovecha ninguna ocasión para independizarse de Baeza. Hacia 1440 Castilla se estremecía en una guerra civil que enfrentaba al rey con el partido nobiliario rebelde (al que se unió el príncipe heredero Don Enrique). Por una carta que Baeza dirige al rey don Juan el 05 de Mayo de 1445, sabemos que Baeza acababa de rescatar a su castillo de Linares que había estado rebelado contra ella y en manos de los partidarios del infante don Enrique, durante un periodo de 5 años.


Muerto Gil Ramírez Dávalos, el alcaide rebelde que lo tenía, había pasado la alcaldía a su hijo Pedro Dávalos, al que apoyaban prohombres del partido rebelde como el Obispo de Jaén.

Baeza había ido con gente y cobrado el castillo por fuerza de armas (al asalto) y puesto en el buena guardia.

Aunque el Concejo de Baeza quería que se le entregase la plaza pacíficamente, esto nunca fue así.  De ahí refiere en sus Adagios el Gobernador, de donde tuvo origen el Refran: “BAEZA QUIERE PACES Y NO LINARES”.





Es improbable que el edificio sufriese daños en este asedio, puesto que dadas las fuerzas en liza, debió tratarse tan sólo de un episodio menor, en el que ninguno de los dos bandos contaría con medios poderosos y artillería.

El partido del obispo intentó rescatar el estratégico castillo de Linares como se desprende de una carta que Baeza escribió al príncipe el 22 de septiembre del mismo año, dando cuenta de cómo este mismo día, gente poderosa a caballo y a pié, junto con el Obispo, acompañados de dos trompetas y una chirimbeta fueron al lugar de Linares a fin de apoderarse de esta ciudad y de su fortaleza.


En 1447, el 21 de febrero, se concede la alcaldía de Linares a Juan de Benavides, señor de Jabalquinto. Tres años mas tarde, en 1458, Enrique IV concedió el castillo de Linares, junto al de Baños de la Encina, al condestable Iranzo. Esta concesión quedaría en el papel pues nunca llegó a realizarse.


Condestable Iranzo


Los conflictos de los linarenses con Baeza arreciaron con el tiempo. En la confirmación de privilegios de Baeza que otorga Enrique IV a esta ciudad el 24 de abril de 1461, manda que el castillo de Linares sea devuelto a Baeza y que se “faga comisión al licenciado Johan Ferrandes para que lo libre sinpliciter e de plano…en tanto que dura el pleito por excusar inconvenientes que tenga el castillo uno o dos de la ciudad e otro o otros del conejo de Linares”

Enrique IV



Hacia 1463 las facciones nobiliarias de Castilla, acaudilladas por Don Juan Pacheco, marqués de Villena, se levantan contra el Rey Enrique IV.






Aunque los rebeldes en varias ocasiones reforzaron el Castillo y sus defensas, no consiguieron frenar al Condestable Iranzo, apoderándose de nuevo de esta fortaleza. Así consta en un privilegio de Enrique IV, fechado el 20 de julio de 1470 donde ordena al Condestable Iranzo que restituya este castillo a la ciudad de Baeza.



Acabada la guerra de Granada en 1492, mientras otras fortalezas de la región quedaban obsoletas y se abandonaban a la ruina, Linares (por su situación estratégica) seguiría manteniendo su fortaleza durante todo el siglo XVI.


En 1520 el Rey Carlos I de España concede el privilegio de Villa de Linares, aunque manteniendo cierta dependencia de Baeza. Fue el 17 de Agosto de 1565 cuando se le dio su independencia.


Torre del Castillo de Linares en la actualidad.






Fuentes:


Nobleza Andaluza. Argote de Molina

file:///C:/Users/HP/Pictures/BLOG%20BAEZA/BAEZA%20QUIERE%20PACES/Dialnet-ElCastilloDeLinares-1202685.pdf

LA CONQUISTA DEL CASTILLO DE BÉLMEZ DE LA MORALEDA





Las primeras noticias del castillo de Bélmez en cuanto a su actividad como tal, las tenemos en el año 1232 cuando se dirigió contra este castillo una cabalgada, posiblemente realizada por Sancho Martínez de Jòdar, que en los años siguientes dirigió sus acciones bélicas por el curso del río Jandulilla, logrando pactos de sumisión de los musulmanes, así se hizo con el control de Chincoya, Neblin y los poblados de Solera, Polera, Gris, Alló y Ogáyar.


Sancho Martínez de Jodar


El Rey Fernando III concedió los dos primero en un documento de 1243 a la Ciudad de Baeza, con la condición de que los poseyese Don Sancho Martínez mientras viviese. También entraban en dicho documento los castillos de Bélmez y Huelma, aún en poder de los musulmanes.  En el documento se menciona la existencia de población musulmana a la que se le debía de mantener los pactos acordados y el régimen tributario impuesto.


Muhammad I



La muerte de Muhammad I en 1273 puso fin a la alianza de los granadinos con los nobles rebeldes de Castilla quienes se reconciliaron con Alfonso X, el cual aumentó su apoyo a los rebeldes Asqilula (Escayuelas en las crónicas cristianas) contra el rey granadino.

Muhammad II



Muhammad II ante la presión pidió ayuda alos meriníes de Marruecos. En la primavera de 1275 los meriníes desembarcaron en la península. Abu Yasuf,  inició las hostilidades en el verano.

Nuño González de Lara, Adelantado de la frontera murió en combate. Mas tarde el infante Don Fernando murió cuando intentaba organizar un ejército para contenerlos.

La situación en el paso del Jandulilla cambió totalmente. Huelma fue conquistada y los castillos de Chincoya y Abrlir, y las aldeas de Polera, Solera, Ogáyar, Gris y Allón fueron arrasados.




En Julio de 1316 el infante Don Pedro, aprovechando la crisis del reino granadino tras la sublevación del príncipe Ismail contra Nasr, preparó desde Úbeda la conquista de Bélmez al tener conocimiento de que no estaba bien guarnecido. Pero su conquista se le complicó, pues sólo pudo conquistar la villa de asalto, por lo que tuvo que traer maquinaria de guerra desde Jaén y poner asedio al castillo.

Tras 21 días de asedio sus defensores se rindieron.

El infante lo guarneció con tropas cristianas y volvió a Úbeda.

El Castillo de Bélmez pasa nuevamente a la jurisdicción de Baeza, siendo su alcaide Pedro Díaz de Toledo, confirmando la donación hecha a Baeza por parte de Fernando III.

Escudo de Pedro Diaz de Toledo


Una nueva tregua se firmó entre cristianos y moros de 1320 a 1328.

Muhammad V, aprovechando la guerra civil castellana, tomó todos los castillos perdidos anteriormente, volviendo a la época anterior a 1315.

Nuevamente se firma otra tregua que durará entre 1370 y 1406.

En el año de 1436, hizo entrada en la tierra de los moros D. Fernando Álvarez, Señor de Valdecorneja, con el cual fueron los Caballeros y Pendones de la frontera, y  Capitanes de Baeza  y sus regidores D. Fernando Sánchez de Cózar y D. Alfonso Yañez de Ávila.

Plano Castillo de Belmez


En este mismo año y estos mismos regidores con 50 soldados a caballo y 200 bagajes, emprendieron contiendas contra las villas de Huelma y Bedmar.

También en este mismo año D. Andrés González de Santisteban, Regidor de Baeza intenta por tres veces escalar y ganar el Castillo de Belmez sin poder lograr su objetivo.

Debió llegar el año 1448 cuando Fernando de Villafañe, conquista el Castillo de Bélmez con la ayuda de los hombres del concejo  de Baeza, lo que pone fin al dominio islámico en estas tierras.

La fortaleza pasa entonces al señorío de los Carvajales de Baeza y se verá envuelta inevitablemente en la guerra civil castellana, con repetidos asedios en la segunda mitad del siglo XV por parte de los partidarios de ambos bandos, el real y el de la nobleza rebelde, dependiendo de en qué manos estuviera en esos momentos el castillo.

Estos asedios se producen en 1464, por parte del infante Don Alfonso, en 1465 por Don Juan de Vera y finalmente en 1476 por parte de Don Juan de la Cueva, segundo vizconde de Huelma y comendador de Bedmar y Albanchez.




En 1501 los Reyes Católicos donan el castillo de Bélmez y sus términos al concejo de Granada, a cambio de una compensación económica que dicho concejo tenía que pagar a Alfonso de Carvajal, que a la sazón es nombrado alcaide vitalicio de la fortaleza. Pero esta decisión causará conflictos y en 1513 Bélmez vuelve al señorío de los Carvajales, que pagarán en este caso un censo en la ciudad de Granada.

A partir de 1534, cuando lo que hoy es la aldea de Bélmez comienza su declive, pues se funda a unos 3km un nuevo asentamiento, el actual núcleo de Bélmez de la Moraleda, debido al arrendamiento que realiza Don Diego de Carvajal de nuevas tierras roturadas en el entorno del manantial de la Moraleda, junto al cual los campesinos comienzan a construir sus casas.





El castillo se abandona, y perdida su función comienza su ruina.




Fuentes:
Asentamientos Islámicos en el término de Bélmez de la Moraleda. Nicolás Navidad Jiménez.

Nobleza Andaluza.
Desde mi atalaya.

jueves, 11 de agosto de 2016

MARIO PRISCO. DUUMVIRO ROMANO





Mario Prisco (Siglo I D.C)


Nacido en la Baeza, aparece mencionado en la obra de Plinio el Joven

Se sabe que fue nombrado cónsul sobre el año 87, aunque se desconoce la fecha exacta. También fue procónsul de África hacia los años 98-99. 

A finales o comienzos del 100 fue procesado, junto con Vitelio Honorato y Flavio Marciano, por las estafas y extorsiones cometidas durante su mandato como procónsul de África. El representante de los demandantes en el proceso fue Plinio el Joven, de ahí que Mario Prisco aparezca mencionado en su obra epistolar. Se sabe además que fue desterrado y condenado a pagar una multa de 700.000 sestercios.




Se sabe que Mario Prisco junto a Spurio Fabio gobernaron Baeza en el año 99.


La comparecencia de Mario Prisco ante el Senado se realizó, tras haber sido aplazada, durante tres días en enero del año 100, presidido por Trabajo que le obligó a devolver todo lo robado. En esta Carta Plinio narra con orgullo la dignidad e importancia de la sesión que confiere al Senado la autoridad y prestigio de épocas pasadas. 

Este proceso además de ocupar ésta y la siguiente carta también en el capítulo 76 del Panagírico. Cf.Paladini M.L. “II proceso di Mario Prisco nel Panegirico a Traiano di Plinio il Giovane” RIL XCII 1958 pp. 713-736)










Fuentes:

Inteclasica.un.es.

Al Bayyasi el último emir árabe que tuvo Andújar

al-Bayyasi ayudó a Fernando III a tomar algunas localidades giennenses como Montejícar, Pegalajar o Mengibar. Pero antes de abandona...