jueves, 23 de marzo de 2017

LA IMPORTANCIA DE RECUPERAR EL ALCÁZAR DE BAEZA


Encuentro entre el Emir Baezano y Fernando III


Los calatravos, con Fernando III, tomaron parte como fuerza de choque en Baeza. En 1225, en virtud de un pacto, el emir de Baeza, Al-Bayassi, entregó Martos, Jaén y Arjona (entre otros)  a Fernando III y tres años mas tarde el rey la entregó a la Orden de Calatrava.



Álvaro Perez de Castro "el Castellano" desempeñó la tenencia de las fortalezas de Martos y Andújar entre el 5 de septiembre de 1225 y el 16 de enero de 1227, fecha en la que deja de aparecer como tenente de las fortalezas en los documentos regios. 

Fortaleza de Martos en lo alto de la Peña

Recreación virgual de como era la Fortaleza de Martos

Desde el momento en que tomó posesión de la tenencia de ambas fortalezas, Álvaro Pérez de Castro comenzó a realizar incursiones de devastación y saqueo en las tierras que rodeaban sus castillos y que permanecían leales al gobernador almohade de Sevilla, quien reunió un ejército con tropas reclutadas en Córdoba, Sevilla, Jerez de la Frontera y Tejada, y que fue derrotado por Álvaro Pérez de Castro en una batalla campal en la que ocasionó graves pérdidas a los almohades, lo que ocasionó que la mayoría de las villas situadas entre Sevilla y Córdoba, a fin de evitar los ataques cristianos, reconocieran a Al-Bayyasi como a su señor, pues era aliado del rey de Castilla.



Fortaleza de Andujar


El castillo o fortaleza de Andújar fue entregado al rey cristiano en el verano de 1225 por el emir de Baeza Abd Allah Abu Muhammad Al-Bayyasi (El Baezano) y su población musulmana la abandonaría poco después de producirse la muerte de éste.

Andújar será la primera de todas las ciudades andaluzas en ser ocupadas por Fernando III y recibir en el año 1226 a los nuevos pobladores cristianos llegados del reino de Castilla.

Diez años mas tarde, en verano de 1236 se conquistó Córdoba y mas tarde Sevilla.

Conquista de Córdoba. Año 1236



Conquista de Sevilla. Año 1247/48

Abd Alláh ben Muhammad al-Bayyasi (اﻟﺑﻴﺎسي) fue un noble almohade natural de Bayyasa (actual Baeza) que se alzó en contra del califa Al-Adil, nombrándose emir de Baeza. En 1224 llegó a controlar gran parte de las actuales provincias de Jaén, de Córdoba y la zona fronteriza del sur de Badajoz y Ciudad Real.


Imagen de Al-Bayassi (Imagen recogida de una publicación norteamericana)


Al-Bayyasi se vio defraudado y en Córdoba tomó la decisión de nombrarse emir independiente en 1224. Comenzó a conquistar tierras y se le sumaron nuevas poblaciones, entre ellas su natural Baeza, así consiguió abarcar un amplio territorio que comprendía las actuales provincias de Jaén, Córdoba, Badajoz y Ciudad Real. El califa respondió mandando a su hermano Abu-l-Ula, que reconquistó todas las plazas menos Baeza, donde se refugió al-Bayyasi y se rindió. Ese mismo año se volvió a nombrar emir, esta vez en Baeza, y desde esta plaza comenzó la nueva conquista de las tierras que le habían arrebatado. Ya que no tenía apoyos en el mundo islámico, los buscó en el cristiano, y así entró en contacto con Fernando III "el Santo", rey de Castilla. Juntos participaron en los ataques a Quesada y Jaén, e hicieron frente a un nuevo ataque califal sobre Baeza que fue atajado a cinco millas de la ciudad.

Escudo de Al-Bayyasi


Al-Bayyasi cedió algunas plazas fronterizas como Salvatierra, Burgalimar o Capilla a Fernando III a cambio de que este le proporcionase recursos para atacar Sevilla y llevar a cabo su venganza. 

Castillo de Burgalimar (Baños de la Encina)






Algunos historiadores sitúan en este castillo de Burgalimar, el lugar donde se reunieron el emir Baezano y el Rey de Castilla Fernando III para establecer su alizana.

De esta forma partió al-Bayyasi en 1225 desde Córdoba con un poderoso ejército con el que asedió la ciudad de Sevilla y se adueñó de todas las fortalezas del Aljarafe sevillano, obligando al califa al-Adil a huir cruzando el Estrecho. A fin de evitar los ataques cristianos, la mayoría de las villas situadas entre Sevilla y Córdoba reconocen a Al-Bayyasi como su señor, pues era aliado del rey de Castilla.1 Satisfecho por sus nuevas conquistas y su gran influencia, al-Bayyasi se retiró a Córdoba. Allí, una revuelta popular provocada por su amistad con los cristianos lo obligó a dejar la ciudad y buscar refugio en el castillo de Almodóvar del Río, donde subiendo la cuesta del alcázar fue muerto a manos de su visir Ibn Yaburak (que había sido sobornado por Abu-l-Ula).2 El visir llevó la cabeza de al-Bayyasi a Sevilla y reclamó a Abu-l-Ula la recompensa que le había prometido, pero este lo acusó de traición por haber asesinado a su emir y lo ajustició. Esto ocurría en el año 1226.

Fernando III El Santo

        
Al llegar a oídos de Fernando III la noticia de la muerte de su amigo, tomó bajo su protección al hijo de este, Abd al-Mon, lo educó junto a sus hijos y lo llevó a la conquista de Sevilla en 1248. Allí en su mezquita mayor, ahora consagrada en catedral, Abd al-Mon fue bautizado en la fe cristiana, siendo su padrino el propio rey don Fernando y recibiendo el nombre de Fernando de Adelmón (apellido que aún existe hoy en día).

Catedral de Sevilla




He de ahí la importancia de la colaboración que mantuvo el emir Baezano con Fernando III para la reconquista de Andalucía, un hecho que ha sido omitido en muchas ocasiones en incluso por recientes series de televisión. 

Es por ello, que teniendo estos hechos por ciertos y dada la importancia que Baeza tuvo en la reconquista, se hacce mas que evidente "rescatar" las ruinas del cerro del Alcázar por pocos vestigios que queden del mismo pues su historia y trascendencia en la reconquista de Andalucía bien lo merecen.


Alcázar de Baeza








Fuentes:

La Conquista de Andújar. Su integración por la Corona de Castilla. Autor: Gonzalo Martínez Díez
https://es.wikipedia.org/wiki/Al-Bayyasi

http://totalwar-ar.wikia.com/wiki/Abd_Allah_ibn_Muhammad_al-Bayyasi 

miércoles, 22 de marzo de 2017

PALACIO CONDE MEJORADA O DE LOS ROBLES



PRÓLOGO

Para la realización de este artículo mantuve una reunión previa con su actual Dueño (Vargas) el cual amablemente me invitó a visitar este monumento del cual es propietario. Me llamó especialmente la atención la "precaria situación en la que se encuentra su patio interior" motivo por el cual no pude fotografiarlo a petición del Sr. Vargas.

He de decir que su estado actual no es debido por un descuido de su actual propietario, pues me consta que ha practicado todo tipo de reformas para su mantenimiento e incluso ha solicitado aislarlo de la climatología sufragándolo de su propio bolsillo, obteniendo una respuesta negativa por parte del Excmo. Ayuntamiento de Baeza.

Doy por echo, que el Excmo. Ayuntamiento de Baeza se regirá por una normativa y que su negativa para poder acceder a las pretensiones de su actual propietario no es mero capricho, pero quizás lo que no llego a entender es como el Patio del Palacio de los Salcedo "si" dispone de una cúpula de cristal que lo aisla de la climatología adversa y en este caso, aún cuando el titular del inmueble esta dispuesto a sufragar este coste no se lo permiten.


Añadir leyenda

Antes que yo, muchos otros escritores o historiadores han visto la necesidad de cubrir estos monumentos con una cúpula para su conservación y que las generaciones venideras las puedan seguir contemplando como las podemos contemplar hoy en día. Además debo añadir, que incluso el propietario del Palacio de los Conde de Mejorada estaría dispuesto a que si se accediera a su pretensión de restauración, el pueblo de Baeza podría acceder a verlo y disfrutarlo. 

Amante que soy de la Historia de Baeza y sus monumentos, he sentido mucha tristeza al ver el estado en el que se encuentra este precioso patio neomudéjar, único en nuestra ciudad.




Si no se le pone remedio, sólo nos quedarán estas fotografías de la colección privada de Narváez Olivera, para recordar como fue en el pasado.



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El neomudéjar es un estilo artístico y arquitectónico que se desarrolló principalmente en la Península Ibérica a finales del siglo XIX y principios del XX. 

Se enmarca dentro de las corrientes orientalistas de la arquitectura historicista imperante en Europa por aquella época.

El nuevo estilo se asoció especialmente a construcciones de carácter festivo y de ocio, como salones de fumar, casinos, estaciones de tren, plazas de toros o saunas.


Por eso no es extraño que a finales del siglo XIX se localicen en Baeza singulares ejemplos del influjo de la moda neoárabe, siendo los ejemplos más destacados la Plaza de Toros y sobre todo, el fabuloso Palacio del Conde de Mejorada. 




Así nos lo describe María F. Moral Jimeno en su Libro “Baeza Arte y Patrimonio” editado por Diputación de Jaén junto al Ayuntamiento de Baeza en 2010.




Muchos arquitectos miraron a Andalucía para inspirarse en sus construcciones andalusíes y por este motivo, no nos puede sorprender que al finalizar el siglo, aristócratas y burgueses enriquecidos, remodelasen sus edificios.

Este fue el caso del Conde de Mejorada, el cual remodeló su palacio con la construcción de un patio de estética árabe.

Me ha llamado especialmente la atención de la similitud que tiene el Patio de Conde de Mejorada con el Patio de Lebrija en Sevilla. Viendo estas dos fotos nos podríamos imaginar como quedaría el Patio del Palacio Conde Mejorada si pudiese ser restaurado.

Patio de Lebrija. Foto de día




Patio de Lebrija. Foto de Noche



El Palacio Conde de Mejorada o de los robles,  fue construido en el siglo XVI como residencia privada para los Condes de Mejorada; posteriormente fue dividido y paso a propiedad de la familia Robles. 




La heraldica de la familia Acuña aparece en la escalera interior. A lo largo del tiempo ha sufrido numerosas transformaciones, durante los siglos XVIII (al que pertenecen las tres portadas con arcos de medio punto), XIX (al que corresponden los balcones) y XX (en el que se introdujo un patio arabizante).





La ultima de estas reformas tuvo lugar en 1920-30 con la construccion de un patio interior, de estilo neomudejar.




De estilo neohistoricista, consta de dos plantas y presenta una fachada construida en ladrillo y piedra, conservando vanos adintelados con rejas de rosetas en forja, y otros con arco escarzano reformados. 




El patio neomudejar presenta doble altura. Sobre columnas doricas, apoyan arcos de herradura polilobulados, con decoracion de atauriques; encima hay un entablamento, y sobre el ventanas geminadas de dos semicolumnas y una central como parteluz, con arcos polilobulados y alfiz de atauriques; las de las esquinas son de un solo vano. 


Fotografía de Pando. 1948

Esta rematado por una cornisa con almenas escalonadas. Se distribuyen en la galeria inferior portadas de arcos de herradura polilobulados, sobre jambas, con alfiz rehundido, todo ello enmarcado por una cenefa decorada con atauriques. Los zocalos se cubren con azulejo sevillano.


También llama mucho la atención sus cristaleras policromadas llenas de color.


Escudo Cuartelado; 1º Valdés, 2º López, 3º Molina y 4º Torres




Fuentes:



http://turismo.baeza.net/baezaturismo.es/PortalBaeza/turismo/museos/index-monumentos3f99.html?lang=es&pagina=7



martes, 21 de marzo de 2017

EL BUSTO DE MACHADO Y LA REPRESALIA FRANQUISTA





Busto de Machado, obra de Pablo Serrano en 1966, que viajó a Baeza escondido en un Citroen "dos caballos" del arquitecto Fernando Ramón. .. todo ello mientras Manuel Fraga era Ministro de Información y Turismo desde el 10 de julio de 1962-29 de octubre de 1969 , siendo Jefe del Estado Francisco Franco Bahamonde  ... Gallegos ambos dos , como Rajoy (de el Ferrol, de Villalba y de Santiago de Compostela... respectivamente.



Para el día 20 del presente mes de febrero de 1966, con el permiso de la autoridad, se había fijado el homenaje al gran poeta español Antonio Machado, muerto en 1939 en el Sur de Francia, poco tiempo después de su forzado exilio. 







El homenaje iba a consistir en la inauguración de un monumento, un busto de bronce, de Pablo Serrano, en la pequeña ciudad de Baeza (Jaén), donde machado había enseñado francés en un instituto situado en un bello espacio de la ciudad, con agradables calles por las que el poeta solía pasear frecuentemente.

El homenaje llevaba el título de “Paseos con Antonio Machado”. La Comisión Organizadora, algo compleja, estaba compuesta por el juez de Baeza y por escritores y artistas residentes en Madrid.




Algunos días antes de su celebración se publicó a toda página en el semanario Triunfo de Madrid una foto del busto acompañada de un artículo de Moreno Galván. También se publicaron otros artículos de adhesión a dicha celebración en algunos periódicos, así como otros testimonios públicos de solidaridad con el proyectado homenaje.


Pero el día de antes apareció en algunos diarios una breve nota, de fuente desconocida, que anunciaba la supresión de la celebración. En aquel momento, la mayor parte de las personas que había decidido asistir al acto había partido ya desde diversos puntos de España: Alicante, Sevilla, Córdoba, Valencia, Barcelona, Bilbao, Madrid. La Guardia Civil esperó la llegada de los asistentes en las entradas de las diversas carreteras, cerrándolas. 




Dejó pasar a los turistas en un primer momento tras haber tomado nota de su documentación. Muchos, una vez apeados, continuaron el viaje en fila india. En estas condiciones llegaron a Baeza el día 20 cerca de 2.500 personas. Mientras, otros no consiguieron romper el cordón policial. El diario Jaén de aquel día anunciaba que “hoy Baeza homenajeará a Machado”. Se inició el desfile hacia el lugar de reunión. Era una larga fila silenciosa de admiradores del poeta. Antes de llegar al punto de encuentro había algunos policías armadas (llamados vulgarmente “grises” por el color de su uniforme) que impedían el acceso.


Algunos participantes se adelantaron para pedir explicaciones, explicaciones que los policía no dieron. Llegó un teniente y otros refuerzos. El ambiente era muy tenso. El teniente dijo solamente que el homenaje había sido suspendido y que tenía orden de impedir el paso a quienes quisieran reunirse en dicho lugar. El ignoraba las razones de esa orden. Se le pidió que hiciera llegar a cualquier autoridad (el alcalde u otro) el deseo unánime de obtener una aclaración. Pero el teniente no aceptó y amenazó con hacer que cargaran sus hombres.







La gente se agrupó y manifestó su abierta decisión de esperar la llegada de cualquier autoridad que diera una clara explicación.

El teniente retrocedió un paso e hizo una señal: los policías se alinearon y sacaron sus porras. El teniente citó un apartado referente al incumplimiento de la Ley de Orden Público y anunció que a la tercera señal la policía cargaría sobre la gente. Algunos se mostraron impasibles, dispuestos a mantener la anterior decisión. La policía, entonces, cargó. Los “grises” vacilaron ligeramente, pero el oficial tomó la pistola y gritó: “¡Cargad! ¡Cargad!”. Un policía de la Brigada Político-Social tomó también su pistola, fuera de sí: “¡Cargad! ¡Cargad!”.

Todo el resto fue violencia y brutalidad. La multitud gritaba: “¡Asesinos! ¡Asesinos!”. Muchos cayeron bajo los golpes; se oían gemidos, gritos y muchos niños lloraban aterrorizados. Los “grises” persiguieron, implacables, a los pocos que al comienzo echaron a correr y golpearon brutalmente a los que se paraban enfrentándose para ayudar a los que se habían caído.






La gente, en masa, tras una carrera de dos kilómetros, llegó a la Plaza en un clima de cólera, exasperación y terror. Algunos se refugiaron en un bar, pero los policías los sacaron violentamente a la calle de nuevo, siendo recibidos con una violencia todavía más terrible: golpes, insultos y todo tipo de brutalidad. Muchos fueron detenidos y después comenzaron las redadas, la caza del hombre por todas partes: nuevas detenciones.


El pueblo asistió atónito a este horror. Los “grises” gritaron “A los coches”, empujando a todos con violencia y siendo ayudados por los “sociales”. Aquellos que no disponían de coche para alejarse de Baeza fueron sacados de cualquier modo. Un grupo huía por la carretera. Los que llegaron a Úbeda (una ciudad próxima) vieron que en el cuartel de la Guardia Civil los oficiales esperaban órdenes para dirigirse a Baeza.


De este modo acabó el homenaje a Antonio Machado en Baeza (Jaén), el 20 de febrero de 1966.

Fueron detenidas 27 personas. Entre ellas, Moreno Galván (autor del citado artículo), Pedro Caba (médico), Eduardo Úrculo (pintor), Alfredo Flores (abogado), J. A. Ramos Herranz (ingeniero), Pedro Bicenta (maestro), Carlos Álvarez (poeta), etcétera.




Este es el relato de un testigo ocular. La prensa española no ha publicado nada sobre estos hechos.
Las Agencias extranjeras han dado bien poca información. La mayor parte de las noticias, a través del propio ministro. Algunas de ellas son ignominiosas, como las redactadas por una agencia americana que tergiversaba los hechos, presentándolos como un enfrentamiento entre dos grupos, lo que había obligado a la policía a intervenir para mantener el orden.

De los 27 detenidos, 16 fueron puestos en libertad por la noche; 11 fueron retenidos y conducidos a Jaén, donde fueron puestos en libertad al día siguiente tras haber pagado una multa que oscilaba, según los casos, de 5.000, 10.000 y 15.000 pesetas a las 25.000.


Fuentes:



http://e-learning-teleformacion.blogspot.com.es/2015/01/por-machado-nos-molieron-palos-busca-la.html#.WNBd7G81_IU

http://baezaliteraria.blogspot.com.es/2010/05/el-homenaje-de-1966-antonio-machado-en.html

viernes, 17 de marzo de 2017

LAS MONEDAS DE ADRIANO Y SU RELACION CON BAEZA




El emperador de origen hispano Adriano (76 – 138 d.C) consiguió gran expansión del Imperio Romano. Viajaba con frecuencia a las provincias del Imperio, y para conmemorar estos periplos acuñaba moneda relativa a estos viajes por cada provincia. Una de ellas corresponde al viaje de Adriano a Hispania (cerca de 123 d.C.)

La alegoría de Hispania más famosa nace entonces desde Roma (todas las cecas hispanas se encontraban cerradas por aquel tiempo). Se trata de una figura femenina con larga túnica, tocada con corona de laurel u olivo, reclinada hacia la izquierda, con su brazo izquierdo sobre unas rocas que bien podrían representar los Pirineos y sosteniendo una rama de olivo en su mano derecha. A los pies de la matrona aparece un conejo, el animal que teóricamente los fenicios emplearon para nombrar a la península: Hishphanim.


La pieza de la foto es un denario de Adriano, y en el reverso se ve a Hispania, recostada sobre su izquierda en unas rocas, con un ramo de olivo en la mano derecha, y un conejo a sus pies, y en la cabeza lleva una corona civica (trenzado de laurel u otros vegetales).

El historiador Francisco Torres en su libro hace referencia a esta misma moneda alegando que dicha moneda se acuñó tras su visita a la Baeza Romana diciendo:

“ En las monedas de Adriano se pintaba vna mujer asentada con vn ramo de oliua en las manos y a sus pies un conejo, el qual gerogrífico que significaba por el ramo de oliva la abundancia y bondad del azeite que se coje en las tierras de Baeza; por el conejo, la frecuencia y numerosidad de todo género de caza, que se halla en Sierra Morena, de la parte perteneciente a Baeza y en su campiña.”


Como es sabido, Hispania estaba dividida en tres provincias: Tarraconense, Lusitania y Bética. Según algunos historiadores los emperadores Trajano y Adriano nacieron en lo que hoy es Andalucía y también el filósofo Séneca, pero otros, discienen de esta afirmación y afirman que Adriano nació en Roma en el seno de una familia natural de Italia, pero luego emigró a Hispania en tiempos de Escipión.

En 1870 se acuñaron otras monedas haciendo referencia a esta misma alegoría.



Es evidente que no podemos saber con seguridad si estos hechos que nos relata el Padre Francisco tienen alguna veracidad, pero no deja de ser curioso y a la vez, sorprendente.






Fuentes:



Historia de Baeza. Autor Francisco de Torres.

"LA HISTORIA DE BAEZA" Como salió de Baeza y cómo vuelve a su ciudad natal.




El Autor de "LA HISTORIA DE BAEZA" fué el Baezano Francisco de Torres. 

Nacido entre finales de 1612 y principios de 1613, muriendo finalmente en su ciudad natal el 14 de septiembre de 1677

En una publicación anterior (10 de junio de 2016) hice una breve referencia a la vida del padre Francisco de Torres.


Fue un hombre profundamente apegado a su tierra (Baeza), a sus gentes y a la su historia, comenzando a escribir sobre la misma cuando apenas contaba con 20  años de edad.

Fruto de 40 años dedicados a recopilar la historia de Baeza nos quedó su manuscrito de más de 900 folios que hoy se encuentran en la Biblioteca Nacional de Londres.



¿Cómo una joya como ésta salió de Baeza y como acabó tan lejos de su lugar de origen?

En este nuevo artículo vamos a disipar esas preguntas, basándonos en el estudio que realizó José Rodríguez Molina.

José Rodríguez Molina

El manuscrito probablemente se guardó tras la muerte del Padre Francisco de Torres en la Biblioteca del Colegio de San Ignacio, pero la expulsión de los Jesuitas del siglo siguiente y el expolio descontrolado que se hizo de sus bienes, daría como resultado un oscuro camino de especuladores que acabaron por conducirlo a las Islas Baleares, donde lo adquirió el Cónsul de Estados Unidos.

Los datos facilitados por Mrs. Patricia Basing, curator de The Bristish Library (Biblioteca Nacional de Londres) es que fue adquirido en 1835 con el fondo de Mss. Egertón 284-606 de Obadiah Rich, un americano de Boston que fue Cónsul de Estados Unidos en las Islas Baleares.

Rich fue también un exitoso librero en Londres, que compraba objetos en América y las comercializaba en 12 Red Lion Square.

En 1807 contrajo matrimonio en Tarragona con Ana Montgomery, hija de Robert Montgomery, cónsul de los Estados Unidos en Alicante. A causa de la Guerra de Independencia, se vio obligado a regresar a Estados Unidos en 1812 y fijó su residencia en Georgetown; pero en 1816 se encontraba de nuevo en España para desempeñar el cargo de Cónsul en Valencia. En esta época, simpatizó con la revolución de 1820.

En 1823 fue nombrado cónsul accidental en Madrid con la misión de preservar el consulado a la entrada de las tropas francesas. Siguió en dicho puesto hasta 1826. Una vez abandonado este cargo, continuó en Madrid hasta 1829, año en el que se trasladó a Londres. En 1834 fue nombrado cónsul en Mahón y allí vivió varios años.

El nombre escrito en el folio primero “Es de Antonio de Quadros”, nos hace pensar que fueron suyas las primeras manos a las que fuese a parar este manuscrito tras la salida del Colegio de San Ignacio de Baeza.

Finalmente pasó al Museo Británico donde actualmente se conserva.

El Manuscrito  esta datado con fecha 30 de mayo de  1677, dividido en dos partes. La primera comprende desde la creación del mundo hasta el año 1000 y la segunda, que el autor escribiría en 1677 y que nunca se completó.

Cada una de esas partes está compuesta por 8 libros. La segunda contiene una descripción de la ciudad y su territorio, con sus rincones, inscripciones, etc...

El título “Historia de Baeza” se va repitiendo en el encabezamiento de cada folio, por lo que entendemos como un signo de querer conservar la autenticidad de su obra o que en el caso de que algún folio se perdiera, se supiera a que obra pertenecía.

El manuscrito esta encuadernado en piel y dotado de cordones de cierra sobre botones, asimismo, de piel.

En su cubierta y contracubierta se encuentra estampado en gofrado un escudo de la Casa Egerton, de carteles con leones y pequeños ángulos geométricos, con leyenda inferior, “sic donec”.

Su estado de encuadernación general es bueno. Sólo muestra restaurados los bordes de los folios comprendidos entre el 465v y el folio 475.

La dedicatoria “A la nobilísima civdad de Baeza” y un prólogo “Al lector”, están escritos a línea tirada. El resto de los folios, incluidos los dedicados a los índices quedan escritos a doble columna.

Mantiene el manuscrito a lo largo de todas sus páginas un mismo tipo de escritura, utilizando tinta de color marrón sobre papel muy envejecido o papel sepia, lo que dificulta su lectura y más aún haber podido microfilmarlo.

Aparte de la dedicatoria “ A la nobilísima civdad de Baeza” y el breve prólogo “Al lector”, el manuscrito contiene ocho libros, contando cada uno de ellos en torno a 30 capítulos.

Cuenta además, con numerosas notas marginales, donde precisa y detalla la vasta bibliografía consultada, citando no sólo la página, sino hasta el párrafo donde se encuentra el argumento o dato en que se apoya.


Encontrada su referencia por D. Manuel Urbano Pérez Ortega, responsable del área de Cultura de la Diputación de Jaén, solicitó el microfilm a la Biblioteca Británica e hizo las gestiones pertinentes para comprobar el valor del manuscrito y las posibles aportaciones a la Historia del antiguo reino de Jaén y más especialmente a la ciudad de Baeza.

Notificada su existencia al alcalde D. Eusebio Ortega Molina, éste se interesó notablemente en su edición, facilitando todos los medios a su alcance para que ésta se llevase a cabo, y poner así, a disposición de su pubelo el manuscrito que con tanta ilusión elaboró hace ya casi tres siglos y medio un hijo de Baeza, que profesó un apasionado amor a su ciudad y a su historia.

Después de dos años de intenso trabajo se editó el libro "Historia de Baeza" en 1999

Sin duda es una joya Baezana que durante siglos no se supo su paradero y que por desgracia, la ciudad de Baeza no supo conservar ni valorar en su época.



Fuentes:


La Historia de Baeza. Autor José Rodríguez Molina
http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=rich-obadiah

Al Bayyasi el último emir árabe que tuvo Andújar

al-Bayyasi ayudó a Fernando III a tomar algunas localidades giennenses como Montejícar, Pegalajar o Mengibar. Pero antes de abandona...