viernes, 13 de enero de 2017

FUENTE DEL RUBIO




Situada a unos 2 km al norte del núcleo de Baeza, en el camino antiguo a Ibros (camino de la Tenienta), cercana al Cementerio. 

Ubicada en la cuneta de la pista rural que conduce a la parte trasera del cementerio de Baeza, a poca distancia una vez pasado este y justo antes de llegar a una ganadería.

Es de fácil acceso y hasta mediados de los 90 era muy frecuente encontrar a vecinos abasteciéndose para uso domestico, incluida la bebida.






Por el excesivo uso de productos químicos para el olivar, actualmente no es recomendable su ingesta debido a la contaminación de la tierra. Motivo por el cual cada vez está más deteriorado el manantial.

Se recoge el agua en una arqueta por debajo del nivel del camino, que la deriva a una alberca próxima.

Según añade J. P. Cruz, se desconoce la antigüedad de esta fuente, pero viene citada en la obra del historiador don Fernando de Cózar Martínez: "Noticias y documentos para la historia de Baeza" (Jaén, 1884, página 560)






Actualmente está prácticamente en desuso por la contaminación fitosanitaria y apenas es usada por los agricultores de fincas y huertas vecinas para el riego.


Fuentes: Manantiales y Fuentes de Andalucía

jueves, 12 de enero de 2017

FUENTE DEL FRAILE






Manantial situado en la parte sur de Baeza, junto al antiguo recinto amurallado de la ciudad, bajo el que fue denominado "Mirador de la Ciudad", hoy de la Cruz de Baqueta. 






Sus aguas proceden de las areniscas miocenas sobre las que se asienta la ciudad. 

Siempre se han considerado "duras" y sólo utilizables para bebida del ganado. 

Hay numerosas referencias históricas de esta fuente, al menos desde 1593. 

Situado en una encrucijada de caminos, su fisonomía actual es la de un sencillo abrevadero constituido por un pilar alargado con caño en su cabecera.





El entorno está limitado por un muro de contención al que se adosan asientos de piedra.

Según describe F. Fajardo la fuente es también conocida con el nombre de Fuente Baqueta y consta de un frontal de ladrillo, de aspecto semicircular, en cuyo centro aparece un único caño, de hierro, desde el que el agua cae a una superficie de cemento y de esta pasa a un gran pilar rectangular, también de ladrillo, y pintado de blanco.

Junto a la puerta hay un algibe que almacena el agua para uso agrícola y que indica que esta se encuentra contaminada, lo que explicaría la profusión de algas en el pilar.

J. P. Cruz añade: la Fuente del Fraile es un característico ejemplo de pilar abrevadero de uso agropecuario. Cuenta con un pilón rectangular, muy alargado y de escaso alzado, para facilitar el consumo de los animales, y que se adapta al desnivel del terreno. En el lado corto más alto se ubica del desaguadero, mientras que en el opuesto, adosado a un muro de contención, se ubica el frontis, unido al pilón con un perfil en talud. El frontis es liso, con forma de arco peraltado, albergando en su centro el único caño, de hierro, de la fuente. Todo el conjunto está encalado, salvo la rosca del arco, que queda en ladrillo visto. La fuente ocupa el centro de un ámbito rodeado por muros de contención y con presencia de bancos de piedra para descansar. 

Aunque es un conjunto de gran antigüedad, su aspecto actual deriva de intervenciones modernas, como se deduce de los revocados de cemento del pilón y del frontis.

J. P. Cruz añade: esta fuente forma parte de una serie de surgencias a piedemonte en los declives que conforma la mesa sobre la que se asienta la ciudad y que eran ya explotadas, con total seguridad, en época medieval. Sin embargo, la primera noticia documental sobre ella data de 1593, de la que se deduce que ya existía previamente, pues en ese año se acordó trabajar en su reparación y, al año siguiente, en desbancar el camino que conducía a la misma. También tuvo que ser reparada a mediados del siglo XVII

J. P. Cruz añade: la fuente del Fraile ha tenido una doble función. Destaca el carácter de amenidad del paraje, dado que queda ubicada extramuros, bajo el barrio del Vicario y junto al camino que conducía a Jimena, con una magnífica orientación al sur, hacia el valle del Guadalquivir y Sierra Mágina. 

De hecho, a la zona urbana que queda sobre la fuente, conocida como la Cruz de Baqueta, se la denominaba en el siglo XVII el “Mirador de la Ciudad”, y la propia fuente, descendiendo varios metros por el citado camino, queda englobada por muros de contención y bancos de piedra que indican cómo era un lugar de ocio y descanso, antes de encarar la cuesta de subida a la población.

Por otro lado, ha estado siempre más destinada al abasto animal que humano, por la dureza de su agua, siendo un lugar, como consta en las actas capitulares de 1646, donde “bebe y abreva el ganado de los vecinos y particularmente las yeguas de trilla”.





Fuentes:  Manantiales y Fuetes de Andalucía

miércoles, 11 de enero de 2017

EL ABASTECIMIENTO DE AGUA EN LA BAJA EDAD MEDIA




El sistema de caños debió partir del Val de la Zacaya, regado por el Arroyo del Matadero a donde vertían las aguas de los manantiales más cercanos. 

Por un sistema de tuberías de plomo (quizás similar al sevillano) se formaría un entremado subterráneo de galerías que permitió abastecer de agua a los distintos barrios.

Estas conducciones fueron especialmente abundantes en el Alcázar donde según el plano de Tuccio Fantoni eran muy numerosos los aljibes y minados.

La insuficiencia de este medio obligó al concejo a construir numerosas fuentes, pilas y albercas por todo el perímetro urbano.

Según Cózar Martínez (Historiador), las fuentes tomaban el agua de las filtraciones recogidas por dos antiguos minados, que parten de la ciudad en dirección Noreste, uno denominado EL ARCA DEL AGUA y el otro del MORO.


Fuente Arca del Agua



Fuente del Moro



De las del Moro se surtían las fuentes de caño permanente que son la del Moro, Paseo del Mercado y Leones. 



Fuente de los Leones



Esta última se situaba en el pilar sobre el que, según Josefa Inés Montoro, se construyó después la Audiencia.




Otras fuentes son la de Toledo, el pilar de cerca de los Navajos y la próxima a la Puerta de la Zacaya, que abastecía de aguas a las tenerías de cuero de la ciudad de Baeza.

Fuente Puerta de Toledo



Esta investigadora en su trabajo sobre las “Fuentes de Baeza” nos indica que los minados seguirían esta ruta “desde la Cruz del Jabonero por la calle del Valle, cruzando el Ejido hasta la calle de las Minas y bajando por Patrocinio Biedma llegarían a la calle San Pablo y a continuación a la Plaza de los Leones.

Baeza tuvo durante esta época problemas de abastecimiento de agua ya que hasta 1526 no pudo concluirse la fuente principal que proporcionaría agua dulce a su población.

En 1520 el Cabildo ante el fracaso de la derrama efectuada en 1518 para obtener dinero para acabar la fuente, tomó 3.000 fanegas de trigo del pósito para las obras. Esta medida tampoco debió resultar eficaz pues en 1526 se vio obligado a solicitar licencia real para hacer una derrama e imposición a los vecinos de 150.000 maravedíes para concluir las obras.

Los Fueros y las Ordenanzas de Baeza reglamentan que las fuentes y las calles estén siempre limpias de estiércol y basuras e imponen multas a los infractores.
Actualmente se conservan algunas fuentes aunque es difícil su datación por las numerosas reformas y alteraciones que han sufrido.

De algunas tenemos referencias en los documentos y Actas Capitulares del siglo XVI.

Valgan como ejemplos, la de los Leones o Pilar Bajo en la Provisión de Carlos I de 1526, la del Cañuelo, posiblemente en la Plaza del Mercado donde hoy está situada la Fuente de la Estrella, la de la Puerta Toledo, la situada junto a la Iglesia de San Andrés, y la de Santa María de mediados del siglo XVI .


Fuente de San Andrés 




Fuera del casco urbano, Cózar Martínez nos cita los siguientes abrevaderos públicos:

LA FUENTE DE LA PEÑA


LA FUENTE DE SOLOBREJA
LA FUENTE DEL PERICÓN
LAS TRES FUENTES
LA FUENTE DE OLIVAR
LA FUENTE TEJA
LA FUENTE DE LA SALUD
LA FUENTE DE LA ESCALERUELA
LA FUENTE PILILLA
LA FUENTE PIOJO
LA FUENTE DE VALDEHERMOSO
LA FUENTE DE LA VIRGEN
LA FUENTE DE ORIENTE


En próximas publiaciones hablaremos de las 32 fuentes de Baeza.





Fuentes: El abastecimiento urbano en Baeza y Ubeda en la Baja Edad Media. Autora: María Josefa Delgado

domingo, 1 de enero de 2017

TORRE DE LOS ESCUDEROS (MURALLAS DE BAEZA)





Muchos hemos pasado por el Paseo de las Murallas y nos hemos parado a contemplar el valle del Guadalquivir, pero no muchos saben que historia guarda este mirador que antiguamente fue una torre de la fortaleza de las murallas de Baeza. 

Me gustaría contaros la historia de esta fortificación y porque se le llamó la "Torre de los Escuderos". 

Existe un romance que nos habla de esta Torre y del porqué recibió ese nombre:


Ruy Fernández va delante;—aquese caudillo ardit,
Arremete con Audalla—comiénzale de ferir,

Cortado le ha la cabeza,—los demás dan a fuir.

No hay duda que este romance se compuso en 1368, en que el rey de Granada Mohamed V, aliado con el rey Don Pedro de Castilla contra los partidarios de su hermano Don Enrique, invadió la margen derecha del Guadalquivir, puso cerco a Córdoba y saqueó a Úbeda y Jaén, profanando las iglesias, pegando fuego a ambas ciudades y desmantelando sus muros. 


Fortificación Murallas de Baeza

De Baeza nada dice la Crónica de Ayala, y sí únicamente que los invasores fueron rechazados de Andújar. Pero Argote de Molina no sólo da por histórico el cerco de Baeza, sino que añade sobre él  pormenores que concuerdan con los del romance y que proceden de una tradición genealógica. 

«Pasando adelante el rey de Granada con su ejército puso cerco sobre la ciudad de Baeza, que en este tiempo era lugar de más de mil vecinos, y el alcázar della muy fuerte, y dándoles el asalto por la parte de una torre principal de ella, le fué defendida por Ruy Fernandez de Fuenmayor, caballero principal de aquella ciudad y caudillo de los escuderos della, que al tiempo que los moros tenían puestas las escalas, y uno de los caudillos principales del rey de Granada estaba dentro, acudió a su socorro con los escuderos de la compañía. Y matando por su mano al caudillo de los moros, les defendió la torre con mucha caballería dellos, forzando al rey de Granada a dejar libre a aquella ciudad con grande pérdida de su ejército. En memoria de cuya hazaña, a aquella torre le quedó nombre de Torre de los Escuderos, y el cual hoy conserva llamándose así. Y Ruy Fernández de Fuenmayor, dejando su apellido de Fuenmayor, fué llamado de allí adelante Ruy Fernández de los Escuderos».


FOTOGALERIA DE LA TORRE DE LOS ESCUDEROS AÑO 2016







Fuentes:

http://www.larramendi.es/menendezpelayo/i18n/corpus/unidad.cmd?idUnidad=100393&idCorpus=1000&posicion=1

viernes, 30 de diciembre de 2016

LOS DESCENDIENTES DEL PRIMER CALIFA ALMOHADE: LOS BAEZANOS 4ª PARTE

Idrīs al-Wāiq bi-llāh Abū Dabbūs

Este personaje tuvo el triste privilegio de ser el último califa en ocupar el trono del imperio almohade, después de una serie de campañas militares afortunadas, en las que alternó enfrentamientos con alianzas con los Banū Marīn. Ibn ,Iārī indica con claridad el origen de este personaje:

Mención del califato de al-Wāiq bi-llāh Abū ‘Alā’ y su periodo. […] Sus hermanos: fueron nueve, y él era el décimo. 

Eran conocidos como «los Baezanos» (al-bayyāsiyyīn). Sin embargo, Abū Dabbūs no pudo detener la descomposición del imperio, y cayó víctima de una intriga palaciega: […] la muerte de Abū Dabbūs y el final del reino de los almohades y de su dinastía fue el domingo día dos de muharram del año 668 (11 de septiembre de 1268), y concluyó con su gobierno el de la dinastía almohade mu’miní, de la que no queda rastro y sólo se mantiene el recuerdo, pues la eternidad sólo es de Dios. Menciona el jeque virtuoso Abū l-Qāsim al-Šawtī:

El domingo dos de muharram mencionado, el mismo día en que asesinaron a Abū Dabbūs, en el gran pabellón de la mezquita al-Qarawiyyīn de Fez, un hombre hermoso se sentó junto a mí y me recitó los siguientes versos: Se sucedieron en el poder los Banū Mu’min que estaban por encima del séptimo cielo Pensad, reflexionad y decid: «Loado sea Aquél cuyo reino no pasa ni perece» Se apartó de mí y memoricé los dos versos y anoté el día, y tres días después nos llegó la noticia de que la muerte de Abū Dabbūs se había producido en la fecha exacta [mencionada por el poeta]

 La caída del último mu’miní pone el sello a la historia de una familia que simboliza la decadencia y la desmoralización de la dinastía almohade, tras la renuncia a las enseñanzas de Ibn Tūmart, con la conversión de tres de sus miembros al cristianismo, mientras que los hijos del que consiguió ejercer el califato tuvieron que refugiarse junto a sus primos en Aragón, bajo la protección de Alfonso III.

La crónica objeto de nuestro estudio permite atisbar los últimos momentos de la dinastía, tanto en la península Ibérica como en el Magreb, en los casos de ‘Abd al-Haqq y de Abū Dabbūs, que complementan de forma muy interesante las noticias con las que contábamos de otras fuentes acerca de los baezanos.


Fuentes:


AL-QANTARA. REVISTA DE ESTUDIOS ÁRABES. CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS.

martes, 27 de diciembre de 2016

LOS DESCENDIENTES DEL PRIMER CALIFA ALMOHADE: LOS BAEZANOS 3ª PARTE

El rey de Baeza, ,Abd al-Haqq, converso al cristianismo

Los cronistas musulmanes son, por lo general y como es de esperar, por otra parte, muy remisos a entrar en detalles acerca de las conversiones de musulmanes al cristianismo, hecho que se produjo de forma masiva en distintos territorios y ciudades desde el comienzo del avance castellano en el siglo XI hasta la definitiva expulsión de los moriscos.


Por ello este texto tiene más valor, pues nos describe, aunque de forma escueta, la ceremonia en que ,Abd al-Haqq hizo pública su conversión: Y en él [año 659/1260-1261] se hizo cristiano (tanassara) al-Suwayyid Abū Zayd, hermano de Abū Dabbūs, en Sevilla. Alfonso101 (Alfunš) le cortó la barba con sus propias manos, lo cubrió con una túnica y lo puso en pie tomándolo de la cabeza (wa-waqqafa-hu ,alà ra’si-hi)102.

Cuando hubo vestido la túnica, subió a una cátedra (kursī) alta, que lo elevaba por encima de la gente, y entonces dijo: «Yo os declaro a todos los presentes, musulmanes, cristianos y judíos, que profeso la religión cristiana desde hace cuarenta años y que, habiéndolo ocultado, ahora me sincero y lo hago público: la religión de Jesús, hijo de María (al-Masīh b. Maryam) es la religión auténtica». Y Alfonso habló en su favor cuando los cristianos lo aceptaron jubilosamente en su religión103. Año 660 H [1261-1262]. …Y en él murió en Sevilla al-Suwayyid Abū Zayd, el converso al cristianismo, cuatro meses después de haberse convertido.

Resulta llamativo que en este texto, la única manera en que el cronista parece expresar su condena ante esta acción, que desde luego es un testimonio excepcional dada la mencionada reticencia de las fuentes andalusíes a dar noticias sobre conversiones de musulmanes al cristianismo, sea a través del empleo del diminutivo en el apelativo honorífico de Abū Zayd: al-Suwayyid.


La identificación de este personaje la podemos completar en otras fuentes, principalmente en la gran obra de Ibn Jaldūn, al-,Ibar, que señala a ,Abd al-Haqq b. Abī Muhammad al-Bayyāsī como la cabeza de la comunidad de mudéjares de Sevilla105. Que esta información llegara a los musulmanes del norte de África y del resto de al-Andalus no es de extrañar, puesto que sabemos de personas presentes en Sevilla hacia la época descrita que bien pudieron presenciar los hechos arriba mencionados y que, paulatinamente, fueron abandonando la ciudad para pasar a regiones controladas por los musulmanes donde habrían narrado sus experiencias.


Así, Muhammad b. ‘Alī b. ‘Abd Allāh b. Muhammad b. al-Hāŷŷ, ingeniero en la corte de los meriníes, fue hijo de un carpintero «de los mudéjares de Sevilla (min mudaŷŷanī Išbīliya)», que tras pasar su juventud en la capital hispalense pasó a la corte meriní, donde tendría ocasión de narrar algunos de los hechos de estos años106; en el mismo sentido podemos considerar la noticia referente a ‘Alī al-Dabbāŷ, que murió ocho días después de la conquista de Sevilla, de pena por no poder escuchar más la llamada del almuédano y sí el toque de las campanas.


Experiencias vitales de este tipo sin duda fueron frecuentes y por ello, otras vías de llegada para las noticias relativas a la conversión de ,Abd al-Haqq al norte de África no son descartables.

Resulta difícil considerar que los textos que hemos podido examinar anteriormente, que no figuraban en la obra de Ibn Abī Zar‘, al-Anīs al-mutrīb bi-rawd al-mi‘tār, fueran consideradas intrascen-dentes o poco significativas por Ibn Abī Zar‘.

En este caso concreto, la fuente nos permite documentar la suerte de una figura mítica de la Sevilla islámica: el rey de Baeza, ‘Abd al-Haqq, primer cadí de los musulmanes de Sevilla designado por Fernando III y converso al cristianismo en sus últimos días, según narra, como hemos visto, la anónima crónica magrebí.

La historia de ‘Abd al-Haqq muestra notables semejanzas con la de otro alcalde de los musulmanes que vivió circunstancias muy parecidas.

Se trata de al-Waqqašī de Valencia, uno de los personajes más controvertidos de la historia intelectual andalusí del siglo XI, cuya ortodoxia y religiosidad fue puesta en duda tanto durante su vida como tras su muerte, llegando a ser acusado de ateísmo.

Fue cadí de los musulmanes designado por el Cid y murió en Denia tras abandonar Valencia, sin haberse convertido al cristianismo, contrariamente a lo que se desprende del relato que se reproduce a continuación, carente de toda verosimilitud y que podría estar basado en la narración de la ajīra al-saniyya relativa a ,Abd al-Haqq. Como vamos a comprobar enseguida en el texto, el supuesto al-Waqqašī es presentado como un renegado del islam:

 …et veno antel aquel moro alfaqui que el fiziera alcayde, que auie nombre Alhuacaxi, aquel queb fiziera los viersos en razon de la çibdat de Valencia. Et este alfaqui Ariel mucho seruido desquel fiziera alcalde de los moros de Valencia, en asessegarlos et en ayer sus rentas bien paradas; et era tal en si, et de tan buen entendimiento et de tan buen seso, et era tan ladino, que semeiaua cristiano; et por esto se pagaua el Çid del et amaual. Et quando el Çid le vio ante ssi, preguntol que que era lo que querie; et commo mucho ensennado, finco los indios et besol las manos, et dixo: «Señor Çid Ruy Diaz, loado sea el nombre de Jhesu Cristo que uso troxo a este estado, que sodes señor de Valencia, vna de las nobles çibdades dEspanna! Lo que yo quiero, señor, es esto: fuy natural desta çibdat, et mios auuelos fueron daqui; et quando era moço pequenno, cautiuaronme los cristianos, et alli apris fablar tan paladinamente ladino; et muy de grado quisiera yo fincar en tierra de cristianos et seer cristiano; mas mi padre et mi madre, que eran muy ricos, quitaronme. Et fizome Dios tanta merced et diome tan sotil engennio que aprendi toda la leyenda de los moros, et fuy de los onrrados alfaquis que ouo en Valencia nin de los mas ricos, assi como sabedes, señor; et uos, por la uuestra merced, fiziestesme alcalde, et dietesme poder sobre todos los moros, yo por ventura non lo meresçiendo. Agora, sennor, uo cuydando en el mio coraçon que en que ley biuia, fallo que visque fasta agora en muy grant error, ca todo lo que Mahomat, el falso engannador, dio por ley a los moros, todo es enganno y barata. Et por esto, sennor, sennor, conuiertome a la fe de Jhesu Cristo et quiero seer cristiano et seer en su ley; pidouos por merced que me mandedes batear et poner qual nombre uso quisieredes, et daqui adelante quiero beuir connusco….


El hecho de que en este singular fragmento de la Estoria de España aparezca la narración de un hecho acontecido en el s. XIII que contiene trazos que lo asemejan a la biografía del al-Waqqašī histó- rico, que vivió en el siglo XI, nos muestra cómo las leyendas, para su cristalización, no necesitan que exista una gran lejanía entre el hecho real y el inventado.


La aparición de esta noticia en la ajīra al-saniyya, habida cuenta su condición de crónica surgida del medio cortesano meriní, además de la mencionada reticencia de los autores musulmanes a reconocer la realidad de la adopción del cristianismo por parte de sus correligionarios, parece servir al propósito de afianzar la legitimidad de los meriníes, que son presentados así como la mano que pone fin a la dinastía a la que pertenecía el renegado Abū Zayd. Posiblemente las noticias que aparecen en el Kitāb rawd al-qirtās de Ibn Abī Zar, y en otras fuentes de la época acerca de la familia de los Baezanos tuvieran esa misma intención legitimadora de la destitución de los Banū ,Abd al-Mu’min por parte de los Banū Marīn, tal como se refleja en el acontecimiento que se trata a continuación, en la persona del último baezano destacado.

lunes, 26 de diciembre de 2016

LOS DESCENDIENTES DEL PRIMER CALIFA ALMOHADE: LOS BAEZANOS 2ª PARTE

Al-Sayyid Abū Zayd ‘Abd al-Rahmān b. Abī ‘Abd Allāh Muhammad b. Abī Hafs ‘Umar b. ‘Abd al-Mu’min

No vamos a extendernos en la narración de la biografía de este personaje, pues las investigaciónes de E. Molina y de P. Guichard, nos dispensan de ello.

Este personaje mantuvo bajo su dominio la región de Valencia en tiempos previos a la conquista de Jaime I; su actividad política, independiente de la de los almohades de otras partes de al-Andalus, fracasó en mantenerse en el poder, del que fue desalojado por Zayyān b. Mardanīš.

Sin embargo, sí parece necesario insistir en la conmoción que supuso para los andalusíes la conversión de los personajes de esta familia al cristianismo. 

El propio Ibn ‘Iārī muestra la sorpresa que el comportamiento de ambos había causado:

Año 626 de la hégira [1228-1229]. Y en este año se separó Zayyān b. Mardanīš del sayyid Abū Zayd al-Bayyāsī, apartándolo de sí y asegurándose su lugar de Valencia.

El mencionado sayyid se unió a los cristianos y se quedó con ellos hasta que murió.


En cuanto a su hermano ‘Abd Allāh su historia es como se ha contado anteriormente y las actuaciones por las que fue conocido y destacado, y pedimos a Dios fuerzas y un castigo adecuado. 

Lo más extraño es que dos cristianos habían acudido a él poco antes, quiero decir al sayyid Abū Zayd y le dijeron: «Vemos que acudes a nosotros y que piensas entrar en nuestra religión...», y él negó lo que decían y los mató, y no fue a unirse a los cristianos como apóstata sino poco después de aquello, y se separó de su familia y de sus hijos y se asentó entre ellos. Luego cayó en desgracia entre los cristianos, lo rechazaron y lo dejaron de lado, y tras esto vivió poco tiempo


Fuentes:

AL-QANTARA. REVISTA DE ESTUDIOS ÁRABES. CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS.



Al Bayyasi el último emir árabe que tuvo Andújar

al-Bayyasi ayudó a Fernando III a tomar algunas localidades giennenses como Montejícar, Pegalajar o Mengibar. Pero antes de abandona...