lunes, 3 de octubre de 2016

CONVENTO DE SAN ANTONIO




En el “Ejido” de la ciudad, rodeado de numerosas instituciones religiosas ya desaparecidas como fueron el Convento de la Victoria, la Ermita de la Madre de  Dios, el Convento de la Trinidad Descalza, la Ermita de San Lázaro la de Santa Quiteria y la Parroquia de San Marcos, se ha conservado este Convento de Santa Antonio.

Vista Aérea del Convento de San Antonio




Se construyó en el año 1409 con destino a Religiosos Claustrales, permaneciendo así hasta 1493, fecha en la que los Reyes Católicos tras su reforma, traslado a sus frailes a otros monasterios. 

Estos monjes franciscanos que la habitaron en primera instancia, provenían del desaparecido Convento de San León ubicado junto al Arco del Barbudo.




La primera ubicación de los franciscanos en la ciudad de Baeza, se encontraría en la zona de extramuros, probablemente en las cercanías de la Puerta de Úbeda, parte accesible más alta de la ciudad. 

La guerra entre Pedro I y Enrique II en 1368, daría buena cuenta del peligro de la primitiva ubicación ya que los atacantes hostigaban a los cristianos desde el primitivo convento. 


Gregorio XI



Por bula del Papa Gregorio XI, dada en 1373, se autorizó el traslado del convento a la ermita de San León donde posteriormente se fundaría la antigua Universidad y la Iglesia de San Juan Evangelista una vez que la orden volviera a trasladarse de lugar, esta vez al convento de San Antonio en la zona del ejido. Tenemos, por tanto, tres ubicaciones de los franciscanos hasta que tuviera lugar la definitiva en el centro de la ciudad.

Francisco de Cózar nos dice que es una Iglesia espaciosa y de época, mas moderna que el Monasterio; el retablo de la capilla mayor, de que es patrono el apellido Mexía Pacheco, se construyó en el año 1678 y en él se guardan como reliquias, un fragmento del “Lingnum Crucis”, unos cabellos de la Santa Virgen, un hueso de San Antonio de Pádua y otro de San Laureano.

Dentro del Convento, existe una dependencia que se llama Iglesia Vieja, la cual según tradición no interrumpida en la Comunidad, es la que celebraban los antiguos religiosos que lo habitaban.

Isabel La Católica


En este Convento se guarda memoria de haber estado algunos días hospedada en su clausura, (de regreso de las conquistas del reino de Granada), la reina Isabel la Católica. Como agradecimiento por el buen trato recibido y queriendo dejar un recuerdo sobre su estancia, les quiso legar algunas rentas, sin embargo las religiosas le pidieron una efigie del Niño Jesús que traía para sus devociones. Esta accedió a sus peticiones y se lo donó antes de su partida.

Dentro del Convento hay una pintura, tan antigua, que apenas se distingue la cabeza. Representa a la Virgen bajo la advocación del Tránsito; cuando la Ciudad sufría epidemias, sequías o tempestades, las religiosas la sacaban en procesión por el claustro con el fin de que cesasen.

Esta comunidad religiosa gozó del privilegio de no pagar renta alguna cuando en su mayor esplendor disponía de buenas propiedades.

Por bula de su Santidad Pablo III, la Iglesia de este Convento goza indulgencia plenaria para todos los que la visitasen desde las primeras vísperas de Santa Clara hasta el día de la Santa, rezando a aquel pontífice a la caída del sol.


Obispo Gaspar de Dávalos


Isabel de Dávalos




En 1541, el arzobispo Gaspar de Dávalos hizo que una hermana suya, Isabel de Ávalos, junto con otras monjas del convento de San Antonio de Baeza, dos de ellas también primas suyas, vinieran a Granada para reformar el convento de la Encarnación que en esas fechas se encontraba en la colación de San Matías. 

Convento de la Encarnación de Granada


Sor Isabel de la Cruz y Ávalos fue elegida abadesa y fue la artífice de tramitar con el arzobispo el traslado a las casas adosadas a la iglesia de San Justo y Pastor, el cual tuvo lugar el 23 de febrero de 1542. Menos de un mes después, la abadesa debía haber realizado las gestiones pertinentes con su hermano para conseguir un órgano para la comunidad, lo cual nos hace pensar que alguna de las monjas que llegaron desde Baeza tuviera la formación necesaria para tañer este instrumento. La procedencia social de estas hermanas permite suponer ese adiestramiento musical, una de ellas, Aldonza de Jesús, fue nombrada vicaria del coro en el cenobio granadino.

“Y para dar forma a este monasterio (que aún no la tenía) trajo [el arzobispo] de San Antonio de Baeza a Aldanza [= Aldonza] de Jesús y a Sor Luisa, en el siglo doña Aldonza de Mendoza y a doña Luisa de Nicuesa, descendiente de Pedro de Nicuesa y doña Leonor de Ávalos, señores de la villa de Tobaruela, discípulas del padre Maestro Ávila [= Juan de Ávila] y deudas muy cercanas al arzobispo y a su hermana sor Isabel de la Cruz”.




Don Martín Ximena detalla las fundadoras y reformadoras que tuvo el Convento. De las primeras para los conventos de Granada, Martos, Islas Canarias y de Santo Domingo, y de las segundas para el de Santa Isabel la Real de Granada, Santa Clara de Córdoba y del Monasterio de San Lúcar.

De no haber sido por el comportamiento de aquellas religiosas, el Convento de San Antonio hoy hubiera desaparecido, pues fue mandado desalojar por el Gobierno, después de los sucesos políticos acontecidos en septiembre de 1868 y las religiosas  se negaron a hacerlo adoptando una resistencia humilde y pasiva, sobrellevando la miseria durante algunos años y amparadas solo de la consideración de los vecinos de Baeza.

Juan Alvarez de Mendizabal


Juan Alvarez de Mendizabal, mediante diversos decretos incrementó las leyes desamortizadoras, poniendo a la venta todos los bienes de los conventos femeninos que tenían un número reducido de religiosas. También se cerraron hospitales de las cofradías y colegios religiosos, terminando por extenderse a los bienes del clero secular a partir de 1841.

En Baeza, al no tener el número de profesas que exigían las leyes exclaustradoras de 1835, las mínimas de San Francisco de Paula, las franciscanas clarisas de Santa Clara o las dominicas de Santa María de Gracia, así como las carmelitas descalzas y agustinas recoletas, sufrieron la desamortización. Solo escaparon a ésta dos conventos, las franciscanas clarisas de los monasterios de San Antonio de Padua y Santa Catalina Mártir (Rodríguez-Moñino y Cruz Cabrera, 2001, pag180).


Sobre hechos milagrosos, encontramos un relato en el libro “Vida y milagros del glorioso Antonio de Padua de Miguel Mestre) donde nos relata un hecho acontecido en el año 1620. Nos dice que en aquel Convento  habitaba una religiosa que en una ocasión puso un ramo de azucenas al Santo y que habiendo pasado mes y medio, estando las religiosas rezando el Jubileo, repararon en lo hermoso que se había puesto aquel ramo de azucenas, el cual parecía bañado en plata.




La ciudad de Baeza siempre ha protegido a estas monjas porque vemos desde los documentos medievales cómo el Concejo le concedían pan del Pósito a las monjas de San Antonio en años de carestía.

Junto a él estaba establecido, a finales del siglo XVIII, el Cuartel que albergaba el Regimiento de Dragones de Sagunto. También cercano, al final del Ejido, cerca de la calle San Andrés, estaba el Cuartel de la Cruz Blanca y unas casas alquiladas por el Ayuntamiento para albergar el Regimiento de Dragones de Villaviciosa.

El Ayuntamiento tuvo que realizar una obra apresuradamente en 1962, pues el muro principal de la habitación que la Comunidad tenía para centro de reunión amenazaba ruina inminente y fue precisa una intervención urgente.

En 1970, se le concede una subvención de 50.000 pesetas para el arreglo de la Capilla.



A la Iglesia se accede por una portada de medio punto plateresca con la figura de San Antonio.




En el interior de la primitiva iglesia gótica de los frailes ha quedado un arco toral sobre pilares con decoración vegetal y de cabezas. El resto de la iglesia de una sola nave y cabecera poligonal es del XVI.

Tenía una techumbre policromada que se conservó hasta 1953, año en que comenzaron las obras de restauración y se perdieron, el artesonado del coro bajo si se conservó, se trasladó al salón de plenos del Ayuntamiento, donde actualmente se halla.






El convento posé un claustro tardo gótico de doble altura con arcos.



Con motivo de la proclamación de San Juan de Ávila como Doctor la de Iglesia Universal, el artista y profesor de Universidad Francisco Sánchez Concha realizó y donó al convento de religiosas Franciscanas Clarisas de San Antonio en 2012, una réplica del verdadero retrato del santo humanista que fue figura principal y patrono en los primeros tiempos de la Universidad Baezana, de donde fue rector Y que también estuvo vinculado durante su estancia en la ciudad con el citado convento, por ser director espiritual y amigo de la insigne Sor Isabel de la Cruz, que a su vez era hermana del Cardenal y Arzobispo de Granada Gaspar Dávalos. San Juan de Ávila fue amigo y predicador de figuras universales como San Juan de Dios, San Francisco de Borja o San Ignacio de Loyola.



La copia realizada por el artista Paco Sánchez es réplica exacta de la que se conserva en el Convento de la Encarnación de Granada, donde Sor Isabel de la Cruz fue enviada por su hermano para poner orden en él, llegando a ser abadesa del mismo siendo muy apreciada y conocida en el siglo XVI. La obra se ha realizado en tamaño mediano siguiendo las proporciones del original.

La Comunidad de Religiosas Clarisas Franciscanas del Real Monasterio de San Antonio de Padua de Baeza realizan casi una treintena de ricos dulces artesanos que elaboran con ingredientes de primera calidad.

Desde aquí os animamos a degustarlos y de esta sencilla manera colaborar con el sostenimiento de esta comunidad de tanta historia en nuestra ciudad y a la que tanto tenemos que agradecer. (Real Monasterio de San Antonio de Padua-Acera de la Trinidad, 12. Baeza.-Tlf.: 953740669)



FOTOGALERIA















Fuentes:

Baeza, Fotografía e Historia, “Desaparición de los conventos de Baeza” Autor Juan Francisco Salcedo Robles
Noticias y Documentos para la Historia de Baeza: Francisco de Cózar Martínez
Aplica Jaen

Baeza de 1950 a 1970: Josefa Montoro de Viedma

domingo, 2 de octubre de 2016

LA GESTA DE CASTELNOBO








La primera noticia que tenemos de esta gesta la conocemos de manos de Argote de Molina y de su libro "Nobleza Andaluza" (libro II, folio 262) donde nos dice:

"Quien pasara en silencio la valerosa hazaña que Luis de Godoy, capitán de su Magestad y el Capitán Juan Periche de Cabrera, naturales de Baeza hicieron en nuestros días. Había servido Luis de Godoy de Alferez de Italia en la Compañía de Maése de Campo Francisco Haro, Comendador de Santiago, su primo hermano y hallándose en la conquista de Castelnobo de Cátaro, que se ganó a los turcos, por don Fernando Gonzaga, y quedando allí por Alcayde de aquel Castillo, y en su compañía los Capitanes Rui Díaz Cerón y Luis de Haro, naturales de Baeza...."





En el otoño de 1538 el sultán Solimán el Magnífico dominaba el Mediterráneo oriental. Se había revelado como estratega incomparable, haciendo retroceder a los cristianos de Prevesa iniciando lo que parecía una segura conquista de todas las islas del Mediterraneo y el centro del continente europeo



Esta fulminante campaña llevó a la desesperación a los venecianos que veían desaparecer todas sus bases en el Mediterráneo y su comercio arruinado.


El Imperio Otomano bajo Solimán el Magnífico




Defendiendo sus intereses iniciaron una vigorosa campaña para la creación de una “Santa Liga” que recuperara los territorios arrebatados y expulsara al turco del mar.

Estandarte de la Santa Liga




El papa Pablo III hizo suya la idea y consiguió en febrero de 1538 la creación de una liga que aglutinara al propio Papado, la República de Venecia, Carlos V, el archiduque Fernando de Austria y los caballeros de la Orden de San Juan de Malta..



La "Santa Liga" (el Papa Pablo III y Venecia) había tomado la cabeza de puente de Castelnuovo (en el actual Montenegro), pero no llegaban refuerzos, y allí mandó el emperador Carlos  a la tropa más dura y fiable de Europa, el tercio viejo español de Castelnuovo (antiguo tercio de Niza), con 3.600 veteranos, cuyo maestre de campo era el burgalés Don Francisco de Sarmiento, que además acogía a 300 soldados griegos.




Esperaban a la Santa Liga para resistir los embates del Imperio Turco, pero Venecia chaqueteó y quienes  vinieron  fueron  la flota de Barbarroja, con 15.000 soldados, y 30.000 bosnios musulmanes mandados por Ulamen:   45.000 turcos contra 3.900 cristianos; 12 contra 1. Del 12 de julio al 7 de agosto de 1539, hubo más de 12 combates y terribles bombardeos al bastión cristiano.




El 23 de julio, ante la tremenda sangría, Barbarroja había ofrecido una muy honrosa rendición (podrían irse a Apulia  con sus banderas y armas, y los turcos facilitarían las naves). Los oficiales se negaron y el burgalés, con un par, contestó:"No rendiré cosa alguna, antes pienso morir con mi gente defendiendo la tierra en servicio de Dios y de su Majestad.¡Que vengan cuando quieran!" .


Artillería Otomana


Al día siguiente comenzaron los asaltos finales, que durarían 2 semanas terribles; asaltos sólo interrumpidos por masivos bombardeos a la fortaleza. El 7 de agosto fue el asalto definitivo y los cristianos, ya sin munición, mataban con espadas y lanzas. A Sarmiento se le vio, herido en un muslo, repartiendo sablazos a los jenízaros. Jamás se encontró su cadáver.Los demás fueron cayendo escuadrón tras escuadrón, luchando espalda con espalda, gritando ¡"Santiago"! y ¡"Cierra (ataca), España"!

Sólo quedaron 360 heridos, entre ellos el bravo capitán vizcaíno Machín de Munguía, al que Barbarroja mandó decapitar por negarse a luchar a su servicio; otros 160 fueron degollados y casi 200 enviados a las mazmorras de Estambul. 

En el campo quedaron 18.000 musulmanes muertos, entre ellos 3.000 jenízaros (tropas  de élite).

Semejante prueba de valor causó estupor en Europa, donde compararon la hazaña con la batalla de las Termópilas. Les hicieron canciones populares y sonetos, para su eterna memoria. 


El 22 de junio de 1545 llegaron a Mesina, en una galeota robada a los turcos, 25 espectros supervivientes capitaneados por Juan Periche de Cabrera, natural de Baeza. Otros 3 ya se habían fugado antes. Seguían cautivos unos 170 más.

También sobre esta fuga nos habla Argote de Molina:

" ...por no ser socorridos, fueron captivos en él estos tres caballeros con muchas heridas y Godoy perido el ojo derecho. Y llevados al gran Turco, los aprisionaron en la Torre del Mar Negro, en Constantinopla, y de allí fueron llevados a l acasa de Barbarroja."

"Y sirviendo en el edificio de una casa suya, llegó allí de Argel una galeota de veinte y dos bancos, armada de cristianos forzados. Godoy y Periche, con otros cuatro compañeros, se conjuraron, animados de Godoy, á conquistarla y salvarse en ella. Y comunicado con algunos captivos della y otros de sus compañeros, estando en la galeota Periche, con ocasión de llevar un refresco á un forzado, los demás la asaltaron y ganaron á los turcos que en ella estaban, estorbando Periche por su parte la resistencia á un valiente turco."

" Y siendo seguido de las galeotas turquesas, pasaron por medio de los castillos, escapándose con grande ánimo y valor"

" Robaron en el viaje un navío de Griegos, vasallos del Turco, de que se abastecieron. Y aunque se encontraron con galeotas de enemigos, que les dieron caza., llegaron en salvo a Sicilia. En cuya memoria Su Magestad dió a Periche por Blasón la Galeota de oro con velas de plata, en campo azul, con su escudo antiguo de la Cabra prieta y murió siendo Capitán de su Magestad."

Luis de Godoy sirvió a su Magestad, de Capitán de Infantería, sietes años en Perpiñan y en Italia, y de lugarteniente en Rósas del Duque de Alcalá, Virey de Nápoles. Y después, en la guerra de Granada, de Capitán de CAballos de la Gente del Marqués de Cmarasa del Adelantamiento de Cazorla, y llevó artillería de Sabiote al combate de Galera."



Cualquier nación erigiría monumentos y subvencionaría películas, pero aquí estos  hechos ni se estudian en los colegios ni se conocen. Así nos va.


La defensa de Castelnuovo fue cantada por poetas y alabada por toda Europa. Los soldados que participaron en este desigual combate fueron comparados con héroes mitológicos o de la historia clásica y dándolos ya por inmortales ya que la magnitud de la hazaña hacía imposible que se olvidaran de ellos.


Soneto 217 de Gutierre de Cetina (1520-57) titulado : “A los huesos de los españoles muertos en castelnuovo”

“Héroes gloriosos, pues el cielo

os dio más parte que os negó la tierra,

bien es que por trofeo de tanta guerra

se muestren vuestros huesos por el suelo.

Si justo es desear, si honesto celo

en valeroso corazón se encierra,

ya me parece ver, o que sea tierra

por vos la Hesperia nuestra, o se alce a vuelo.

No por vengaros, no, que no dejastes

A los vivos gozar de tanta gloria,

Que envuelta en vuestra sangre la llevastes;

Sino para probar que la memoria

De la dichosa muerte que alcanzastes,

Se debe envidiar más que la victoria.





 Fuentes:


MANUEL FERNÁNDEZ ALVÁREZ. HISTORIA 16, ISSN 210-6353, Nº 111. 1985. Pag. 37-42

https://laverdadofende.wordpress.com/2013/10/12/los-cojones-del-tercio-de-castelnuovo/

Noticias y documentos para la Historia de Baeza

sábado, 1 de octubre de 2016

FERNAN RUIZ DE TAUSTE





Don Fernan Ruiz de Tahuste fue un comendador de Segura, cuando el Rey D. Alfonso XI tenía cercada la plaza de Algeciras, en el año 1343.


Con tal ocasión y aprovechando el abandono que existía en el reino de Granada, reunió un gran ejército en la Provincia de Jaén, y con  dos mil caballeros, asolaron villas y castillos,  apropiándose a la vez de gran número de cautivos y ganados.

Hubo una segunda intervención con igual resultado, lo que hizo ganarse el favor del Rey.

Así se desprende de las Crónicas del rey D. Alfonso XI en su capítuo CCCX.  

Como el Rey Sopo nuevas que los del Obispado de Jaén avían fecho mal et daño en la tierra de los Moros: et como los Condes de Arbi et de Solusber se fueron”.






También conocemos los relatos contenidos en la Colección de Crónicas de Castilla (Volumen 7, Capítuo CCCCIV)  donde nos relata una de estas contiendas que Fernando Ruiz de Tahuste tuvo en tierra de moros.

Para hacer su lectura más fácil al lector he querido traducir lo más fielmente posible lo escrito y manifestado sobre aquellos hechos, aunque más abajo dejaré unas fotografías del texto original.

Dice así: “ Los Comendadores y Frailes de la Orden de Santiago estaban con el Rey en la hueste, y había un Comendador del Castillo de Segura que se llamaba Fernan Ruiz de Tahuste. Se le llamaba así porque era un castillo fronterizo con tierra de Moros. Cuando éste supo que el Rey de Granada con todo su ejército se encontraba cerca del río de Guadiaro, éste reunió a 200 hombres a caballo para hacerle frente. Hicieron cautivos a moros y moras, vacas, yeguas, ovejas, etc…sin conocer derrota. El Rey supo de estas hazañas ......" 








A la muerte de este caballero, fue enterrado en la iglesia de San Juan en Baeza, en la capilla colateral del Evangelio, erigiéndose un alto y labrado sepulcro, con su estatua yacente, de piedra, en actitud armada y con una ancha espada entre las manos.



Ya sólo quedan unos pocos restos arqueológicos de aquella Iglesia, que fue también sinagoga de los judíos.

Fernando de Cózar Martínez en su libro “Noticias y documentos para la Historia de Baeza”, nos dice que la iglesia se halla sirviendo de cuadra y de almacén de maderas podridas, deshecho de la obra del cuartel de caballería, que levanta el Estado, sin que sepamos que la cultura Baezana haya recogido los restos de sus ilustres hijos, al ser suprimido y dedicado a usos profanos aquel histórico templo.










EL EJIDO





El retórico Ximénez Patón ensalzaba el amplio campo baezano a principios del siglo XVII con estos términos:

un Ejido tiene maravilloso esta ciudad, muy ancho y largo; no hay cosa que pueda competir con él en España si no es el Campo de Valladolid, y este se le aventaja en que tiene en él los santuarios siguientes….. También Madoz se hace eco de su importancia al decir que es una plaza “de dieciocho a veinte fanegas de cabida, rodeada de casas y conventos, en cuyo centro se ve una alameda deliciosa: este sitio después de la trilla sirve para apacentar ganados”.

El Ejido de Baeza constituía un amplio campo alargado, flanqueado de casas y con varios conventos y ermitas en su seno.


Plano actual de la  ciudad de Baeza


Hasta su lado más occidental se prolongaban los arrabales extramuros, cuyo límite venía señalado casi a cordel por la paralela calle del Rojo, desde la que se asomaba al Ejido varias manzanas de casas cortadas por calles perpendiculares.

En el flanco oriental, existía otra barriada cuyas casas quedaban al abrigo de las fundaciones religiosas. Aquella zona era conocida como “Barrio de San Lázaro”, por la presencia del hospital homónimo, lazareto para la cura de leprosos, ubicado junto al colegio jesuítico de San Ignacio.




Delimitación del Ejido. 1) Carrera de Caballos hoy Parque Leocadio Marín 2)Casa Vela de Almazán y Fuente del Moro 3) Intersencción Ctra. Ibros con Calle San Andrés 4) Los Granadillos 5) Iglesia San Antonio, 6) Ubicación Fuente del Triunfo




En el Ejido se erigieron los conventos de San Antonio de Padua (de franciscanas clarisas-finales del siglo XV), la Santísima Trinidad (trinitarios descalzos) y la casa noviciado de San Ignacio (compañía de Jesús). Así mismo existían las ermitas de Santa Quiteria, la madre de Dios y la de San Lázaro, del mencionado hospital, las cuales fueron construidas después de la Reconquista.





Iglesia de San Marcos y Los Descalzos en la Zona del Ejido



La Ermita de la Madre de Dios estaba situada donde hoy está ubicada la de Cooperativa de aceites El Alcázar-




Todas aquellas ocuparon el flanco oriental del Ejido, salvo el convento de la Magdalena.

Una iglesia parroquial se situó en el centro de su extenso meridional, la Iglesia de San Marcos, creada a mediados del siglo XV para satisfacer las necesidades espirituales del empuje poblacional de aquella zona.

En el año 1467 se erigió la ermita de San Marcos, la cual estaba situada frente al molino aceitero que había junto a la cruz de piedra que allí existía, levantada en 1410, para conmemorar la predicación que en aquel lugar hizo San Vicente Ferrer.






El origen de la San Marcos fue "que asolada la comarca de Baeza por la plaga de la langosta, en la primavera de 1449, el corregidor Pero Cuello, ofreció al Santo la construcción del templo para que cesase la plaga, y cada año la ciudad le haría una procesión y el ofrecimiento de una misa. También sería sacrificado un toro y repartido a los pobres.

La ausencia de murallas en los nuevos arrabales fue compensada con las cercas de los propios inmuebles y con el cierre de los principales accesos de los caminos adyacentes mediante “postigos de madera”, para prevenir el contagio como la peste. De ahí, el nombre de “Puerta del Ejido” con que se conoce la zona en la que confluyen la calle de San Andres y la Carretera de Ibros.



Puerta del Ejido: Intersección Ctra. de Ibros y Calle San Andrés



Así mismo, la entrada del camino de Úbeda se cerraba mediante las “Puertas de San Lázaro” y de “Santa Quiteria”, por la proximidad de ambas ermitas.

No obstante, la presencia de amplios espacios abiertos en los arrabales como era el propio Ejido, mermaba la efectividad de las cercas contra los contagios.

Quizás la epidemia que mayor incidencia tuvo Baeza a lo largo de la edad moderna fue la de 1681. En aquella ocasión se previno un hospital provisional en la línea de casas de los Granadillos a lo alto de la Calle Capilla, por su separación con el núcleo urbano. Una vez superada la enfermedad, el concejo tuvo que hacer frente a la reparación de aquellos inmuebles, en régimen de arrendamiento forzoso, para evitar la despoblación de la zona afectada.

A pesar de la proliferación de ermitas y conventos en el Ejido, no perdió en ningún momento su funcionalidad práctica.

En su parte central, frente a la Fuente del Moro, se realizaban ejercicios ecuestres y la instrucción de caballos castizos. Aquel lugar se le conocía como el nombre de “Carrera de Caballos”. Estas carreras ya se realizaban a principios del siglo XVII.






La Carrera, provista de empedrados, muros de contención y antepechos, fue aderezada y limpiada de estiércol en varias ocasiones a lo largo de aquella centuria.


Entrada por la calle 


Entrada por Carretera de Ibros. (Palacio Vela de Almazán enfrente)

Entrada por Acera de la Trinidad


Hacia 1875 se renovó la vieja costumbre de hacer carreras en el Ejido, fecha en la que la familia Vela de Almazán construyó casa solariega para presenciarlas, remodelándose asimismo en 1882 la vecina Fuente del Moro.


Fuente del Moro y Palacio Vela de Almazán (Izquierda)


Otra cosa que me ha llamado la atención a la hora de realizar el siguiente artículo y tomar fotografías de la zona, ha sido encontrarme estos capiteles en el suelo.







En mi modesta opinión, pienso que deberían tomar nota los responsables del Ayuntamiento de Baeza para que estas piezas se rehubicasen en sus lugares de origen para no sufrir ningún acto bandálico.

Otras partes del Ejido, sobre todo las ubicadas en las inmediaciones del Seminario de San Ignacio, sirvieron como canteras de piedra en varias ocasiones. Nos consta que en 1658 se concedió licencia por parte del Concejo al maestro de albañilería José Descos, para abrir una cantera y aplicar los materiales al reparo de las casas del Mercado (Paseo).


Al fondo. Iglesia de San Ignacio





Sin embargo, fue mas frecuente la concesión gratuita de canteras por vía de limosna a las instituciones religiosas. Entre 1682 y 1696 el cabildo municipal cooperó así con los patronos de las tres ermitas del Ejido para proceder a su necesaria reedificación, dado que, en caso de perderse “quedaba desamparada y desordenada la vecindad del Ejido”, en cuya circunvalación se contaban entonces 19 calles, 9 templos y 1 parroquia.

Otra importante aportación al Ejido fue la construcción del monumento al Triunfo de la Inmaculada, entre los conventos de Santa María Magdalena y la Santísima Trinidad.



Ubicación de la Fuente del Triunfo y al fondo las iglesias


Esta obra data de 1663, año en que pidieron licencia para ello varios vecinos de la ciudad al entonces obispo de Jaén, don Fernando de Andrade y Castro.


Antigua ubicación de la Fuente del Triunfo


Tres años mas tarde, ya estaba dispuesta la columna en el Ejido “para colocar sobre ella con toda decencia y veneración una imagen de Nuestra Señora de la Purísima Concepción, en el modo en que está colocada otra en la ciudad de Granada, en el campo que llaman del Triunfo”.








Poco después, las mejores familias de la ciudad hicieron donaciones de faroles y memorias de aceite para su iluminación, y se construyó alrededor una lonja con grada de piedra y puertas de hierro, todo ello para su mayor veneración y decencia.


Ubicación incial de la Fuente del Triunfo


Se trataba por tanto de uno de los primeros monumentos inmaculistas que proliferaron a lo largo de los siglos XVII y XVIII por toda Andalucía, a imitación del Triunfo Granadino erigido en 1621, ocupando las más importantes plazas públicas, paseos o alamedas.










A esta obra se le unió el Concejo Municipal, no sólo cediendo los terrenos donde se ubicó el Triunfo de la Inmaculada, sino también emprendiendo la construcción de una fuente monumental que lo embelleciese. Esto se llevó a cabo entre los años 1725 y 1727.

Ya en 1740 por falta de presión, aquella fuente dejó de correr, planteándose entonces su mudanza a la plaza de la Leña (1769) aunque finalmente no se llegó a realizar hasta el siglo XX.

En 1751 el entonces corregidor don José Delgado y Frías, dio cuenta al Concejo de haber mandado componer “para la hermosura y ornato público del Ejido de esta ciudad diferentes calles de álamos, y que para su crianza se ha compuesto la fuente Alta, con cuyo derrame se riegan, y que por haber memoria de que en otras ocasiones por no haberlos custodiado ni regado se han perdido”. Se plantaron 140 álamos blancos, negros y chopos, en el extremo del Ejido, junto a la iglesia de San Marcos.



Debió ser espectacular poder contemplar tantos alamos en el Ejido





La existencia de alamedas respondía a un triple objetivo: el embellecimiento de los ruedos urbanos, la mejora de la higiene y salubridad pública y el aprovechamiento económico de la madera por medio de talas periódicas.

A mediados del siglo XVIII, el Ejido servía tanto para la diversión y paseo de los vecinos como para “emparvar las mieses”.



Muchos de sus vecinos solicitaron hacer “heras de emparvar”. El Concejo las aprobaba a cambio de que a la muerte del solicitante las heras pasasen a propiedad del Pósito, mediante escrituras de censo.

La mayor parte de esas heras estaban situadas a los lados de los caminos que cruzaban el Ejido, desde el Convento de la Magdalena hasta los Granadillos, allanando el llamado “Cerrillo de la Carretera”.

Así con esta medida, no solo se obtenía el allanamiento del terreno, sino también un beneficio para las arcas municipales.

También desde mediados del siglo XVIII empezaron a ubicarse varios cuarteles de caballería en el Ejido. Se trataba de amplios inmuebles arrendados a vecinos particulares: así las casas de don Diego de Valenzuela, junto a la Calle del Valle, las del Marqués de la Rambla; las de doña Quiteria Serrano, y sobre todo, el llamado Cuartel de las Prelatas (por doña Flor Zalduendo y Pretel) o de la Cruz Blanca, junto a la puerta del Ejido.

Tal era la importancia que daba la ciudad de Baeza a la plantación de álamos, que en 1794 llevó a plantar 2.000 en toda la ciudad.

Así mismo, la Sociedad de Verdaderos Patricios de Baeza, ofreció gratificar con 150 reales a cada vecino que demostrase tener durante dos años “asidos y guiados diez álamos en el recinto del Ejido”.






Esta sociedad fundada en 1774 a imitación de las Vascongadas, se sumaba así a las tímidas medidas oficiales en el campo de la agricultura y la conservación de montes y arboledas.

Desgraciadamente, los álamos plantados se perdieron por la incuria y rapiña de las gentes de aquella época. Es por ello, que en 1816 el concejo impuso que cada vecino debía contribuir con 5 árboles para la repoblación de los paseos urbanos y caminos del extrarradio.

De aquellos álamos que existían en el Ejido, nos da cuenta Madoz en 1846, donde dice “existía en ella, una alameda deliciosa”.

De aquel sentido recreativo con el que fue objeto el Ejido en el pasado, tan sólo nos queda un pequeño reducto de reciente creación, el cual se le conoce como “Parque del Vivero” o “Parque de Leocadio Marín”.










Fuentes:

Patrimonio Arquitectónico y Urbano en Baeza Siglos XV al XVIII. Autor: José Policarpo Cruz Cabrera
Universidad de Granada
Humanismo Giennense

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