jueves, 19 de enero de 2017

LAS DIFICULTADES PARA LA CREACION DE CONVENTOS EN BAEZA TRAS LA RECONQUISTA




Cuando una Orden religiosa establecía su convento en la ciudad, fundaba en
condiciones precarias, las más de las veces, de alquiler o en casa donada. 

La máxima aspiración de una comunidad residía en ver colgada la campana del campanario de su iglesia y florecientes vocaciones paseando por sus claustros.

El ritual fundacional se limitaba a llegar a la ciudad, adquirir una vivienda y
tomar posesión de ella los religiosos recién llegados.
La licencia episcopal y, casi siempre,municipal, eran requisitos previos que todas las Ordenes cumplían escrupulosamente

La elección de la ciudad quedaba determinada por tres elementos:

1.-posibilidades de viabilidad y desarrollo del convento, y de la Orden
2.- posible abundancia de vocacionesç
3.-rivalidad frente a otras Órdenes.

En Baeza los tres elementos se veían largamente satisfechos y conformados por la realidad social de la ciudad.

Convento de San Antonio


Baeza era catedralicia y nobiliaria, además de una ciudad de industrias y oficios numerosos que hacían circular dinero , por lo que un convento tenía asegurada su viabilidad y desarrollo bajo el cobijo de ambas instituciones. 


Fotografía antigua sobre la Catedral de Baeza



La Catedral, que compartía el obispo con la de Jaén, seis meses al año cada una, amparaba una caterva inmensa de clérigos y eclesiásticos, cuyas excedencias fiscales e inmunidades tributarias les facilitaban el vivir y les procuraban pingües beneficios.

La nobleza baezana, por su parte, muy numerosa, tenía a gala hacer ostentación de su abolengo y alcurnia pretendiendo entroncar con los caballeros conquistadores que llegaron a la ciudad con Fernando III. 

Llevados de su orgullo de estamento claramente diferenciado por la sangre y el dinero, apoyaban cualquier manifestación religiosa y política en la que no se discutiera el régimen establecido ni los privilegios adquiridos.

Una fundación religiosa era el lugar más adecuado para alcanzar sus fines: ostentación de apellido, reconocimiento de fortuna y entrada libre asegurada a la Gloria.

Pero, también, era una ciudad universitaria. 




El mundo estudiantil requería colegios dirigidos por Órdenes religiosas dado que los campos de la Escolástica, Teología y Artes eran los que se abrían a los jóvenes universitarios. 

Las perspectivas de futuro justificaban esta misma necesidad, ya que sólo en la Iglesia tenían cabida estas ramas del saber. Una Universidad regida por clérigos abocaba a incuestionables «salidas» a la clerecía. 

Las Órdenes religiosas eran receptoras de buen número de estos licenciados.

El tercer elemento era, con mucho, el detonante de la fundación. La rivalidad entre Órdenes provocó el auge fundacional en la ciudad. Todas deseaban un centro que suscitara vocaciones haciendo más grande a la Orden correspondiente. Tener convento en Baeza, por las características sociales y económicas de la ciudad, no dejaba de ser una buena carta de presentación en sucesivas fundaciones.

Pero, en la realidad, no todo resultaba tan sencillo. Esta misma rivalidad suscitaba enfrentamientos entre los conventos ya existentes en la ciudad y los que pretendíanfundar. Acogiéndose a las simpatías de los papas reinantes, provocaban variopintos subterfugios legales que impedían la nueva fundación. A su vez, los nuevos frailes pleiteaban en todos los foros judiciales, nacionales y romanos, para conseguir la nulidad de las leyes que amparaban a los conventos ya fundados. 




En ultima instancia, no les quedaba otra opción que esperar el relevo en la silla pontificia de un papa más abierto a la ampliación de las religiones, que anulara las bulas al respecto de sus predecesores .

Como en los siglos XVI y XVII los papas se sucedieron con relativa rapidez,
siempre encontraron las Órdenes religiosas papas prontos a defender a unas, por filia o veneración, en detrimento de otras, o viceversa, dado que, además, algunos de estos papas pertenecían por sus votos a alguna de ellas.

Cuando una Orden elegía la ciudad suponemos cubiertas las pertinentes licencias el primer paso era buscar una vivienda

Las fundaciones baezanas de estos siglos, emprendidas por Órdenes ya reformadas, cuyo espíritu de pobreza era palpable, se acometieron en unas condiciones extremadamente duras. 

Nos consta que todas ellas se hicieron con unos mínimos económicos. Los frailes venían a fundar con lo puesto y la mayoría de las veces sin metálico en el bolsillo. De ahí que el primer paso en la ciudad fuera buscar algún centro religioso abandonado, como ermita o similar, o una casa de alquiler bien barata donde colgar la campana y exponer el Santísimo. 

Si despertaban simpatías en el pueblo, y su rigurosidad causaba admiración, pronto encontraban un protector o protectora que les donaba una casa en mejores condiciones o patrocinaba la erección de alguna capilla con lo que la iglesia iba tomando cuerpo. 

Las limosnas de los fieles, aunque supeditadas a la estación de los tiempos, solían ayudarles a ir dando forma al convento deseado


Convento de la Magdalena


Levantar el convento no era cuestión de un día, ni siquiera de un año. Era un largo proceso de construcción, lento y pesado, en el que se ponía a prueba el buen hacer de los sucesivos priores, la economía de la ciudad, la generosidad de los baezanos, las dotes de albañilería de los frailes , incluso las inclemencias del tiempo,pues, no pocas veces se desplomaban en cuanto llovía copiosamente, lo que demuestra la falta de conocimientos en albañilería y construcción de sus hacedores .

Hoy día cuando contemplamos los restos de los pocos conventos que nos quedan de aquellos siglos, la impresión del profano es creer que los frailes llegaban, fundaban y en un mes ya tenían el convento construido, y de estilo renacentista.

Nada mas lejos de la realidad. La mayoría de las veces los arreglos se iban intercalando a los anteriores, los estilos se superponían conforme cambiaban los gustos o las necesidades conventuales y las muestras temporales hacían de su morfología un pastiche o puzle que mostraba lo extensible en el tiempo de su construcción.

Si predomina el estilo renacentista es porque fue el último gran movimiento estilístico que se dio en Baeza. 

Enraizado en ella, y como impermeable a todo lo posterior, la ciudad se mantuvo fiel al sello vandelviriano, no acatando otras premisas que las impuestas en estos tiempos gloriosos. Todo lo que se construyó después supo ajustarse a esos cánones de belleza que han hecho de Baeza una ciudad regular en su aspecto, creando ese clima de uniformidad urbanística que tanto admira el visitante y que se ha perdido, por ejemplo, en la cercana Úbeda. Así, pues, los conventos no nacieron en dos días, ni renacentistas.

Los conventos deseados sólo debían responder al espíritu de sus moradores y vertebrarse como todo convento en torno a dos elementos fundamentales e imprescindibles: el templo y el claustro.

Todo lo demás no era más que barniz superficial, temporal. Góticos, renacentistas o funcionales, sus arquitecturas son las muestras de las arquitecturas de los tiempos, las que diseñan los teóricos, las que hacen los arquitectos, las que pagan los patrocinadores. Un fraile sólo desea un templo donde orar y un convento - léase casa- donde vivir en comunidad.

De este modo, el convento deseado es el motivo de su vivir. 

El fin es hacerlo por Dios





Fuente:
LA ESTEREOTOMÍA EN LOS CONTRATOS DE OBRAS DE LOS CONVENTOS BAEZANOS M.Cruz García Torralbo

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