jueves, 30 de agosto de 2018

EL CORREO MERCANTIL DE ESPAÑA Y SUS INDIAS


DIARIO CURIOSO, ERUDITO, ECONÓMICO Y COMERCIAL DE 1787



En esta ocasión, he rescatado una publicación del Diario Cuiroso, Erudito, Económico y Comercial del 28 de Agosto de 1787 donde en una de sus páginas nos habla sobre la Fuente dela Estrella












Fuente Consultada:

http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0003866509&page=3&search=baeza&lang=es

martes, 7 de agosto de 2018

FRAY LUIS DE CARVAJAL

FRAY LUIS DE CARVAJAL
Aunque no queda claro si nació en Baeza o en Jódar, lo cierto es que una vez más Wikipedia lo atribuye a Jódar haciendo alusión al sermón del giennense fray Luis de Carvajal en el Concilio de Trento, por Manuel López Muñoz. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, ISSN 0561-3590.
Resulta curioso que en las primeras líneas pone claramente que no se tiene claro su nacimiento.
Sin embargo, en la publicación DE VERO MATRIMONIO REGUM ANGLIAE (1531): UN OPUSCULO LATINO INEDITO DEL HUMANISTA GIENENSE FRAY LUIS DE CARVAJAL Y SOBRE EL DIVORCIO DE ENRIQUE VIII Y CATALINA DE ARAGÓN, dice: nació problablemente en la ciudad de Baeza o bien en la cercana villa de Jódar.
Fray Luis de Carvajal ( Ludovicus Carvaialus) procede de la noble y rica familia de Carvajal, señores de Xodar (Jódar en Jaén) en la vieja provincia Española de Baetica, Carvajal fue poseedor de extraordinarios dones de mente y corazón, a una temprana edad fue enviado a la Universidad de París, donde completó sus estudios. En Jódar una de las principales calles de la ciudad está dedicada a este teólogo.
Habiendo entrado en la Orden Franciscana, enseñó teología en París, de ahí fue enviado como representante del Cardenal Angelus al Concilio de Trento. Durante la quinta sesión, en la cual la doctrina del pecado original era discutida, Carvajal se dirigió al Concilio a favor de la Inmaculada Concepción, por cuya defensa ya había ganado fama en París. Debido a él, sin duda, el Concilio inserta las palabras “Declarat tamen” al final del quinto canon de esa sesión. El último vislumbre que tenemos de Carvajal es en Amberes en 1548, en cuyo tiempo elaboró la tercera edición de su "Theologicarum sententiarum liber singularis".
Sus obras conocidas son:
"Apologia monasticae professionis" (Amberes, 1529), defensa de las órdenes religiosas en contra de Erasmo
"Dulcoratio amarulentiarum Erasmicae responsiunis ad Apologiam Fratris Lodovici Carwaiali, ab eodem Lodovico edita", impresa a sus expensas en París en 1530 por Simon de Colines.
"Declamatio expostulatoria pro immaculatâ conceptione" (París, 1541)
"Theologicarum sententiarum liber singularis" (Amberes, 1548)


Fuentes Consultadas:

Wikipedia
file:///C:/Users/jfsrb/Downloads/Dialnet-DeVeroMatrimonioRegumAngliae1531-1123467.pdf
file:///C:/Users/jfsrb/Downloads/Dialnet-ElSermonDelGiennenseFrayLuisDeCarvajalEnElConcilio-1202416.pdf

sábado, 21 de julio de 2018

VASALLAJE DE LOS SEÑORES DE VALENCIA Y BAEZA.

VASALLAJE DE LOS SEÑORES DE VALENCIA Y BAEZA.
Abu Zayd y Aven Mahomet eran señores de Valencia y Baeza, respectivamente, los cuales habían jurado fidelidad a Fernando III. La fidelidad del primero duró poco, pues rompió su vasallaje (como señala con amargura Juan). La del segundo fue duradera : rex Biacie […] inseparabiliter adhesit, dice el texto. Con esta mismas palabras el canciller había definido la relación de Pedro II de Aragón con Alfonso VIII de Castilla en el fragmento que comentaba arriba : rex Petrus […] eidem inseparabiliter adhesit. La coincidencia merece sin duda comentario : para Juan, la calidad del vassallaje no difería, fuera éste el de un señor musulmán o el del heredero de un reino cristiano. Contaba el que su soberano, Fernando III, recibiera el homenaje de sus enemigos y fuera considerado como monarca superior.
«Vino, pues, Aceit de Valencia junto a nuestro rey a la villa de Moya, y allí mismo se hizo vasallo suyo, viéndolo todos los que estaban presentes, y besó su mano, y se firmó entre ellos un pacto, que posteriormente el propio Aceit de Valencia, como vil apóstata, rompió sin causa justa. Al año siguiente […] le salió allí al encuentro el rey de Baeza y se hizo vasallo suyo él en persona y sus hijos, y se le unió de forma inseparable y hasta la muerte […] Todos inferían mucho daño a los sarracenos junto con el rey de Baeza, al cual se unían ya muchos soldados, que son llamados alaraves […] Entonces casi todas las villas y castillos, que hay entre Córdoba y Sevilla, se volvieron al rey de Baeza y lo aceptaron como señor. Por último Córdoba, noble y populosa ciudad, lo recibió como rey y se sometió a su dominio, después de capturar y poner en cadenas a su propio rey, hermano del rey de Sevilla […] El señor de Valencia, que se llama Aceit, roto ya entonces sin causa el pacto, se había apartado del dominio y amistad de nuestro rey […] conminó al rey de Baeza, como vasallo suyo, a que le entregara las fortificaciones que él quisiera elegir del reino cordobés que recientemente había adquirido, según el pacto escrito y firmado entre ellos […] El rey huyó con unos pocos, pero los cordobeses lo persiguieron y alcanzaron junto al castillo de Almodóvar, donde lo decapitaron. Enviaron su cabeza al rey marroquí, enemigo capital suyo que, no muchos días antes, había pasado de Sevilla a las tierras de Marrakech. Cuando le fue entregada la cabeza, el rey marroquí, según muchos afirman, la golpeó con la vara que tenía en la mano, profiriendo palabras injuriosas en su deshonra y en la de toda su parentela. Y como un hermano del rey de Baeza le respondiera ásperamente, el rey marroquí le golpeó con una espada, y así se originó una sedición y muchos, de una y otra parte, perecieron dándose mútuamente la muerte».
El rey de Castilla se había convertido en el señor de los dos personajes más destacados que se enfrentaban en la Península Ibérica al califa almohade y a sus representantes. El poder teórico de intervención que le había sido transferido por sus vasallos — si bien el vasallaje de Abu Zayd nunca llegó a ser efectivo — facilitó numerosas ganancias territoriales y la posibilidad de convertirse en árbitro de la situación de los reinos musulmanes penínsulares
La narración de Juan es esencialmente histórica, claro está. Pero se apoya en los procedimientos de la ficción ejemplar. La tentación de la ficcionalidad llega a su culmen, creo, con el desenlace del episodio. El canciller construye una narración trágica en torno a la muerte desastrada de Aven Mahomet, de la que no ha sido testigo, pero que ha llegado a conocer porque la fama la ha traído hasta él : ista didicimus fama referente. Satisface así el autor de la CRC las expectativas creadas por la intriga : el señor almohade, incluso fiel inseparabiliter, seguía siendo un musulmán y por tanto, estando predestinado a una muerte cruel. Juan de Osma utiliza todas las posibilidades de una puesta en escena espectacular para contar el fin de Aven Mahomet : éste es decapitado, su cabeza presentada al califa que la golpea con una espada, lo que provoca una revuelta y la muerte de muchos almohades. Juan actúa aquí con maestría : logra organizar los elementos de un relato basado en hechos reales, para destacar la figura del único héroe posible, Fernando III, y concluir la necesaria eliminación de los protagonistas musulmanes.
Este pasaje tuvo que cautivar a los lectores u oyentes de la CRC : creo razonable sugerir que la enunciación reiterada de la infidelidad de Abu Zayd y de la fidelidad de Aven Mahomet pretendía que el público comprendiera cabalmente los hechos y su significación política. Con estos relatos de vasallaje, Juan bien pudo incitar a los nobles a respetar las obligaciones debidas al soberano, obrando así directamente en favor de su monarca, guiando a sus receptores hacia la necesaria aceptación de la fidelidad al soberano, fidelidad tan poderosa y positiva que incluso podía modificar las acciones de un señor musulmán. La lección destinada a los nobles de la corte esa clara : la fidelidad al rey se ve acompañada de recompensa — sobre todo si se es cristiano35. El canciller aparece así como uno de los defensores (¿ el mejor defensor ?) de los intereses de Fernando III de Castilla y León.
Concluiré pues provisionalmente que el espesor de la prosa histórica de Juan de Osma, prosa que busca la configuración del mundo real y la construcción de estructuras inteligibles, da lugar en la CRC a espacios de recreación estética, a cuentecillos ejemplares, a casi ficciones sentimentales y políticas. El canciller no cotejó fuentes ni manejó abundantes materiales escritos, o al menos no lo hizo de manera constante y visible : su inspiración parece haberse hallado, en lo relativo a los pasajes que hemos comentado aquí, en su experiencia, su memoria, los rumores de la corte, los cuentos conocidos por su público.
Son éstos aledaños de la ficcionalidad, que traducen retazos de un pensamiento monárquico y clerical, el cual estaba poniéndose en pie a fines del XII y principios del XIII. Quizá precisamente esa necesidad de adecuar una ideología fuerte a un texto de naturaleza histórica hizo que Juan diera con la ficcionalización de algunos materiales como clave de su éxito. Los elementos que he desgranado no son sino unos cuantos de los medios desplegados por el canciller a fin de aumentar la fuerza de convicción de su relato, cuyo universo referencial se ve contaminado en ocasiones por el universo ficcional.
No neutralizó el canciller la dimensión subjetiva de los hechos relatados, ni optó por la sobriedad ; nuestro autor eligió el régimen literario para algunos de los lugares de su crónica. La escritura de la CRC es polifónica, se halla escalonada en diversos estratos, que pudieron ofrecer diversas lecturas según el nivel y las ambiciones de sus receptores. La CRC, por fin, asentó su verdad en el cuidado que puso Juan en la elaboración de su relato, un relato del presente, de una monarquía castellana en majestad.
Texto y fuente consultada:

jueves, 19 de julio de 2018

FRAY TOMAS DE JESUS




D’Ávila nos dejó una corta autobiografía en 1609, cuando todavía le faltaba lo mejor por hacer: “Yo me llamo fray Tomás de Jesús, natural de Baeza, diócesis de Jaén, tengo 46 años de edad, soy hijo de Baltasar D’Ávila y doña Teresa de Herrera, y pertenezco  a la Orden de Carmelitas Descalzos. He sido teólogo y lector de teolo­gía en el Colegio de Alcalá de Henares. He sido Provincial de la Provincia de Castilla la Vieja. He sido definidor general, y también Prior dos veces en Zaragoza y en el desierto de San José”[3].
De su padre recibe el apellido D’Ávila. Por eso es nombrado entre sus contemporáneos como Diego D’Ávila y Herrera, nacido en el año 1563, según propio testimonio. Cuentan sus biógrafos que su madre fue una mujer de gran virtud y extraordinaria hermosura; y Diego mismo, de porte menudo y nervioso, según relatan sus contemporáneos, era de rostro agradable, aunque su complexión natural era delicada; incluso su salud se resintió varias veces. Fue el tercero de cinco hermanos: Martín, Francisco, Diego, Rodrigo y Alonso.
Era entonces Baeza un pueblo fabril e imaginativo, con un censo de 19.000 habitantes, superior al actual. Ya se habían establecido en ella las principales comunidades de religiosos, como dominicos, mercedarios, carmelitas, franciscanos, trinitarios y jesuitas, y también varios monasterios femeninos, como clarisas, carmelitas descalzas y dominicas.
Por las mañanas, en cualquier día de labor, algunas calles de Baeza eran invadidas por rebaños conducidos a los pastos. Las gentes acudían bulliciosas a sus oficios, que eran múltiples, como carpintería, albañilería, herrería y tejedu­ría, congregados en gremios. Sobre todo eran boyantes las industrias de tintore­ría, sedería y cintería. Sus curtidos eran apreciados en toda España. Se cotizaban a alto precio sus tejidos de buenas lanas; se labraban infinitos paños, finos y bastos, de todos los colores y suertes. En la industria del tejido, sólo Ávila y Segovia aventajaban a Baeza, por el precio que señalaban a los géneros.
Entonces, como hoy, se podrían contemplar y visitar iglesias románicas y góticas. Era espléndida la Catedral gótica que presidía el núcleo urbano baezano, por el que se exten­dían numerosas casas solariegas y palacios, como el gótico isabelino de Jabalquinto. 
 Los casi siete años que Tomás vive en Batuecas sirvieron para dejar impresa en la comunidad eremítica su viva impronta personal.
Lo cierto es que la vida de Tomás (su dedicación a la contemplación y a la acción misionera) refleja esa enquistada pugna que durante demasiados años estuvo presente en su Orden: Tomás vivió finalmente el verdadero espíritu misionero de Santa Teresa.
Los superiores españoles no supieron nada de este giro espiritual del baezano. En mayo de 1607 es elegido nuevamente Prior de Zaragoza. Pero el P. Tomás tenía ya una idea firme de su vocación misionera; incluso emitió un voto particular –aparte de los ya contraídos de obediencia, castidad y pobreza– de emplearse apostólicamente en la propagación de la fe. De su propia mano dejó escrito el siguiente voto: “Yo, fray Tomás de Jesús, desconfiado de mis méritos y fiado sólo de la divina misericordia, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, mediante la intercesión de la Virgen Santísima y de mi padre San José, San Pedro y San Pablo y nuestra santa madre Teresa de Jesús, teniendo a Nuestro Señor Jesucristo en mis indignas manos, por sólo su amor y su gloria y bien de las almas, hago voto a Dios Nuestro Señor, en presencia suya y de todos sus ángeles, de emplearme toda mi vida en ayudar, por todos los medios posibles y más conformes a la perfección evangélica (entendiendo ser esto más conforme a la voluntad divina y de mis superiores), a la propagación de la santa fe católica y aumento de la santa Iglesia, procurando como único y particular instituto mío la oración y conversión de todos aquéllos que están fuera de la santa Iglesia, conviene a saber: infieles, herejes, cismáticos, así por palabra como con obra, por mí y por otros si pudiere, y esto sin intermisión hasta la muerte. Iten, de procurar desocuparme de todo aquello que a esto no se ordenare, o lo impidiere, para sólo atender a esto. Este emplearme yo, se entiende mediateinmediate, en aquello que fuere de más provecho para las almas”
Tomás ideó un plan de misiones, una Congregación dedicada a la predicación de la fe cristiana entre infieles y herejes, compuesta por Carmeli­tas Descalzos, independiente de la obediencia española y de la italiana
Tomás tuvo la genial idea de una tercera Congregación de Carmelitas Descalzos específica­mente misionera. Expuso este plan a Paulo V, quien lo acogió con entusiasmo y le dio forma en la Bula Onus pastoralis officii (22 de julio de 1608), erigiendo la “Congregación de San Pablo”, la cual comenzaba con catorce religiosos, que se nombran en la Bula junto con el Comisario de dicha Congregación, el Padre Tomás de Jesús.
El 15 de octubre de 1609 Tomás es llamado de nuevo por el Pontífice para realizar, con otros religiosos, una obra misional intraeuropea en Francia, Bélgica y Alemania y fundar allí casas de su Orden. 
La obra De procuranda salutem omnium gentium está distribuida en doce libros y fue considerada como un texto áureo, dedicado a refutar especialmente los errores de las sectas orientales. Una vez fallecido el P. Tomás, el Papa Urbano VIII quiso, en 1632, que esa obra se volviera a publicar, cosa que ocurrió en el año 1652.
Además, el religioso baezano no había luchado en vano, ni fue vencido: andando el tiempo se acabó constituyendo la Sacra Congregatio de Propaganda Fide (creada por la Constitución Inescrutabili divinae del 22 de junio de 1622 por el Papa Gregorio XV), fiel reflejo de lo que el baezano ideó en su Stimulus missionum, incluso con las mismas palabras del subtítulo (de propaganda…fide).
En el año 1614 es nombrado Prior del convento de Bruselas. Funda el 6 de octubre de ese año un monasterio femenino en Tournai (Bélgica). Y al año siguiente, 1615, funda el convento masculino de Douai (Francia) y escribe su Tractatus brevis de Oratione Mentali.
El año 1616 fue también muy productivo, pues funda el convento masculino de Lille (Francia) y un monasterio femenino en Malinas (Bélgica).
En 1617 constituye la nueva Provincia carmelitana Franco-Belga y es elegido Provincial; funda el convento masculino de Lieja (Bélgica); y edita dos obras: Commentaria in cap. Non Dicatis  XII, Q. I, C. Monachi; et cap. “Cum  ad Monasterium”. De Statu Monachorum: In quibus de natura voti Paupertatis, de proprietate abdicanda, de  licentia Superiorum praerequisita, de  vita communi, ac denique de Pauper tate in communi, tam ex antiquorum  Patrum, quam aliorum Doctorum. sententia agitur (Antverpiae, in-fol., XX-168-VIII pgs.). Y Expositio in omnes ferme Regulas  sanctorum Basilii, Augustini, Benedicti, Francisci, et aliorum Ordinum, praecipue in Requlam Primitivam  Carmelitarum  (Antverpiae, in-fol. 330-XVIII pgs.).
En 1618  funda un convento masculino en Amberes (Bélgica) y un monasterio femenino en Valenciennes (Francia). Publica su Práctica de la viva fe de que el justo vive y se sustenta(Barcelona).
Con enorme satisfacción funda en 1619 junto a Namur, y al estilo de las Batuecas, el convento eremítico de Marlagne (Bélgica), con la fábrica claustral, la iglesia, las ermitas y la cerca de la finca. Funda también un monasterio femenino en Malinas (Bélgica).
El año 1620 es dilatado en publicaciones: Methodus examinandi ac discernendi spiritualem animae profectum (Bruselas, in 8°, pp. XVIII-114). De contemplatione divina libri sex, (Antverpiae, en 8º, 541 pgs). Reglas para examinar y discernir el interior aprovechamiento de un alma (Bruselas).
Es incansable su afán misionero. En 1621 funda en Lovaina un Seminario de Misiones para los jóvenes religiosos de su Orden, destinado a la conversión de los herejes.
Y en 1622 funda un convento masculino en Dôle (Francia); un hospicio en Namur para religiosos enfermos; y un monasterio femenino en Gante (Bélgica).
En 1624 Tomás de Jesús es confirmado en el cargo de Definidor General por el Capítulo General de Italia.
En el año 1625 publica Liber De regularium visitatione (Roma, in 8°). Pero avanza su cruel enfermedad, y empieza a no poderse valer de sus miembros.
El año 1626 es el penúltimo de su vida. Ha quedado tullido e invadido de grandes dolores. Aun puede publicar su Instructio spiritualis eorum, qui vitam Eremiticam profitentur (Lovaina, en 8º, 136-X pgs.). Los tres últimos años de su vida los pasó “haciendo oración o escribiendo sobre materias místicas”[49]. Son palabras extraídas de una de sus cartas.
Muere en Roma el 24 de mayo de 1627 (dato cierto del Liber funeralis), rodeado de la veneración y estima universal. Ningún otro, tras la muerte de Santa Teresa, logró fundar en la Orden tantas casas religiosas como Tomás de Jesús, en el corto período que va de 1610 a 1627.  Conventos de religiosos en Bruselas (1610), Lovaina (1611), Colonia (1613), Douai (1615), Lille (1615), Lieja (1618), Amberes (1619), Marlagne (1619), otra vez Lovaina (1621), Namur (1622) y Dôle (1622). Monasterios femeninos en Amberes (1612), Tournai (1614), Malinas (1616), Valenciennes (1618), de nuevo Malinas (1619) y Gante (1622). E inició incluso los trámites para fundar dos conventos en Alemania: uno en Würzburg y otro en Ingolstadt, los cuales se llevaron a cabo después de su muerte.
Podemos contar 24 obras editadas. Algunas de ellas fueron traducidas a diversas lenguas. Tiene asimismo 16 obras inéditas; además de colaboraciones en otros libros.
Su vida fue una tarea asombrosa de contemplación y de acción –propagando la Reforma teresiana y organizando misiones entre los protestantes–. En Flandes fue un consejero inestimable del Archiduque Alberto y también del Nuncio Pontificio.
Y casi al final de su vida pudo comprobar que se hacía realidad el gran ideal de su vida madura: la erección de la Congregación de Propaganda Fide.
En 1635 le fue erigida en Flandes una estatua, que llevaba la siguiente inscripción latina: Virtute luxit – doctrina lucet – fama lucebit / Corpus terra tegit – Spiritus aetra tenet. / Qui quantus qualisque fuerit Juris utriusque / Theologiae scholasticae et Mysticae Doctor / ejus scripta probant.
Francisco Suárez, en sus Comentarios teológicos le llama “varón doctísimo y religiosísimo”.
En todos los modernos tratados de mística aparece su nombre con autoridad.

Texto y fuente consultada:

http://www.leynatural.es/2012/05/21/tomas-de-jesus-semblanza-biografica/

martes, 17 de julio de 2018

Mundo Obrero 1966







Revista la Esfera 1914-1931




Como revista gráfica de información general marcó una época y fue la mejor de su tiempo. En esto coinciden los estudiosos de una publicación paradigma del periodismo gráfico de actualidad y a la vez literario, tal como lo expresan Seoane, Sáiz y Desvois. Gómez Aparicio destaca que “fue desde su aparición –por su variedad y calidad de sus colaboradores, por la audacia de sus estampaciones en color y por la riqueza y multiplicidad de sus grabados- un alarde de buen gusto y de perfección técnica que la equipararon a las mejores publicaciones extranjeras de su clase”. Para Sánchez Vigil –cuya tesis doctoral sobre la documentación fotográfica en España centró su estudio en ella- “fue un catálogo de obras de arte en el que colaboraron los mejores ilustradores del primer tercio del siglo XX, y al mismo tiempo un álbum de piezas literarias firmadas por periodistas y escritores de prestigio”.

Aparece el tres de enero de 1914, como fruto de la política de expansión de Prensa Gráfica, S.A., la empresa editora constituida el año anterior por el periodista Francisco Verdugo Landi (1874-1959) y Mariano Zavala (1865-1944), a la que ya pertenecían Nuevo mundo (1894-1933) y Mundo gráfico (1911-1936), las principales revistas precursoras del periodismo gráfico español que venían compitiendo en este campo con Blanco y negro (1891), del grupo Prensa Española. El primero, que además de dibujante será considerado como audaz innovador en materia de diseño periodístico, será el director a lo largo de toda la vida de la revista, mientras que el segundo, gerente, además de director general de la empresa, una vez que a finales del mismo año de su aparición La Papelera Española, de Nicolás María de Urgoiti, asuma la mayoría de las acciones de la editora, de la que será presidente de su consejo de administración.

Como culminación de sus esfuerzos renovadores, La esfera será la revista lujosamente editada en papel couché por Prensa Gráfica y a la misma vez la más cara del mercado: 50 céntimos, diez veces más que un diario y más del doble que el resto de las revistas de su género, que después aumentará hasta alcanzar la peseta, a la vez que aumentará su paginación. Impresa con un diseño modernista y en el gran formato que caracterizará al magazine, destacan en ella sus reproducciones a color y sus magníficas fotografías a toda plana, además de las ilustraciones que entregaba embuchadas como separata, por lo que la revista pasó a ser pronto pieza de coleccionista.

Dedicó sus páginas a la publicación de artículos y crónicas de actualidad general, teatro, cine, modas, deportes, industria, así como a geografía, viajes, historia, arqueología, arte, literatura, etc., tanto concernientes a España y a sus provincias como a los de otros países, con especial atención a los europeos. Publicó poemas, cuentos y extractos de novelas y de piezas teatrales. Tuvo secciones como “De las mujeres que estudian”, “Página artística”, Páginas de arte contemporáneo”, “Páginas de arte moderno” o “Dobles planas”. Sin embargo, su atención a la ciencia y a la política partidista fue escasa. Aún así, su espíritu es calificado de conservador y llegó a apoyar la dictadura de Primo de Rivera.

Sus principales pilares fueron los periodistas José María Carretero Novillo (1888-1951) y Dionisio Pérez Gutiérrez (1871-1935). El primero con su seudónimo El Caballero Audaz, como autor de la sección “Nuestras visitas”, dedicada a la entrevista a personajes del mundo del arte, la literatura, la música, el teatro, etc., cuyo género encumbró por su extraordinaria calidad informativa y literaria. El segundo, considerado como uno de los mejores articulistas de su generación, con su seudónimo Pedro Reaño de Tirteafuera, como autor de la sección “De la vida que pasa”.

Los colaboradores de la revista integran una larguísima lista. Entre sus periodistas y escritores estuvieron Edmundo Gómez de Baquero, J. Ortega y Munilla, Ramón Pérez de Ayala, Luis Araquistáin, Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, Manuel Abril, Joaquín Dicenta (padre e hijo), José Francés (Silvio Lago), etc., etc. Benito Pérez Galdós publico durante 1915 sus quince entregas de “Memorias de un desmemoriado” y José Francos Rodríguez las tituladas “Memorias de un gacetillero”. Carmen de Burgos y Eduardo Zamacois publicaron sus crónicas viajeras al extranjero. Rosalinda fue su cronista de modas.

En sus páginas, publicaron cuentos, entre otros muchos, Antonio de Hoyos y Vinent, Emilia Pardo Bazán, Joaquín Dicenta, Manuel Bueno, Alberto Insúa, Pedro de Répide, Antón de Olmet, Manuel Linares Rivas, Carmen de Burgos, Eduardo Zamacois, Wenceslao Fernández Flores, Joaquín Belda, Andrés González Blanco, Felipe Trigo, Ramón Pérez de Ayala, Ramón María del Valle Inclán, Vicente Blasco Ibáñez, Gabriel Miro, Concha Espina… Y Francisco Villaspesa, Emilio Carrère, Eduardo Marquina, Salvador Rueda, Rubén Darío, Vicente Medina, Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez, entre otros muchos, publicaron poemas.

Las ilustraciones artísticas que acompañan a los textos son numerosísimas, múltiples y variadas, como las de Dhoy, Bartolozzi, Tito, Cerezo, Vallejo, Juan Vita, J. Morales, Echea, Néstor, Alcalá del Olmo, Apeles Mestres, Mariano Benlliure, Brando, Medina Vera, Julio Romero de Torres o Rafael Penagos, entre otros muchos.

El periodismo de actualidad estuvo representado por fotógrafos como José Demaría López (1874-1936), que firmaba como José López Campúa y José L. Campúa y llegó a ser su responsable gráfico, así como Eduardo Vilaseca y Marín, Bonilla, Alonso, Antonio Prats y Salazar, o el hijo del primero citado, José Demaría López (1900-1975), que firma como José Campúa, así como una extensa nómina de fotógrafos en provincias.

La colección de la Biblioteca Nacional de España acaba en el número 889, que corresponde al 17 de enero de 1931, integrada también por los números extraordinarios que editó una publicación, cuya importancia y calidad había empezado a ser reemplazada en el periodismo gráfico, en 1928, por la revista La estampa, de Luis González Linares, y que continuará el diario Ahora (1931),  tras sucumbir este año por los avatares económicos de su nueva  empresa editora: Publicitas (1925).

Al Bayyasi el último emir árabe que tuvo Andújar

al-Bayyasi ayudó a Fernando III a tomar algunas localidades giennenses como Montejícar, Pegalajar o Mengibar. Pero antes de abandona...