"Que sirva esta página para dar un conocimiento mas completo de la Historia de Baeza (Jaén) para mejorar el conocimiento de todas las personas en general y de los baezanos en particular, pues su historia es grande y en muchos casos...desconocida." (Manzanares)
miércoles, 14 de marzo de 2018
VILLANCICOS 1806 CATEDRAL DE BAEZA
Fuente:
Bibloteca Nacional Hispánica
http://bdh.bne.es/bnesearch/CompleteSearch.do?field=todos&text=Baeza&showYearItems=&exact=on&textH=&advanced=false&completeText=&pageSize=1&pageSizeAbrv=30&pageNumber=1
lunes, 12 de marzo de 2018
ANTONIO DE MONTESINOS
Con cierta frecuencia he
observado que confundían a Fray Ambrosio de Montesino con Antonio de
Montesinos, siendo ambos personas distintas pero con una similitud entre ambos,
pues ambos eran religiosos.
Mientras que Fray Ambrosio de
Montesino fue un poeta y religioso nacido en Huete (Cuenca) hacia mediados del
siglo XV (existen discrepancias si fue en 1444 o 1514), Antonio de Montesinos fue un predicador
dominico del que decían desconocer la fecha y el lugar de nacimiento. Lo que si
se sabe fue la fecha de su muerte, hacia 1540 en Venezuela.
En el Ensayo de una biblioteca
española de libros raros y curiosos. Tomo 4 / formado con los apuntamientos de
don Bartolomé José Gallardo; coordinados y aumentados por D. M.R. Zarco del
Valle y D. J. Sancho Rayon y según Maldonado
Dávila y Saavedra nos devela que Antonio
de Montensinos nació en Baeza. Es más, nos dice que tiene en su poder un libro
de 86 años de antigüedad escrito en Sevilla por este baezano titulado “Comentario
de la Conquista de la Ciudad de Baeza y Nobleza de los Conquistadores de ella…”
También nos habla de otro libro
que contiene 480 hojas de folio…varias noticias de la ciudad de Baeza, sacada
por un anónimo de sus Archivos 65 años antes.
El Baezano Antonio de Montesinos
formó parte del primer grupo de padres predicadores, enviados a la isla
Española en 1510, después de la avanzadilla de fray Domingo de Mendoza y fray
Pedro de Córdoba (1509). Este ultimo, Vicario del convento, le confió la misión
de denunciar los abusos que se cometían contra los indios en una homilía que
diría en la misa principal del cuarto domingo de adviento (21 de diciembre de
1511), a la que solían asistir el Virrey Diego Colón y las principales
autoridades. El padre Montesinos subió al púlpito y acusó a los españoles de
maltratar los indios a los que esclavizaban y encomendaban en su beneficio, sin
tener en cuenta la obligación de evangelizarlos, encomendada por el Papa a los
reyes de Castilla, motivo por el cual puso en duda el derecho de éstos a poseer
las Indias. El apóstol de las Indias Las Casas anota que el P. Montesinos llegó
a afirmar rotundamente que todos los españoles que tenían indios estaban en
pecado mortal, por lo que se condenarían irremisiblemente. El sermón armó un
gran revuelo. Al salir de misa los encomenderos pidieron a Diego Colón que se
entrevistase con el Padre Córdoba para que le exigiese a Montesinos rectificar
sus aseveraciones. Colón hizo lo que le pidieron y el P. Córdoba aseguró que
Montesinos predicaría nuevamente al domingo siguiente. La expectativa fue
enorme, pero Montesinos volvió a ratificarse en su postura, lo que decidió a los
encomenderos a quejarse directamente al Rey y, para ello, se subvencionó el
viaje de unos franciscanos, que llevaban mas tiempo en la isla sin haber dicho
semejantes cosas. Los dominicos enviaron entonces a la Corte a los padres
Córdoba y Montesinos, que expusieron sus quejas al Rey Fernando el Católico, a
la par que los franciscanos, representados por fray Antonio de Espinar,
defendieron las encomiendas.
En virtud de estos sucesos, el
monarca decidió convocar en 1512 una junta de teólogos y juristas en Burgos,
donde se discutió el problema de los naturales y se acordaron unos principios
generales a favor de los mismos. El primero era tan simple como la afirmación
de que puesto que los indios eran libres debían ser tratados como tales y el
segundo era que debía procurarse su conversión con toda diligencia. Fernando el
Católico trató de que los reunidos redactaran unas leyes para el exacto
cumplimiento de tales principios, pero los teólogos se excusaron y lo dejaron
todo al cuidado de los juristas. Resultado de ello fueron las famosas Leyes de
Burgos de 1512, que trataron de suavizar el trabajo indígena (establecimiento
de una jornada, alimentación, vestido, remuneración, etc.). Los dominicos
continuaron sus protestas con las que obtuvieron otras leyes complementarias,
que fueron las de Valladolid y Madrid (1513). En cuanto al P. Montesinos,
perseveró en su postura y en 1515 regresó a España en compañía del Padre Las
Casas, que había iniciado ya su lucha a favor de los indios. Fernando el
Católico murió a poco de llegar, motivo por el cual se entrevistaron con el
regente Cisneros al que pusieron al corriente de los gravísimos problemas
indianos. El Cardenal-Regente envió a los P.P. Jerónimos como Comisarios de
Indias y con instrucciones de procurar que los indios viviesen en poblados, sin
la presencia de españoles, si ello era posible. El Padre Montesinos predicó en
el funeral del Padre Córdoba en 1515 y permaneció unos años en España. Regresó
a las Indias en 1523 y fue nombrado Comisario de su Orden en Cuba y posteriormente
Protector de Indios en Panamá
Para quienes quieran ver una biografía mas extensa pueden consultar el siguiente enlace:
http://amantesdelahistoria-aliado.blogspot.com.es/2016/09/antonio-de-montesinos-un-dominico.html
Fuentes:
lunes, 29 de enero de 2018
ERMITA MADRE DE DIOS
ERMITA DESAPARECEIDA “LA MADRE
DE DIOS DEL EGIDO”
Fundó esta ermita don Lorenzo
de Noguera, comendador de Benamexí, de la Orden de Santiago.
Unos opinan que es
descendiente de Payo de Noguera , uno de los trescientos que conquistaron Baeza
en 1227. Otros opinan que sería descendiente de don Lorenzo Fernández Noguera,
que vino a Castilla desde Portugal.
Estaba situada entre los
conventos de Nuestra Señora de la Victoria y el de San Antonio de Padua.
Sobre su Virgen, el Padre
Francisco nos dice:
“ Tiene esta Señora ricos vestidos,
que le an presentado señores principales, vno de ellos le dio doña Aldonça
Ponçe de León y Moreno de tela pasada con que se desposó con don Juan María
Pantoxa, de quien tiene hijos, y estando viuda volvió a casar con el Conde de
Çedillo, que auiendo casado tercer vez con el hijo maiior del Conde de
Peñaflor, murió”
Bajo esta ermita fue enterrado
allá por el 1700, don Joan de Bilches
por su devoción a esta ermita y por haber fundado sus capellanías.
También encontramos algunas
referencias sobre la ubicación de esta ermita de manos de Fernando de Cózar
Martínez donde nos dice:
“ Santa Quiteria, San Lázaro y
La Madre de Dios, todas emplazadas en el Egido, fueron una en pós de otra, construidas
por Cofradías ó Hermandades, después de la reconquista. De actualidad han
desaparecido, sin quedar de las dos primeras ni rastro que pueda identificar
las áreas de su emplazamiento. El de la Madre de Dios, fue unido en parte á lo
que es huerta del Convento de San Antonio, frente al de Religiosos de la
Victoria. En la restante área se han edificado dos ó tres casucas”.
martes, 28 de noviembre de 2017
Zayd Abu, el último rey de Valencia
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| Sello de Zayd Abu |
Zayd Abu Zayd, llamado Abū Zayd Abd al-Rahmān ben Abū Abd
Allāh Muhammad ben Abū Hafs Umar ben Abd al-Mu'min (Baeza, 1195 - Argelita,
1268) fue el último gobernador almohade de Valencia.
Bisnieto del califa Abd al-Mumin. Sucedió como gobernador de
Valencia (antes de 1223 - 1229) a su tío Abū `Abd Allāh Muhammad (1219/20 -
antes de 1223). Y este último a su hermano, el padre de Abū Zayd, Abū `Abd
Allāh Muhammad (1210/11 - antes de 1219/20).
A la muerte del califa Yūsuf II en 1224 1 se produce una
lucha dinástica que permite a Abū Zayd gozar de total autonomía respecto al
imperio almohade, pero se encuentra rodeado de enemigos, y en 1225, decide
hacerse vasallo del rey castellano Fernando III.23
En 1227 reconoce a
al-Ma'mūn, anterior gobernador de Córdoba y Sevilla, como califa almohade y,
por tanto, rompe el vasallaje con el rey castellano.
En 1228 recupera los
castillos de Villahermosa y Bejís, plazas del norte valenciano ocupadas anteriormente
por los aragoneses. Pero, Muhammad ibn Hud conquista Murcia, se nombra rey y
reconoce al califa abasí, rompiendo aún más la unidad almohade de Al-Andalus.
En esta situación caótica, agravada por el hambre, ese mismo año se produjo una
revuelta en Valencia, que aprovechó Zayyan ibn Mardanish (descendiente de
Muhammad ibn Mardanis) el llamado Rey Lobo por los cristianos, para sublevarse
en Onda. El 24 de enero de 1229 Zayyan entró en Valencia, proclamando también
obediencia al califa abasí, y Abu Zayd tuvo que huir primero a Segorbe y
después a Aragón.
En 1229, tras la expulsión de su cargo por Zayán Ibn
Mardanix, ratifica un acuerdo de vasallaje con Jaime I por el cual el rey de
Aragón le da permiso para conquistar y poblar cuantos lugares y castillos consiguiera
dentro del territorio musulmán valenciano, a cambio de la cuarta parte de las
rentas.
Recordemos que en 1229 había ratificado su acuerdo de
vasallaje con Jaume I por el cual el rey de Aragón le dio permiso para
conquistar y poblar cuantos lugares y castillos consiguiera dentro del
territorio musulmán valenciano, a cambio de una parte de las rentas. Lo pone en
el “Llibre dels Feyts” o “Crónica de Jaime I“: “E fo nostre acort que aguessem
treuga ab Seyt Abuzeit, qui era lavos rey de Valencia, q quens donas la quinta
de Valencia e de Murcia de les rendes que el havía, levades les peytes, e le
otorgans ho ab cartes e ab covinençes que el nos feu. E faem la treuga”
……….De este documento se conocen cinco copias. Una en el
Arxiu del Regne de València -Real Justicia Vol. 806, folios 18 a 20-, del siglo
XVIII, sobre la que se realizó por parte de Vicent García Edo (“Segorbe en el
siglo XIII”, 1987, pp. 85-86) la transcripción adjunta a partir del manuscrito
de referencia. Las otras cuatro, del siglo XVII, se conservan en el Archivo de
la Catedral de Segorbe, nº 532, dentro de un libro de documentos varios.
En 1232 ratifican en Teruel el compromiso adquirido, reconociendo el
primero los favores recibidos y la renuncia a todas las rentas que sobre
Valencia y su término se habían reconocido en 1229; se le facilita al rey
aragonés la toma de Valencia. Abū Zayd fue un apreciable aliado del
Conquistador en su lucha por la reconquista de las tierras valencianas, en la
que toma parte aportando sus mesnadas.
En 1232 Abu Zayd se convirtió al cristianismo bautizándose
con el nombre de Vicente Bellvís, pero lo mantuvo en secreto hasta la conquista
de Valencia. Aunque continuó utilizando el título de rey de Valencia hasta que
Jaime I entró en la ciudad el 1238 , a partir de entonces actuó siempre como un
verdadero señor feudal cristiano favorecido por el rey, con el que firmó un
pacto de vasallaje Calatayud el 20 de abril .
Al servicio del rey Jaime
participó de la conquista del reino: primero desde tierras de Teruel, después durante
la conquista de la capital, y más tarde, llevando su huestes al sur, donde
conquistó Ibi en 1244, Castalla , Onil, Tibi, Orxeta y Torres Torres.
Bajo la protección del Jaime I ostentó el señorío de
localidades moriscas del Alto Mijares que legó a su hijo Fernando. Obtuvo
numerosas donaciones reales: En 1.236 las villas de Ricla y Magallón, en 1,238
alquerías de la Huerta de Valencia y casas en la ciudad, en 1239 la villa de
Ganalur y la alquería de Aldaya.
En 1238, el Rey D. Jaime, cercó la ciudad de Valencia
ayudado por nobles catalano-aragoneses y por Abú Zayd, tras cinco meses de
cerco, consiguen que Zayán se rinda y entregue all Rey D. Jaime la ciudad; cosa
que ocurre el 28 de Septiembre de 1238.
El 9 de marzo de 1242, Abú Zayd otorga carta de población a
142 cristianos para que vivan en las aldeas de Vilamalefa y hagan la
Vilafermosa (Villahermosa); aunque algunos autores piensan que ambas fueron la
misma, ya que el nombre significa lo mismo, uno en árabe y otro en cristiano.
Estableciendo que siempre que, alguno de aquellos nuevos pobladores o sus sucesores,
falleciese sin recibir por negligencia suya los sacramentos de la confesión y
comunión, se les quitase a sus herederos la quinta parte de la hacienda que
dejase.
El 27 de enero de 1243 Abu Zayd recibió el vasallaje de Eximén Pérez y de su hijo Blasco, y les concedió el castillo de Arenoso, para comandar sus fuerzas militares y como dote por la boda de Blasco con su hija Alda Ferrández Aba-Omahet.
El hecho de que su segundo hijo, en su época cristiana, se
convirtiese al cristianismo, viene confirmado en una bula que el Papa Urbano IV
concedió a Abú Zayd y sus descendientes el 10 de Abril de 1263, y donde se
señala el conocimiento (por el Papa) de la cristianización de Abú Zayd, uno de
sus hijos y dos nietros suyos.
Conversión
El 22 de abril de 1236, convertido Abū Zayd al cristianismo
y siendo bautizado con el nombre de Vicente Bellvís, hizo la conocida donación
de "castros, villas y alquerías que yo al presente poseo y pueda poseer,
que de derecho deben de pertenecer a la sede segobricense", al obispo de
Segorbe Guillermo Eximeno o Gimeno.
Matrimonio y descendencia
Abū Zayd casa a su hija, Doña Alda Fernández, que aporta
como dote el señorío de Arenós, con Blasco Pérez de Arenós hijo de Don Eximén
Pérez de Tarazona, que estaba al frente de la mesnada aragonesa que constituía
la fuerza militar de Abū Zayd, tras lo cual aquel mudó su apellido Tarazona en
"Arenós".
Tuvo varios hijos. Con María Ferrandis: Alda Ferrandis,
Fernando Pérez y Sancho Ferrandis; Otros: Elisenda (curó su enfermedad en el
castillo de Castro); Mahomat Abiceit o Abahomat; Ceyt Abohiara o Aboyahya; Zeyt
Edris o Idrîs; Aazón...
Puede que su mujer fuese Dominga López ya que los nietos de
María Ferrandis no eran considerados, por el obispo Dull de Segorbe (1324), del
matrimonio.
Muerte de Abū Zayd
La muerte de Abu-Zayd se sitúa a finales del año 1268 en
el palacio de Argelita.
Sus hijos y parientes recibieron una herencia
importante y al estar emparentados con la nobleza aragonesa se convirtieron
también en señores cristianos.
Alrededor del 16 de junio de 1860 se levantó una lápida en
Valencia, y dejó a la vista algunos restos humanos, cuyo estado denotaban su
antigüedad. En el mismo sitio se encontró un pergamino que dice así:
Hic jacet D. Vicentius Belvis cum prole sua olim Zeit Abuceit
rex Valentiae maurus adeo suae religionis celator VT duos innocentissimos viros
beatos Joannem de Perusia et Petrum de Saxo-Ferrato seraphici patris francisci
filios ac socios veram christi fidem praedicantes gladio jugulaverit sed
inspirante patre luminum recipiens omne nefas diluit sacro baptismatis lavacro
et aeternum reconciliationis signum hanc olim aulam suam in ecclesiam et
cenobium destinavit.
Estos restos fueron trasladados a la iglesia del monasterio
de religiosas de la Puridad y están colocados encima de la pila del agua
bendita, entrando a mano izquierda. Todavía se lee allí, en la misma lápida
antigua, bajo de una corona real, la inscripción que compuso el P. Fray Miguel
Enrich, en los siguientes dísticos:
Hic jacet azotus maurus, dulcisque propago qui dominans
urbis, par jugulare jubet Francisci comitum, nunc coeli sede beatus, sacro
fonte tamen diluit omne nefas, dum pro inclementi fundit pia vota precesque,
urbs urbs expugnatur, sacra fit aula dei.
viernes, 24 de noviembre de 2017
CONVENTO DE LA ENCARNACION Y HOSPITAL 1ª PARTE
Cuando decidí recabar
información sobre el Convento de la Encarnación de Baeza para la realización de
un vídeo sobre su historia, observé dos cosas que me llamaron especialmente la
atención.
Por un lado, la información
que se da en páginas de internet es escasa o prácticamente nula (copia una de
otras), en las que sólo hacen referencia a la fecha de su fundación: “Este convento se fundó en 1599, en el lugar
donde existió el antiguo Hospital de la Encarnación”.
Por otro lado, mis
investigaciones no me han llevado a pensar que realmente el Convento se fundó
donde anteriormente existió el antiguo Hospital de la Encarnación, algo que confirma
Josefa Inés Montoro de Viedma (Archivera Municipal) en su libro “Baeza de 1950
a 1970” (pag.145) donde nos dice: “Fue fundado en los albores del siglo XVII
entre las calles San Francisco e Imagen y nada tiene que ver con el antiguo
Hospital de la Encarnación ubicado en el recinto amurallado”.
Supongo que la información que
ha manejado para afirmar que el Convento fue construido bajo las ruinas del
antiguo Hospital, proviene de la publicación de Fernando de Cózar en su libro “Noticias
y Documentos para la Historia de Baeza” publicado en el año 1884. Éste nos
dice: “ Sirvió de base a la construcción de este edificio el del antiguo
hospital que allí existía, fundado para curar pobres enfermos y que se titulaba
de la Encarnación, cuyo nombre aún se dá al Convento, sin que podamos fijar la
fecha e historia de esta obra pía, por no hallar antecedentes de ella”.
Sin embargo, en la Historia
General de los religiosos descalzos….., escrito por el padre Fr. Pedro de San
Francisco, publicado en Zaragoza en 1756 nos aporta datos sobre cuando y quien
construyó el Hospital de la Encarnación.
El Baezano Don Lope Martínez,
fundó en esta ciudad un Hospital, con el título de “La Encarnación”.
Su sobrino D. Rodrigo Martínez
de León que se hallaba en Perú, dejó testamento el día 18 de noviembre de 1612,
en el cual dejó dicho que sus bienes se remitiesen la ciudad de Baeza (10.000
pesos) para la fundación de una Capellanía en el Hospital de la Encarnación.
Esta se había de erigir con
obligación de quinientas Mitlas anuales, siendo capellanes sus mas cercanos
parientes y declaraba que si en algún momento se erigiera en Baeza Convento,
esta debía pertenecerle la Capellanía, con el goce entero de su renta.
Don Alfonso Martínez Noguera,
sobrino de Don Rodrigo y Patrón de la Capellanía ya fundada, dio su permiso el
día 15 de septiembre de 1619 para la erección del Convento.
Unos meses antes, el 17 de
abril de dicho año, el Obispo de Jaén Moscosso Sandoval escribió a su Magestad
el Rey para que favoreciese su fundación.
El 16 de Marzo de 1617 ante
Antonio Figueroa, Notario Público, otorgó una escritura como Patrón, que era
también el Hospital, en la cual decía que no pudiendo mantenerse el Hospital de
la Encarnación con 60.000 maravedis, que tenía de renta, pues aunque se cobrara
todo, apenas podría mantenerse uno o dos enfermos, y no siendo por otra parte
necesario en la Ciudad, por esta ya el Hospital General.
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| Foto Pando Barrer Año 1948 |
Manuel Morales Borrero,
Consejero del Instituto de Estudios Giennenses y profesor de la Universiad en
su tesis “El Convento de Carmelitas Descalzas de la Encarnación, de Baeza (1599)
nos arroja muchos datos de interés sobre su fundación y de las monjas que
habitaron esta congregación religiosa.
Desde hacía tiempo, se deseaba
fundar convento de Descalzas en la ciudad de Baeza, pero el patrono que más lo
pretendía ponía como condición que ingresasen en él nada mas y nada menos que
nueve religiosas de una misma familia y tal deseo iba en contra del espíritu
teresiano.
Este fue el principal motivo
por el cual fray Jerónimo de la Madre de Dios (Gracián) se opuso, pasaron los
años y la fundación no se llevaba a cabo.
Ya en 1589, gobernando el
Carmelo fray Elías de San Martín que fue el segundo General que tuvo la
Reforma, el canónigo Luis de Mendoza dejó sus bienes para que con ellos se
fundase un convento de religiosas.
El canónigo, que antes había estado
casado y se hizo clérigo después de quedar viudo, tenía una hija llamada
Aldonza de Mendoza en el Convento de Santa Clara, y a ésta le dejó encargado en
su testamento que se ocupase de los detalles de la fundación, dándole libertad
para que el nuevo convento fuese de la orden que ella eligiese.
De igual forma, dejó nombrados
por patronos a Miguel de Mendoza y a Juan Rodríguez de los Díez, veinticuatro
de Baeza.
Esta se inclinó a que la nueva
fundación fuera de carmelitas descalzas, ya que de Santa Clara existían tres
conventos en la ciudad.
Conseguidas las licencias
necesarias del municipio, de la orden y del Obispo de Jaén (don Sancho Dávila),
se solicitó para el cargo de priora a M. Isabel de la Encarnación, quien vino
de Sevilla acompañada por la hermana María de la Asunción. De Granada llegaron
Agustina de San José, hermana de la
nueva priora, Maria de San Ángelo y Matía de la Madre de Dios.
De Beas trajeron a Francisca
de San Alberto, y de Úbeda a Magdalena de Cristo.
Todas ellas formaron el grupo
fundador que tomó posesión del Convento de Baeza, el 3 de septiembre de 1599.
Cinco días mas tarde, el 8 de
septiembre se colocó el Santísimo en la Iglesia con lo que se dio por
inaugurado este convento que se puso bajo la advocación de la Encarnación.
Varias de las fundadoras
habían sido discípulas de San Juan de la Cruz o de la venerable Ana de Jesús
(Lobera). Este fue el mejor reclamo para que acudiesen novicias que con sus
dotes fueron acomodando el convento.
Un pleito interpuesto por
algunos seglares, llevaron su pretensión hasta tal punto que las religiosas se
vieron desposeídas y sumidas en extrema pobreza, y éste fue el signo que
distinguió a este convento, porque nunca pudo decirse de él que tuviese
prosperidad en bienes materiales.
Sin embargo sobresalió en
fortuna espiritual por las monjas que habitaron este convento como fue el caso
de Agustina de San José, discípula de San Juan de la Cruz en Granada. Dirigió la
comunidad de Baeza como priora durante tres trienios, muriendo en el convento
de Jaén el 27 de abril de 1638 a los 68 años de edad y 52 de hábito.
La mayor parte de las fundadoras
de este convento salieron de otras fundaciones o volvieron a sus conventos de
origen pero nunca faltaron aquí religiosas y desde el instante de iniciarse la
fundación, fueron continuas las solicitudes de ingreso.
Una de las primeras fue M.
Aldonza de la Encarnación (Mendoza), hija del fundador, quien se mudó del
Convento de Santa Clara a éste de la Encarnación, una vez obtenida la dispensa
del General y Breve de la Santa Sede. Murió en el año 1622.
Otra que sobresalió fue M.
Clara de Jesucristo, natural de Ubeda, hija de don Francisco Vela de los Cobos
y de doña Catalina Mexía. Además de la nobleza de su familia, poseía ella una
gran belleza. Murió en el año 1641.
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| Palacio Francisco Vela de los Cobos (Ubeda) |
Otro dato interesante nos lo
facilita Juan Antonio Lechuga Salazar en su libro “Ornamentación y heráldica en
la arquitectura de Baeza” (pagñ. 185): “ los primeros documentos hallados
relativos a la Encarnación son una carta de donación fechada el 14 de mayo de 1599, de Juan Rodríguez de los Díez,
caballero veinticuatro de Baeza.
Ocupa el convento una buena extensión entre
las calles San Francisco (al final está situada la Iglesia) y La Imagen (donde
tiene la entrada al Convento). En tiempo de su fundación existía un callejón
que unía dichas calles que después se cerró en beneficio del Convento (1695).
La iglesia primitiva que tenía una habitación de una casa vecina sobre el presbítero,
pudo así librarse de esta gabela, al tiempo que ampliaron y renovaron el
cenobio”. Este callejón comunicaba por aquel entones con la Plazuela de la
Encarnación.
La iglesia fue restaurada en
1928.
La comunidad de Baeza nunca
fue suprimida, salvo dos desalojos muy breves:
En la guerra de la
Independencia, tan solo quedó una monja en el convento. Terminada la contienda
regresaron.
El 24 de julio de 1936 el
gobierno las obligó a abandonar el convento y refugiarse en casa de familiares,
hasta el final de la guerra.
El baezano Juan Francisco de Villava escribió un opúsculo, hoy perdido, titulado Discurso de la antigüedad e invención de la sagrada imagen de Nuestra Señora de la Peña, que se guarda en el convento de frailes mínimos de la ciudad de Baeza, a principios del siglo XVII. Por su parte, tras la exclaustración de 1835, la imagen pasó al convento de la Encarnación, de carmelitas descalzas, donde se hallaba al menos a finales del siglo XIX.
El miércoles 27 de marzo de
2015, las Madres Carmelitas Descalzas del Convento de la Encarnación de Baeza
marcharán de nuestra ciudad después de 416 años de presencia entre nosotros.
Fuentes consultadas:
Historia General de los
Religiosos Descalzos de los…..por el Padre Fr. Pedro de San Francisco de Asís.
Ornamentación y Heráldica en
la Arquitectura de Baeza. Juan Antonio Lechuga Salazar
Noticias y Documentos para la
Historia de Baeza. Fernando de Cózar Martínez
El Convento de Carmelitas Descalzas de la Encarnación, de
Baeza (1599). D. Manuel Morales Borrero.
martes, 18 de julio de 2017
CARTA ENVIADA POR ENRIQUE IV E ISABEL CONJUNTAMENTE A BAEZA
El
siguiente artículo está basado en una Tesis Doctoral realizado por la Directora
D. Maria Isabel del Val Valdivieso “La propaganda política en torno al
conflicto sucesorio de Enrique IV (1457-1474) de 2004.
María
Isabel de Val Valdivieso, es catedrática de Historia Medieval en la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid.
Dicha
tesis tiene un total de 459 páginas cuyo contenido es tremendamente
interesante.
Aunque
toda su tesis merece toda nuestra atención, yo en este caso me gustaría
centrarme sólo en lo relativo a la Ciudad de Baeza.
En
el conflicto social en la época de Enrique IV, desde 1458 hasta 1468 había
varios tipos de conflicto: anti converso, lucha partidista de la nobleza,
etc.., pero tras la ruptura del pacto de Guisando y la estabilización y
fortalecimiento de la causa isabelina respaldada por la Corona de Aragón,
aumenta evidentemente la rebelión de carácter antiseñorialización.
En
esta tesis se aporta una tabla en el que se aportan años de conflicto en torno
a las ciudades en el reinado de Enrique IV, siendo Baeza la primera de la
lista:
Enrique
IV emprendió un viaje por Andalucía con el fin de pacificar esta zona, que no
sólo se le había sublevado sino además se encontraba agitada por
enfrentamientos nobiliarios en los primeros meses de 1469, como lo expresan las
cartas que escribe desde Córdoba a su reino.
Andalucía
es donde ya habían surgido opulentas casas nobiliarias, fortalecidas por la
propiedad del comercio sevillano, destacando ante ellas los Medinasidonia, Los
Medinaceli y los condes de Arcos de la Frontera, pero las opniones estaban
divididas. Algunas ciudades y villas habían prestado obediencia al rey, como es
el caso de Baeza, que su gobernador, Alonso Téllez Girón, estaba muy unida al
maestre de Santiago, y reconoce casi inmediatamente a Enrique como su rey y
señor. Pero la mayoría de la región sigue sin reconocer a Enrique.
El
viaje por Andalucía se repitió en abril de 1472 y acabó fracasando.
Cuatro
años de conflicto habían transcurrido ya en 1468. En la conciencia de los
contendientes se apreciaban síntomas bastante claros de un restablecimiento
parcial de las fuerzas que apoyaban al monarca, pero suponer que Enrique IV se
hallase en posición de dominar la revuelta era ilusorio y a la muerte del
príncipe Alfonso se abre una etapa de negociación. Para los principales linajes
de la nobleza la situación bélica imponía sacrificios, dificultades e incluso
discordias íntimas cada vez más profundas. La mayoría de esta capa social
dominante del país deseaba la paz.
El
arzobispo de Toledo, el maestre de Santiago y los demás grandes pasan a ponerse
de parte del partido isabelino en el pacto de los Toros de Guisando el 18 de
septiembre de 1468. La noticia del reconocimiento del derecho sucesorio de
Isabel en el pacto de Guisando es enviada a todo el reino (AHN., Frías, 16/21,
16/9. Se lo lee a la iglesia de San Gabriel
de Baeza en el 15 de septiembre de 1468. “ De
lo cual todo a mi ficieron juramento y pleito y homenaje publica solemnemente y
yo movido por el bien de la dicha paz y sosiego union de los dichos mis reinos
y por evitar toda materia de escandalo y divicion dello por el grado deudo amor
que siempre ove tengo con la dicha princesa mi hermana por que ella esta tal
edad que mediante la gracia de Dios puede luego casar y aver generacion en
manera que estos dichos mis reinos no queden si haber en ellos legitimos
sucesores de nuestro linaje determine de la recibir y tomar y recibir y tome
por princesa y mi proxima heredera e sucesora de estos dichos mis reinos y
senorios”.
Señala
después que Isabel se ha sometido a él y se la ha jurado como su heredera; que
todo el antiguo bando alfonsino le ha reconocido como rey legítimo, y ruega a
todos aquellos que están sublevados que vuelvan a su servicio, devolviendo
todas las villas y lugares ocupados, señalando un plazo de quince días para los
habitantes de Castilla y de treinta para las de Andalucía y Murcia. Como efecto
de esta carta algunos grandes volvieron a prestar obediencia al rey, pero
todavía son muchos los que persisten en su rebeldía, sobre todo en la región
andaluza, donde Enrique tendrá que acudir, más adelante, personalmente para
pacificarla. Podemos decir aquí que aún después de los Toros de Guisando se
incuba la propaganda anti Enrique y hay tendencia de alzar y utilizar a Isabel
como la legítima representante del trono.
El
25 de septiembre Enrique IV e Isabel escriben una carta conjunta dirigida a Baeza
AHN,
Frias 16/21. “En la muy noble y muy leal
y antigua ciudad de Baeza sabado quince dias del mes de octubre anno… de mil
quatrocientos sesenta y ocho. Este dicho dia a hora podia ser de visperas poco
mas o menos estando en la Iglesia de San Gabriel de la dicha ciudad ayuntados a
cabildo segun era que lo habian de uso y costumbre en honrrado concejo el
gobernador Alfonso Tellez Giron corregidor
y justicia mayor desta dicha tierra y de los regidores de la dicha ciudad, los
mucho honrados Juan de Benavides e Diego Sanchez de Quesada e Pedro de Biedma e
Rodrigo de Mendoza y Juan de Davalos y Martin de Tozar y Garcia Bravo y
Fernando de la Rama y Gomez de Molina y Jorge Ceron y Diego Sanchez de Avila en
presencia de mi Juan criado escribano de consejo de dicha ciudad parecio y
presente Diego de Leon regidor de la ciudad de Jaen y mostro y presento por mi
el dicho escribano leer hizo dos cartas del rey nuestro senor escritas en papel
y firmada la una de su nombre y de nombre de la muy ilustre senora princesa y
abajo de cada firma de los dichos nombres los sellos de su alteza de cada uno
dellos y la otra carta firmada de nombre de dicho senor rey y sellada con su
sello en seda colorada de espaldas el tenor de las quales dichas cartas uno en
pos de otro este que sigue: Don Enrique… al concejo alcaldes alguaciles
regidores cavalleros y escuderos y oficiales hombres buenos de ciudad de Baeza.
Salud y gracia bien Sabedes las diviciones y movimientos y escandalos acaecidos
en estos mis reinos de cuatro annos a esta parte e los muy grandes intolerables
males y danos que de ello se han seguido todos mis subditos y naturales y
universalmente a toda la cosa publica de mis reinos y como quiera en estos
tienpos pasados yo siempre e deseado e trabajado e procurado de los atajar y
quitar y dar paz y sosiego de estos dichos reinos no se podido dar en ello
asiento ni conclusión hasta ahora que por la gracias de Dios muy ilustre
princesa dona Isabel mi muy cara y muy amada hermana se vino a ver conmigo
cerca de la villa de Cadalhalso donde yo estaba aposentado donde fueron
ayuntados con nosotros los muy reverendos y muy cristianos padres don Alfonso
Carrillo arzobispo de Toledo primado de la Espanas y chanciller mayor de
Castilla don Alfonso de Fonseca, obispo de Sevilla y don Juan Pacheco maestre
de caballeria Santiago y don Alonso de Estúniga conde de Plasencia mi justicia
mayor los conde de Benavente de Miranda y Osorio y adelantado mayor de
Castilla. Y los reverendos padres obispos de Burgos y de Coria Gomez Manrique
su hermano todos de mi concejo en las cuales dichas vistas estando ende
presente reverendo padre don Antonio de Veneris obispo de Leon legado de
nuestro muy Santo Padre dicha princesa mi hermana me reconocio por su rey senor
natural de todos estos reinos y sennorios y me otrogo e hizo la obediencia que
me debia y me prometio y juro de me aver y tener y obedecer y servir y seguir
en todos dias de mi vida como a su rey y senor natural asi mismo los dichos
arzobispo de Toledo maestre de Santiago y conde de Osorio y adelantado y los
dichos obispos de Burgos y Coria y Gomez Manrique y cada uno dellos me
reconocieron por su rey sennor natural y me otorgaron y hicieron dicha
obidencia y reverencia y prometieron de me tener y obedecer por su rey y sennor
natural todos los dias de mi vida. Y non otra persona alguna y de servirme y
segun bien y leal verdaderamente como buenos y leales vasallos y subditos
naturales mios. De lo cual todo a mi ficieron juramento y pleito y homenaje
publica solemnemente y yo movido por el bien de la dicha paz y sosiego union de
los dichos mis reinos y por evitar toda materia de escandalo y divicion dello
por el grand deudo amor que siempre ove tengo con la dicha princesa mi hermana
por que ella esta en tal edad que mediante la gracia de Dios puede luego casar
y aver generacion en manera que estos dichos mis reinos no queden sin haber en
ellos legitimos sucesores de nuestro linaje determine de la recibir y tomar y
recibir y tome por princesa y mi proxima heredera e sucesora de estos dichos
mis reinos y senorios por tal la jure y nombre e intitule e mande que fuese
recibida y nombrada y jurada por los sobredichos prelados y grandes y
cavalleros que ende estaban en por todos los otros de mis reinos y por los
procuradores de la ciudades y villas dellos por princesa mi proxima heredera
destos mis dichos reino por reina senora dellos para despues de mis dias. El
cual dicho juramento hicieron los dichos prelados y grandes y caballeros asi
ende estaban para lo qual todo dicho legado por la autoridad de Santa Sede
Apostolica relajo todos e cualesquier juramentos que en contrario de esto sobre
la dicha sucesion sobre las otras cosas susodichas esto viesen fechos por
qualesquier prelados y grandes e ciudades e villa e otras cualesquier personas
destos mis reinos e señorios en qualquier manera dispensando sobre todo ello
plenariamente interponiendo ello su autoridad y decreto: luego yo me volvi a la
dicha villa de Cadahalso y conmigo la dicha mi princesa mi hermana y dicho
maestre de Santiago y los otros prelados y grandes que conmigo estaban lo qual
todo acorde de vos notificar por que es razon que los sepades dedes muchos
loores y gracias a nuestro senor que asi le plugo de poner estos reinos en
union en toda paz y concordia porque vos mando que acatando la lealtad e
fidelidad me debedes como a vuestro rey y senor natural y luego vos redusades a
mi obediencia y servicio y me reconoscades e juredes vuestro rey y senor
natural y por cuanto yo a suplicacion de dicha princesa mi hermana con acuerdo
de los dichos prelados y grandes que conmigo estaba mande dar mis cartas en que
se contiene que remito y perdono a todos y qualesquier prelados y canonigos y
personas que han estado fuera de mi obediencia todos los crimenes y delitos
pasados viniendo ellos al dicho mi servicio mi obediencia y entregandome y
haciendome entregar todas las ciudades y villas y lugares y fortalezas me tiene
ocupadas o por su causa con su favor y ayuda me estan rivaladas lo de allende
los puertos dentro de quince dias primeros siguientes y los de Andalucia y
reino de Murcia dentro de treinta dias lo cual les mando que asi hagan y
cumplan dentro de los dichos terminos sopena de la carcel por ello en mal caso
e de perdimiento de todos sus bienes y vasallos y villas y lugares y
heredamientos y oficios y mercedes y mrs que en mis libros tienen e que todo
ello haciendo ellos lo contrario por eso mismo fecho sea confiscado e aplicado
para la mi camara y fisco los quales dichas mis cartas por mi mandado han sido
y son pregonadas e publicadas e fijas en lugar publico en la dicha mi corte y
por ende vosotros haciendolo dentro del dicho termino yo por esta carta remito
y perdono a esa dicha ciudad y grandes, ciudadanos(?) otras cualesquier
personas vecinos y moradores della cada uno de vos y dellos todos los crimenes
y delitos pasado del caso mayor al menos inclusive otrosi vos mando que luego
vista esta mi carta juntos en vuestro cabildo segun que lo avedes de uso y de
costumbres juredes a la dicha princesa muy hermana por princesa e mi proxima
heredera y sucesora en estos dichos mis reinos y sennorios en la forma suso
contenida; y los unos ni los otros no fagades ende al por alguna manera sopena
de la mi merced y de cuerpos ello en marcas y de perder todas vuestras villas y
lugares y vasallos y fortarezas y heredamientos y bienes y oficios y todos y
cualesquier mrs que en cualquier manera en mis libros tenedes lo qual todo
vosotros lo contrario haciendo yo por el mismo hecho desde ahora para entonces
confisco aplico y he por confiscado y aplicado para la mi camara y fisco sin
otra sentencia ni declaracion alguna y de mas por cualquier o qualesquier de
vos por que enfincare de lo asi hacer y cumplir mando al hombre que esta dicha
mi carta mostrare que os enplace que parezcades ante mi en mi corte doquier yo
sea el consejo por vuestro procurador y los cavalleros y oficiales y otras
personas singulares personalmente desde el dia que vos enplazare hasta quince
dias primeros siguientes so la dicha pena a cada uno so la cual mando a
qualquier escribano publico que para esto fuera llamado quede ende al que vos
la mostrare testimonio signado con su signo por que yo sepa en como se cumple
mi mandado. E yo la dicha princesa dona isabel proxima heredera sucesora en
estos dichos reinos y sennorios de Castilla y de Leon para despues de los dias
del muy alto e muy poderoso rey mi sennor y hermano vos ruego e mando que por
servicio de dicho sennor rey e mio vosotros fagades e cumplades e pongades
luego en obra todo lo que su alteza por esta carta vos envia mandar certificandovos
que en ello me hareis agradable placer y de lo contrario gran enojo y
sentimientos y dare todo favor y ayuda para ejecutar en las personas e bienes
las penas en que por ello incurrieredes; dada en la villa de Casarrubios a
veintecinco dias del mes de septiembre anno… 1468.
Don
Enrique al consejo justicia regidores cavalleros escuderos oficiales hombres
buenos de ciudad de Baeza salud y gracia. Sepades que por otra mi carta firmada
de mi nombre y de nombre de la muy ilustre princesa dona Isabel mi muy cara y
muy amada hermana e sellada con nuestros sellos vos enviamos
Enrique
tiene en los primeros momentos gran interés en que esta situación se formalice
en todo el reino. Es interesante advertir también en estas cartas la
importancia que cobra Pacheco delante de Enrique, ocupando desde este momento
el primer lugar en el reino junto al rey, para que obedezcan las ordenes del
maestre. De modo que estos requerimientos enviados por Enrique al reino surten
pronto efecto, produciéndose la jura de Isabel como heredera. (Del Val
Valdivieso, Ibid, p. 98, un ejemplo muy curioso es la jura en Baeza desde el 15
de octubre hasta el 17 de mismo mes. Juraron a Isabel llamándola Juana,
especifican que es hermana del rey, luego no se refiere a su hija, en la
iglesia de San Juan. La falta total de información existente en la época es
absolutamente normal. Podemos saber aquí que Isabel es todavía una desconocida
en el reino, ya que esta ciudad que incluso está de su parte, no conoce su
nombre con exactitud llamándola Juana en lugar de Isabel.)
Fuentes y Texto:
Tesis Doctoral realizado por la Directora D. Maria Isabel del Val Valdivieso “La propaganda política en torno al conflicto sucesorio de Enrique IV (1457-1474) de 2004.
lunes, 15 de mayo de 2017
HISTORIA DE LAS BANDAS DE MUSICA EN BAEZA
Los datos más antiguos de los que tenemos constancia nos sitúan en el siglo
XIX.
En la imagen se observan dos
inscripciones, "Primer Premio en Baeza 1892" y "Primer Premio en
Jaén 1893", tras conseguir esta banda el primer premio en los Certámenes
de ambos años. Observando detenidamente la parte inferior de la imagen vemos
que la denominación de esta banda era "Banda Civil de Baeza". También
resulta curiosa la disposición de los músicos, alineados en dos únicos atriles
y con los instrumentos de percusión en la parte delantera central.
Por entonces la ciudad de Baeza ya contaba
con dos bandas de música, la "Banda del Liceo" y la "Banda
Primitiva", que debían sus nombres a los dos teatros de la ciudad en los
que actuaban, aunque en la práctica eran más conocidas como "Banda
Nueva" y "Banda Vieja", como así atestigua el siguiente
documento, fechado en agosto de 1925, y que trata sobre la imposibilidad de la
"nueva" para asistir al primer y segundo día de novena dentro de los
actos religiosos en honor a la Patrona de Baeza:
Las dos bandas que
existían en Baeza gozaban de un merecido prestigio tras cosechar varios
triunfos en diversas salidas a otras poblaciones. Está documentada la
asistencia a certámenes en Úbeda o Jaén, la contratación para las fiestas de
Ibros, de Villacarrilo, etc. Sirva como ejemplo el artículo aparecido en la
publicación "El Pópulo", fechado en 7 de noviembre de 1931 y escrito
por el Director de la Banda Municipal de La Carolina:
Es de destacar, igualmente, la presencia en Baeza, desde 1934 hasta 1936,
de "Los Veinticinco Gallos", una banda dedicada a espectáculos
cómico-taurinos que tuvo un gran éxito a nivel nacional y que, incluso, pudo
haber actuado en Francia de no haber sido por la llegada de la Guerra Civil
española.
Tras algún intento
anterior por reagrupar las dos bandas en una sola de carácter municipal,
concretamente en 1914 con una moción presentada por el Sr. Parra que no llegó a
buen puerto por la rivalidad entre ambas bandas, en acuerdos adoptados el 14 y
el 28 de febrero de 1942 se crea, por fin, la "Banda Municipal de Música
de Baeza" bajo la dirección de D. Francisco de la Poza Robles, quedando
compuesta por los músicos de la única banda que existía en la ciudad desde la
finalización de la Guerra Civil, denominada "Banda de Música de la F.E.T.
y de la J.O.N.S. de Baeza", y que ya venía siendo subvencionada por el Ayuntamiento
de Baeza. Así queda escrito en la orden emitida por D. Lucio Ortega Almendros,
Secretario del Ayuntamiento de Baeza, a petición de la parte interesada y que
está fechada el 3 de agosto de 1942.
Por tanto, Baeza contaba con una única banda de música desde junio de 1939, si bien no pasó a denominarse "Banda Municipal" hasta febrero de 1942.
Un hito importante en la historia de Baeza en el siglo XX fue la inauguración del Kiosco de la Música del Paseo, que tuvo lugar el 16 de agosto de 1954 y al cual asistió la "Banda Municipal de Madrid". A este acto pertenece la siguiente imagen:
La asistencia de la
Banda Municipal de Madrid a este acto es de gran importancia, ya que tal y como
se recoge en la web oficial de dicha banda "Desde aquel 2 de Junio de
1909, la Banda ha actuado casi siempre en Madrid y sus distritos. Con poca asiduidad
acude a otras ciudades habiendo ofrecido, no obstante, conciertos en Alicante,
Albacete, Valencia, Bilbao, Barcelona, La Coruña, Málaga, Toledo y San
Sebastián. También ha actuado en las ciudades de Bruselas y Maastricht."
Aunque no queda recogida la asistencia a nuestra ciudad, sí que es cierto que
la Banda Municipal de Madrid asistía únicamente a actos importantes y éste, sin
duda, lo era.
Dos grandes maestros
han estado a cargo de la "Banda de Música de Baeza" durante el siglo
XX, D. Francisco de la Poza Robles (desde 1916 hasta 1961) y D. Gerónimo
Morales García (desde 1962 hasta 1992).
D. Francisco de la Poza Robles (izquierda) y D. Gerónimo
Morales García (derecha)
|
Ambos, además de
instrumentistas y directores, realizaron diversas composiciones y contribuyeron
a la conservación del "Miserere" de D. Hilarión Eslava,
tradicionalmente celebrado en la S. I. Catedral de Baeza.
"Miserere" de D. Hilarión Eslava dirigido
por D. Francisco de la Poza Robles
en el Teatro del Liceo en el año 1950.
|
En el año 1964 la "Banda de Música de Baeza" deja de ser
municipal y pasa a constituirse en Asociación. La denominación de la misma fue
"Asociación Musical Cultural Francisco de la Poza", que se mantuvo
hasta el 18 de mayo de 2004, día en el que en Asamblea General Extraordinaria
se acuerda denominarla "Asociación Musical Cultural Baezana Banda de
Música de Baeza", tal y como queda recogido en los actuales estatutos de
la misma.
Desde el año 2009 la ciudad de Baeza cuenta, de nuevo, con dos bandas de
música, la citada anteriormente y la "Banda Sinfónica Ciudad de
Baeza", hecho éste que viene a engrandecer más, si cabe, la historia
musical de nuestra ciudad.
Fuentes:
http://bandasinfonicaciudaddebaezahistoria.blogspot.com.es/
Autor: Antonio Carmona Barroyo. Director de la Coral Polifónica de Baeza
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