jueves, 8 de diciembre de 2016

UN BAEZANO, MANUEL DE BENAVIDES Y LA CONQUISTA DE MELILLA







La conquista de Granada por los Reyes Católicos es uno de los grandes acontecimientos que forman parte de nuestra historia.

Arrojados los árabes al otro lado del Estrecho, después de siete siglos de continuas y sangrientas luchas, España tuvo una época sin contiendas bélicas por lo que la población gozó de cierta tranquilidad.

Los Reyes Católicos se dedicaron a reconstruir un país devastado por la guerra y afianzar el poderío de la corona, no sin tener un ojo puesto en el avance de los turcos por el mediterráneo, para lo cual reforzó sus fronteras con las costas de África.




Regían los destinos de España, al final del decimoquinto siglo, D. Fernando V y su esposa Dña. Isabel. En su penosa y árdua tarea eran secundados con los luminosos y acertados consejos del cardenal arzobispo de Toledo Don Francisco Jiménez de Cisneros, hombre docto y eminente por más de un concepto, dotado de un exquisito tacto y prudente energía para llevar a cabo resoluciones adoptadas tras un maduro y reflexivo examen; cualidades que, unidas a una vasta instrucción, favorecida por un notable desarrollo intelectual y un amor apasionado por engrandecer su patria. Esto lo llevó a ocupar uno de los más distinguidos y aventajados puestos entre los grandes hombres de la historia de España.






Su pensamiento de la conquista de África le llevó en mas de una ocasión proponerle a los Reyes su ocupación e incluso llevó a cabo alguna intrusión en aquel continente para ver si sería  posible llevar a efecto sus pretensiones de conquista.

Uno de los primeros ejemplos lo encontramos cuando envió a  Lorenzo de Padilla en 1492, el cual partió solo y disfrazado. Este estuvo en aquel continente por más de un año recabando información del enemigo y trascurrido aquel tiempo, regresó a España, rico de preciosas y abundantes noticias, que trasmitió inmediatamente a los reyes.

Las graves complicaciones que surgieron por entonces en nuestras relaciones con varios estados de Europa aplazaron durante cuatro años este proyecto, hasta que un incidente inesperado hizo inclinar la balanza a favor de la reconquista de África.


Presentóse al duque de Medina-Sidonia un moro llamado Mehemet-Bilhá, procedente de África, el cual le informó sobre la facilidad con que podría ser conquistada una ciudad edificada sobre la costa del reino de Fez, cuyo nombre era Melilla.

Recibida la noticia, dispuso un previo y sigiloso reconocimiento, que encomendó al artillero Ramiro Lopez de Madrid, con el fin de conocer con exactitud la información recibida por el moro.

Tras verificar dicha información y contando con el beneplácito de los reyes, el mismo duque de Medina Sidonia encabezó un ejército de doscientas lanzas, tres mil peones y numeroso tren de artillería, junto a diez carabelas y otras siete naves. (5 de septiembre de 1496) partiendo desde Gibraltar.




Llegó sin contratiempo al siguiente día a las inmediaciones de Melilla, (aunque otros historiadores fijan la fecha del desembarco entre el 17 al 18 de septiembre) tomando inmediatamente tierra y pasando a ocupar la plaza, que se encontró abandonada.

La celeridad y el secreto mantenido para desempeñar esta empresa fueron claves para pillar a los moros totalmente desprevenidos.

A toda prisa comenzaron a construir una fortificación provisional, consistente en un entramado de madera.

Cuando los musulmanes se dieron cuenta de lo ocurrido, trataron de reaccionar pero era demasiado tarde; con la piedra procedente de los antiguos muros desmantelados y los materiales traídos en los buques, los españoles estaban levantando muros y se hallaban en condiciones de repeler cualquier ataque.

De este modo, Melilla pasó a incorporarse a la Corona de España.





En noviembre de 1497 se produjo un ataque musulmán, que fue rechazado con facilidad; para evitar que los españoles ampliaran su cabeza de puente, fue establecida una línea de fortificaciones, que tenía su centro en Cazaza.





Sostenerse en Melilla era sumamente costoso: la ciudadela carecía de territorio agrícola y las posibilidades mercantiles eran nulas.

En definitiva, se calculaba que los gastos necesarios para esta guarnición pasaría de los cuatro millones de maravedís, de los cuales Fernando e Isabel se comprometieron a pagar la mitad y la otra mitad el Duque.

Destinaron para el mando de las tropas de guarnición al capitán general don  Manuel de Benavides, un experimentado capitán que embarcó en Almuñecar en la primavera de 1498, con cien lanzas, cien espingarderos y cuatrocientos peones, en relevo de las fuerzas que allí dejara el Duque.







Así nació una nueva frontera. Desde entonces hasta el día de hoy, Melilla ha sido, ininterrumpidamente, una ciudad española.



Fuentes:







miércoles, 7 de diciembre de 2016

MANDATO DE ISABEL LA CATÓLICA PARA DESTRUIR EL ALCAZAR DE BAEZA (TRADUCIDO)




En mi artículo anterior " Cuando Pedro de Barnuevo mandó derribar las Murallas de Baeza", hacía referencia a una "Provisión" que Isabel la Católica envió a Pedro de Barnuevo para que éste derribase las murallas de Baeza. 






Francisco Barnuevo Mosquera



Mi interés por conocer de antemano cuales fueron las palabras exactas de dicho mandato, (que dieron lugar al derribo del Alcázar de Baeza y sus murallas), me llevó a buscar la transcripción realizada por D. Francisco de Barnuevo Mosquera en su Historia de Numancia escrito en el año 1612.




Tras leer detenidamente lo escrito en aquella época, me he dado cuenta de un dato muy singular y quizás, haya pasado desapercibido para muchos que han escrito antes sobre este tema y es que según Francisco de Barnuevo Mosquera, el mandato de Isabel la Católica lo ordenó en 1466 y no en 1476 como nos vienen relatando otros escritores.



Para dar fé de lo anteriormente expuesto, he querido fotografiar la dos hojas del libro "Historia de Numancia" donde se relata las órdenes recibidas por Pedro Barnuevo de Isabel la Católica y proceder a su transcripción para mayor facilidad del lector.



TRANSCRIPCIÓN


Dña Yfabel por la gracia de Dios, Reyna de Caftilla, de León, de Toledo, de Galicia, de Portugal, de Sevilla, de Cordona (Córdoba), de Murcia, de Jaén, de los Algarves de Algezira de Gibraltar, Princefa de Aragón, Señora de Vizcaya de Molina. A vos Pedro de Barnuevo mi vasallo, salud y gracia, se pades que en cierta contratación e capitulación, que por parte de Don Rodrigo Tellez Girón, Maeftre de Calatrava fue concertado y affentado con el Rey mi feñor e conmigo, un capitulo,  en el qual en efecto fe contiene, que el dicho Maeftre de Calatrava fe a tenido e obligado a entregar la fortaleza de Baeza a vna perfona de mi cafa, qual yo embiare a recebirla, para que el la derribe, y que el dicho Maeftre fea tenido de fe de entregar, dende el día que por tal perfona que yo embiare fueffe requerido, en diez días primeros figuientes, fegun que mas largamente es convenido en el dicho capitulo de la dicha contratación, e agora yo queriendo traer, e trayendo en efecto lo contenido en el dicho capitulo, e confiando de vos el dicho Pedro de Barnuevo, que foys tal, que guardaredes mi fervicio, e bien, y diligentemente faredes loque por mi os fuere encomendado, e mando, mi merced e voluntad es, que vos vades al dicho Maeftre de Calatrava, e le requirades en mi nombre lo que eftá obligado, vos de y entregue, efagadar y entregar la dicha fortaleza de Baeza, apoderándoos vos en lo alto e bajo de la realmente e ca efecto a toda vueftra voluntad, para que vos la derribedes e fagades derribar todas las fuerzas de ella, por manera que cofa alguna de ella non quede fortalefcido contra la ciudad, para lo qual mandé dar efta mi carta, por la qual vos mando e do poder cumplido, para que en mi nombre podades fazer e fagades qualefquier requerimientos que convengan e menefter fean, anfi al dicho Maeftre de Calatrava, como qualquier Alcayide que tuviere la dicha fortaleza, para que os la den y entreguen, e fagar dar y entregar, para que vos la derrivedes como dicho es. E para que la podades recibir e refcivades por mi y en mi nombre, de qualquier Alcayde que en ella efté, y afsi refenida vos podades dar e otorgar, e dedes e entreguedes por contento de ella, e podades alcar e alcedes qualefquier personas, que yo por la prefinte fiendo vos entregada la dicha fortaleza como dicho es, lo algo e quito, e les doy y por libres e quitos de ella, e a fus defcendientes agora, e para fiempre jamás. E quiero, que contra ellos ni contra alguno de ellos no quede para agora ni en tiempo alguno, ni para fiembre jamás acción ni recurfo; ni reproche alguno. Tara lo qual todo, e para todo lo a ello anejo, y de ello dependiente vos do todo mi poder cumplido, con tadas fus incidencias e dependencias, anexidades, e connexidades, por efta mi carta. En fe de lo qual vos mandé dar efta mia, firmanda de mi nombre, efellada con mi fello. Dada en la noble Villa de Valladolid, a veynte y feys días de junio, de mil y quatrozientos y fefenta y feis años. Yo la Reina. Yo Fernando Alvarez de Toledo, Secretario de la Reyna nueftra señora la fize efcribir por fu mandado. 



ORIGINAL









Fuentes:


https://archive.org/stream/bub_gb_0E53Vcl5JeoC#page/n399/mode/2up/search/bae



martes, 6 de diciembre de 2016

CUANDO PEDRO DE BARRIONUEVO MANDO DERRIBAR LAS MURALLAS DE BAEZA




Según el Canónigo Luis Fernández de Tarancón en su “Calendario de cosas acaecidas en Baeza”, el Alcázar estaba ocupada por el Maestre de Calatrava Don Rodrigo Tellez Girón y por el “Alcayde” a don Gonzalo de Villalba, (ambos contrarios al rey Fernando el Católico) cuando quedó sitiada por el Corregidor de Baeza, Cuevas Rubias y sus seguidores en de 1475.


Rodrigo Téllez Girón (Plaza Mayor de Salmanca)


Aquel asedio duró once meses, en los que murieron cincuenta hombres de una y otra parte, y muchos fueron los heridos.

De los muertos en combate, uno fue Sancho de Biedma, (Regidor de Baeza), el cual hallo su muerte a través de una Espirgarda (Escopeta de cañón muy largo usada antiguamente por los musulmanes.).

Espigarda









Finalmente el Maestre de Calatrava Don Rodrigo Tellez Girón no tuvo mas remedio que llegar a un acuerdo con los Reyes Católicos y rendir la plaza con la condición de que el Alcázar fuese entregase a los mismo.

Y para que en su “Real Nombre lo recibieffe”, despacharon su provisión en Valladolid (26 de junio de 1476), dirigida a Pedro de Barrionuevo, hijo de Fernando Yañez de Barrionuevo, el cual será el encargado de apoderarse del Alcázar y derribar sus fortalezas, de manera que en él “no quedara cofa alguna fortalecida contra la Ciudad”, tal y como luego quedaría reflejado por D. Francisco de Barrionuevo Mosquera en su “Historia de Numantina” capítulo 28 página 193.






Un Jueves a primeros de Agosto de 1476, el Conde de Cabra que por entonces ocupaba el Alcázar, salió por sus puertas acompañado con su gente, dirigiéndose a Jimena. Fue entonces cuando Pedro de Barrionuevo tomó la plaza en nombre de los Reyes Católicos, para posteriormente seguir sus directrices: “Derribar el Alcazar” y dando órdenes a sus hombres, comenzó a derribarla.



La Ciudad entera se dirigió a los Reyes Católicos para que terminasen de derribarla, por ser frontera con el Reino de Granada y quedar sin defensa en el caso de ser derruida, con el consiguiente peligro de que algún día Baeza, volviera a ser conquistada por los Moros de Granada.

En aquella ocasión, la súplica del pueblo de Baeza para que su Alcázar no fuese siguiendo sido demolida dio sus frutos y Pedro de Barrionuevo suspendió su demolición; pero por un alboroto sucedido después en la ciudad fue el desencadenante para que los Reyes Católicos volviesen a tomar la decisión de derribarla por completo.

El motivo que alegaron los Reyes Católicos para tomar esta resolución fue textualmente la siguiente:

“…..que el Lunes de mañana a 28 de abril de efte Año 1477, entraron por la Puerta del Barbudo en efta Ciudad fin fer fentidos Juan de Benavides, Regidor della, y fus hermanos Don Alfonfo Vázquez de Acuña, y rodrigo de Benavides, y con Don George Manrique, hijo de Don Rodrigo Manrique Maeftre de Santiago, el qual Maeftre era Hermano del Obispo de Jaén Don Iñigo Marinque; y con Juan de Vera, Comendador de Sabiote, y Luis Cerón, Regidor de Baeza: y Gonzalo de Villalta, Alcayde que avia fido del Alcázar con mucha gente de armas los quales todos fueron al Alcázar con intento de apoderarfe del, y pretender a Don Diego, Marifcal de Baena, que gobernaba la Ciudad por los Reyes, y a otros, que dentro eftaban. Mas no fe les logró fu penfamiento, porque aviendo llegado a la Puerta de los Cueros para entrar en el Alcázar, hallaron tan grande prevención y refiftencia en el Marifcal, y fu gente, y en los Carvajales, y Rodrigo de Mendoza, que no folo no entraron en la Fortaleza, fino que aviendo peleado grande rato, fueron desbaratados, y muertos quinze dellos y otros muchos heridos, y también fue muerto el Comendador de Sabiote Juan de Vera con vna piedra, que dexaron caer fobre fu cabeza defde lo alto del adarve de la Puerta de los Cueros. Todos los demás fueron frefos, y llevados a Baena, que folo efcapó Luis Cerón, que falió huiendo por la Puerta del Barbudo."

Puerta del Barbudo

Con esta acción bélica dentro de las Ciudad, los Reyes pensaron que el Alcázar que en su principio se había construido para evitar ataques externos,  iba a convertirse en un instrumento para fomentar la rivalidad de los Bandos entre la familia Carvajal y Benavides, por lo que dio nuevamente orden de destruirla por completo sin demora.



Aquella gran fortaleza que edificó el Rey de Baeza Mahometo Aben-cotba con las ruinas de Cástulo, tal y como lo describió Albucacin Tarif Abentarique, quedó prácticamente derruida en su totalidad, utilizándose parte de estas ruinas para la edificación de la Iglesia Parroquial de San Andrés.


Real Mandamiento de la Reina Isabel I, ordenando destruir el Alcázar de la ciudad
 y algunas puertas del recinto amurallado a consecuencia de las luchas entre bandos locales.




Fuentes:

Catalogo de los obispos de las iglesias catedrales de la Diocesi de Jaen y  Baeza. Autor:  Martín de Jimena Jurado



lunes, 5 de diciembre de 2016

TEATRO LICEO DE BAEZA- 1ª PARTE





En el siglo XIX se produce la “primera gran revolución realizada sobre la arquitectura preexistente que afectó en unos casos a que se realizaran importantes proyectos de reforma y rehabilitación para cumplir programas de nuevos usos” (Rivera Blanco, 1978). 

Plano de la fachada del teatro El Liceo de la familia Acuña. 1894. 
Archivo Histórico Municipal de Baeza




Un ejemplo de ello fue la construcción del Teatro Liceo en el crucero de la Iglesia del Convento de San Francisco, con el proyecto de Gabriel Abreu y Barreda, que mutiló gravemente el edificio ya arruinado anteriormente




Durante los dos últimos tercios del siglo XIX: Con la desamortización, el convento y la iglesia son vendidos a particulares. Antonio Acuña Solís, compra la Capilla, demuele las partes dañadas e instala un teatro (El Liceo)


Programa inaugural del Liceo. Año 1902




Según “Cozar” el Teatro Liceo tenía “Alta de techumbre, espacioso de fondo, cómodo y decentemente decorado, bien pudiera figurar en una de la capitales de provincia de primera clase, sin temor de que se techase de reducido ó de inconveniente. Hace 1.500 entradas generales y está construido en la que fue Iglesia del Convento de religiosos de San Francisco, utilizándose para ello lo principal y lo mejor del templo.

Pertenecía a doña Dolores Robles, esposa del excelentísimo señor D. Antonio Acuña y Solís.


Este regio local protagonizaría el debut del cinematógrafo el 15 de agosto 1906 en una ciudad en ferias ofreciéndose diversas películas cortas, algunas coloreadas, con proyector Pathé ante la admiración popular, lo que hizo que el empresario organizador volviera más veces hasta que el teatro tuvo su propia infraestructura. 






En los años 20 ya "disponia de excelentes butacas y palcos y un servicio de acomodadores con uniforme que no permitían el acceso al cine al que no fuera decentemente vestido", según escribe Manuel Cuenca. 

Contaba con una escogida programación y en 1930 llegaron a actuar La Niña de la Puebla, Juanito Valderrama o Pepe Marchena. 

La nilña de la Puebla

Juanito Valderrama



Pepe Marchena


Ante la posibilidad de realizar el Miserere en las iglesias, los Baezanos no se resignaron a dejar en el olvido una obra tan excepcional, por lo que esta obra fue interpretada en el Teatro Liceo y en el Paraninfo de la Universidad

En torno al teatro se montaría la primera banda municipal de música llamada "del Liceo" y una parte de la misma tocaría en las sesiones de cine mudo, incluso introduciendo algunos "efectos especiales".

"Miserere" de D. Hilarión Eslava dirigido por D. Francisco de la Poza Robles. en el Teatro del Liceo ...



El arte escénico y el cine se entremezclarían a lo largo de su existencia. En los años 70 cerró y poco después sería demolido para conservar el aspecto primitivo del conjunto artístico.



AÑO 1967




















CARTELES DE LA ÉPOCA




SU MAYOR EXITO, MARTA EGGERTH, TEATRO DEL LICEO DE BAEZA, 1940

GENTE ALEGRE (TEATRO LICEO - BAEZA) (A Girl, a Guy, and a Gob) (George Murphy - Lucille Ball

(Todocolección)




















TEATRO LICEO EN LA PRENSA ESPAÑOLA
Y EN EL BOE



















Fuentes:

http://www.prospectosdecine.com/?nav=listaespeciales&buscar=&nomtabla=FOTOGRAFIAS_DE_SALAS_DE_CINE&orden=&pagina=4

Al Bayyasi el último emir árabe que tuvo Andújar

al-Bayyasi ayudó a Fernando III a tomar algunas localidades giennenses como Montejícar, Pegalajar o Mengibar. Pero antes de abandona...