miércoles, 8 de febrero de 2017

DIEGO DE NOGUERA VALENZUELA Y TORQUEMADA







Don Diego de Noguera Valenzuela era natural de Baeza. “Sirvió a Su Majestad desde su niñez en todas las facciones que se ofrecieron, particularmente en la jornada última en la conquista de la Tercera, como consta de la certificación que le dio el marqués de Santa Cruz, capitán general que fue de la armada de la dicha facción” .


Don Cristobal de Eraso



En 1579 fue alférez de la armada de la que fue general don Cristóbal de Eraso y, en el viaje de don Alonso de Eraso a las islas de Barlovento, se halló -como sargento mayor por muerte del propietario- en la batalla que tuvo en el puerto de Guaynabes contra tres navíos franceses, los cuales fueron rendidos. 





Posteriormente se le nombró por cabo de las galeras que estuvieron en guarda de la Isla Española “en cuya ocupación hizo señalados servicios... hasta que vino por gobernador y capitán general de la dicha provincia de Popayán, donde murió gobernándola”el 7 de mayo de 1597 . 






El título de gobernador fue librado en Burgos el 14 de septiembre de 1592 . 

Don Diego salió de Santo Domingo con su mujer el 7 de agosto de 1593 y se posesionó el 28 de febrero de 1594. 

Durante su mandato se puso la primera piedra de la catedral de Popayán el 17 de diciembre de 1594. 


Catedral de Popayán

En su testamento, otorgado en Popayán el día de su fallecimiento ante el escribano Juan Díaz Bueno Vellerino , declaró ser hijo legítimo de Lorenzo Noguera Valenzuela, 24 de Baeza, quien sirvió muchos años en Flandes , y de doña Beatriz Torquemada; nieto paterno de Lorenzo Noguera, comendador de la orden de Santiago, quien vivía en Baeza en 1520.



Un hermano de don Diego, don Alonso Noguera, fue 24 de Baeza, alcaide del castillo de la villa de Baños y gobernador de Cádiz .

Nieto paterno de Lorenzo Noguera, comendador de la orden de Santiago, quien vivía en Baeza en 1520. 

Un hermano de don Diego, don Alonso Noguera, fue 24 de Baeza, alcaide del castillo de la villa de Baños y gobernador de Cádiz .





Fuentes:

http://www.genealogy.com/ftm/d/u/r/Alvaro-Durn-Buga/WEBSITE-0001/UHP-0334.html


martes, 7 de febrero de 2017

DON DIEGO VAZQUEZ DE ACUÑA Y BENAVIDES




Don Diego Vázquez de Acuña y Benavides, fue cuarto alférez mayor de Baeza, que sucedió a su tía doña Luisa Vázquez de Acuña y Cerón, que murió sin sucesión.

Nació en la Parroquia del Salvador de Baeza el 27 de enero de 1633, y fue caballero de la Orden de Santiago.


Se casó en Linares (Jaén), dispensado por ser primos segundos, con doña Francisca Messia de Benavides y Benavides, nacida en Linares el 20 de octubre de 1628, hija de Juan de Benavides y Pérez de Hita, caballero de Santiago y castellano de Mula en Murcia, familiar del Santo Oficio, alcalde por el estado noble de Linares y de doña Luisa Messia de Benavides y Mendoza.

El alférez mayor don Diego de Acuña falleció en Baeza el 9 de agosto de 1657, poco después del fallecimiento de su esposa en marzo del mismo año.



Fuentes:

http://www.cuadernosdeayala.es/wp-content/uploads/2013/10/Cuadernos-de-Ayala-035.pdf

https://books.google.es/books?id=EsJlAAAAcAAJ&pg=RA1-PA111&lpg=RA1-PA111&dq=diego+vazquez+de+acu%C3%B1a+y+benavides&source=bl&ots=ksJZQmICfO&sig=cyGSz5RfTPXv486Xoa0MoB4UzmU&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwj60fXq383QAhXC7hoKHaPbDXEQ6AEIRzAI#v=onepage&q=diego%20vazquez%20de%20acu%C3%B1a%20y%20benavides&f=false



domingo, 5 de febrero de 2017

EL MILAGRO DEL POZO POR NUESTRA SEÑORA DEL ALCAZAR EN BAEZA




Esta talla románica que acompañó a las tropas de Alfonso VII en la Reconquista se convirtió en patrona de la ciudad de Baeza.

En su efímera ocupación de la ciudad fue guardada bajo tierra y cubierta por una campana llamada la Beltrana ( por ser grande y pesada para llevarla).

Tras la reconquista de la ciudad de Baeza en 1227, se produjo el milagro del hallazgo de la imagen en el alcázar tras lo cual ese lugar, donde había existido una primitiva mezquita, se convirtió en parroquia de Santa Ana, llamada luego de Santa María y en 1401 designada ya Colegiata por el Obispo Fernández de Naváez tomó el título de Nuestra Señora del Alcázar.

En 1643 se nos relata un hecho milagroso que no dudaron atribuir a la Virgen del Alcázar aunque hasta nuestros días, pocos han oído esta historia.

Ocurrió en la Casa del Baltasar Carvallo (albañil), cerca del Monasterio de la Encarnación de religiosas Carmelitas Descalzas. 




Su hijo cayó a un pozo profundo y a pesar de varios intentos de la gente que tiraba de la soga para subirlo y sacarlo en un cubo, volvía al fondo.

Cuando su padre bajó a rescatarlo, el niño contó que una Señora vestida de blanco lo sostuvo y ayudó para mantenerlo a flote.

Todos reconocieron que había sido la Virgen del Alcázar, a quien la madre del niño había invocado.

Así se nos relata F. Rus Puerta en su “Historia eclesiástica del reino y obispado de Jaén”.


Imagen actual. Fotografía de Pedro Narváez






Fuentes:


https://revistas.ucm.es/index.php/ELEM/article/viewFile/41427/39539

sábado, 21 de enero de 2017

DON FRANCISCO PEDRO DIEGO DE ACUÑA Y BENAVIDES






Don Francisco Pedro Diego de Acuña Benavides, nacido en Baeza en la Iglesia de San Pablo un 8 de abril de 1689.




Sexto alférez mayor de Baeza, antes teniente por su hermano don Juan Ambrosio, fue también caballero de la Orden de Calatrava desde 1689.



Se casó en Baeza en San Miguel el 19 de Noviembre de 1681 con doña Ana Jacoba de Ayala y Martínez de Noguera, viuda del IV Conde de Piedrabuena don Alonso Mesa de Toledo, hija de don Sancho de Ayala Palomino Aznar y Godoy, veinticuatro de Baeza, y de doña Ana Francisca Martínez de Noguera Valenzuela y Carvajal.

No teniendo sucesión el aludido Conde de Piedrabuena, en 1709 el Consejo de Castilla declaró a doña Ana como Condesa Propietaria, incorporando a su mayorazgo dicha dignidad nobiliaria.


Fuentes:


https://books.google.es/books?id=XrL1LUfoTiEC&pg=PA127&lpg=PA127&dq=Francisco+Pedro+Diego+de+Acu%C3%B1a+Benavides&source=bl&ots=3W_9HPRXy_&sig=AZ1jLA9QUs8b0uhOzp-gGfg7QF4&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjlgIjP-83QAhVFXhQKHfeCDwkQ6AEIJjAC#v=onepage&q=Francisco%20Pedro%20Diego%20de%20Acu%C3%B1a%20Benavides&f=false

http://www.cuadernosdeayala.es/wp-content/uploads/2013/10/Cuadernos-de-Ayala-035.pdf



PILAR DE GAMESILLA






Se encuentra al final de la pedanía Las Escuelas siguiendo por la calle principal una vez nos adentramos en la plaza de la constitución.

Se trata de una fuente que tenía el agua muy rica y fresquita incluso en verano. Según comentarios de un lugareño está abandonada porque hace algún tiempo se rompió la tubería y no la quieren arreglar.







Fuente: Manantiales y Fuentes de Andalucia

jueves, 19 de enero de 2017

LAS DIFICULTADES PARA LA CREACION DE CONVENTOS EN BAEZA TRAS LA RECONQUISTA




Cuando una Orden religiosa establecía su convento en la ciudad, fundaba en
condiciones precarias, las más de las veces, de alquiler o en casa donada. 

La máxima aspiración de una comunidad residía en ver colgada la campana del campanario de su iglesia y florecientes vocaciones paseando por sus claustros.

El ritual fundacional se limitaba a llegar a la ciudad, adquirir una vivienda y
tomar posesión de ella los religiosos recién llegados.
La licencia episcopal y, casi siempre,municipal, eran requisitos previos que todas las Ordenes cumplían escrupulosamente

La elección de la ciudad quedaba determinada por tres elementos:

1.-posibilidades de viabilidad y desarrollo del convento, y de la Orden
2.- posible abundancia de vocacionesç
3.-rivalidad frente a otras Órdenes.

En Baeza los tres elementos se veían largamente satisfechos y conformados por la realidad social de la ciudad.

Convento de San Antonio


Baeza era catedralicia y nobiliaria, además de una ciudad de industrias y oficios numerosos que hacían circular dinero , por lo que un convento tenía asegurada su viabilidad y desarrollo bajo el cobijo de ambas instituciones. 


Fotografía antigua sobre la Catedral de Baeza



La Catedral, que compartía el obispo con la de Jaén, seis meses al año cada una, amparaba una caterva inmensa de clérigos y eclesiásticos, cuyas excedencias fiscales e inmunidades tributarias les facilitaban el vivir y les procuraban pingües beneficios.

La nobleza baezana, por su parte, muy numerosa, tenía a gala hacer ostentación de su abolengo y alcurnia pretendiendo entroncar con los caballeros conquistadores que llegaron a la ciudad con Fernando III. 

Llevados de su orgullo de estamento claramente diferenciado por la sangre y el dinero, apoyaban cualquier manifestación religiosa y política en la que no se discutiera el régimen establecido ni los privilegios adquiridos.

Una fundación religiosa era el lugar más adecuado para alcanzar sus fines: ostentación de apellido, reconocimiento de fortuna y entrada libre asegurada a la Gloria.

Pero, también, era una ciudad universitaria. 




El mundo estudiantil requería colegios dirigidos por Órdenes religiosas dado que los campos de la Escolástica, Teología y Artes eran los que se abrían a los jóvenes universitarios. 

Las perspectivas de futuro justificaban esta misma necesidad, ya que sólo en la Iglesia tenían cabida estas ramas del saber. Una Universidad regida por clérigos abocaba a incuestionables «salidas» a la clerecía. 

Las Órdenes religiosas eran receptoras de buen número de estos licenciados.

El tercer elemento era, con mucho, el detonante de la fundación. La rivalidad entre Órdenes provocó el auge fundacional en la ciudad. Todas deseaban un centro que suscitara vocaciones haciendo más grande a la Orden correspondiente. Tener convento en Baeza, por las características sociales y económicas de la ciudad, no dejaba de ser una buena carta de presentación en sucesivas fundaciones.

Pero, en la realidad, no todo resultaba tan sencillo. Esta misma rivalidad suscitaba enfrentamientos entre los conventos ya existentes en la ciudad y los que pretendíanfundar. Acogiéndose a las simpatías de los papas reinantes, provocaban variopintos subterfugios legales que impedían la nueva fundación. A su vez, los nuevos frailes pleiteaban en todos los foros judiciales, nacionales y romanos, para conseguir la nulidad de las leyes que amparaban a los conventos ya fundados. 




En ultima instancia, no les quedaba otra opción que esperar el relevo en la silla pontificia de un papa más abierto a la ampliación de las religiones, que anulara las bulas al respecto de sus predecesores .

Como en los siglos XVI y XVII los papas se sucedieron con relativa rapidez,
siempre encontraron las Órdenes religiosas papas prontos a defender a unas, por filia o veneración, en detrimento de otras, o viceversa, dado que, además, algunos de estos papas pertenecían por sus votos a alguna de ellas.

Cuando una Orden elegía la ciudad suponemos cubiertas las pertinentes licencias el primer paso era buscar una vivienda

Las fundaciones baezanas de estos siglos, emprendidas por Órdenes ya reformadas, cuyo espíritu de pobreza era palpable, se acometieron en unas condiciones extremadamente duras. 

Nos consta que todas ellas se hicieron con unos mínimos económicos. Los frailes venían a fundar con lo puesto y la mayoría de las veces sin metálico en el bolsillo. De ahí que el primer paso en la ciudad fuera buscar algún centro religioso abandonado, como ermita o similar, o una casa de alquiler bien barata donde colgar la campana y exponer el Santísimo. 

Si despertaban simpatías en el pueblo, y su rigurosidad causaba admiración, pronto encontraban un protector o protectora que les donaba una casa en mejores condiciones o patrocinaba la erección de alguna capilla con lo que la iglesia iba tomando cuerpo. 

Las limosnas de los fieles, aunque supeditadas a la estación de los tiempos, solían ayudarles a ir dando forma al convento deseado


Convento de la Magdalena


Levantar el convento no era cuestión de un día, ni siquiera de un año. Era un largo proceso de construcción, lento y pesado, en el que se ponía a prueba el buen hacer de los sucesivos priores, la economía de la ciudad, la generosidad de los baezanos, las dotes de albañilería de los frailes , incluso las inclemencias del tiempo,pues, no pocas veces se desplomaban en cuanto llovía copiosamente, lo que demuestra la falta de conocimientos en albañilería y construcción de sus hacedores .

Hoy día cuando contemplamos los restos de los pocos conventos que nos quedan de aquellos siglos, la impresión del profano es creer que los frailes llegaban, fundaban y en un mes ya tenían el convento construido, y de estilo renacentista.

Nada mas lejos de la realidad. La mayoría de las veces los arreglos se iban intercalando a los anteriores, los estilos se superponían conforme cambiaban los gustos o las necesidades conventuales y las muestras temporales hacían de su morfología un pastiche o puzle que mostraba lo extensible en el tiempo de su construcción.

Si predomina el estilo renacentista es porque fue el último gran movimiento estilístico que se dio en Baeza. 

Enraizado en ella, y como impermeable a todo lo posterior, la ciudad se mantuvo fiel al sello vandelviriano, no acatando otras premisas que las impuestas en estos tiempos gloriosos. Todo lo que se construyó después supo ajustarse a esos cánones de belleza que han hecho de Baeza una ciudad regular en su aspecto, creando ese clima de uniformidad urbanística que tanto admira el visitante y que se ha perdido, por ejemplo, en la cercana Úbeda. Así, pues, los conventos no nacieron en dos días, ni renacentistas.

Los conventos deseados sólo debían responder al espíritu de sus moradores y vertebrarse como todo convento en torno a dos elementos fundamentales e imprescindibles: el templo y el claustro.

Todo lo demás no era más que barniz superficial, temporal. Góticos, renacentistas o funcionales, sus arquitecturas son las muestras de las arquitecturas de los tiempos, las que diseñan los teóricos, las que hacen los arquitectos, las que pagan los patrocinadores. Un fraile sólo desea un templo donde orar y un convento - léase casa- donde vivir en comunidad.

De este modo, el convento deseado es el motivo de su vivir. 

El fin es hacerlo por Dios





Fuente:
LA ESTEREOTOMÍA EN LOS CONTRATOS DE OBRAS DE LOS CONVENTOS BAEZANOS M.Cruz García Torralbo

FUENTE GALLEGO








Se localiza a unos 3 km al sur de Baeza en el paraje denominado El Atalayón, aproximadamente a media distancia entre dicha ciudad y el río Guadalquivir. 

Su accesibilidad no es muy buena. debe tomarse un camino sin asfaltar. 

Fuente Gallego se encuentra en el borde izquierdo de dicho camino, a unos 300 m del cruce. La distancia respecto a Jaén capital, vía El Puente del obispo,  es de alrededor de 45 km.

En la documentación consultada, La referencia más antigua de que se dispone sobre este punto, es un informe sobre un reconocimiento geológico de la zona en que se localiza, fechado en octubre de 1943. En dicho informe se hace constar, además, que las aguas del manantial vienen utilizándose como de mesa , con propiedades medicinales, y concluye aconsejando la declaración de Utilidad Pública de las mismas.

Más adelante, en 1986, en el "Inventario Nacional de Puntos de Aguas Minero-Medicinales, Minero- Industriales y de Bebida Envasadas" de la Comunidad Autónoma Andaluza, aparece relacionado este manantial , para cuyas aguas se hace constar un carácter químico "bicarbonatado alcalino litinico", así como un estado " fuera de uso" del manantial.

De hecho, según la información recogida, las aguas de este punto eran vendidas a granel por medio de una cisterna de aproximadamente 14.000 litros de capacidad , procedentes de un aljibe construido junto al manantial.

Tras una serie de análisis realizados en 1989 y 1990, en los que se reflejaba un contenido elevado en amonio del agua del manantial , indicio de contaminación del mismo, el Ayuntamiento de Baeza prohibió la venta de sus aguas


Durante los siglos XIX y XX, en la provincia de Jaén, llegan a contabilizarse 10 establecimientos de aguas minero-medicinales. La mayor parte de ellos cesaron su actividad en la primera mitad del siglo XIX. La relación de dichos establecimientos para baños era la siguiente:

Fuente de la Encina (Andújar)
Fuente Álamo (Alcalá la Real)
Jabalcuz (Jaén)
La Salvadora (Jamilena)
La Aliseda y Montesordo (La Carolina)
Los Frailes y la Rivera (Los Frailes)
Marmolejo
Agua Herionda (Martos)
Fuente Gallego (Baeza)
San Andrés (Canena)

Fuente:

 Manantiales y Fuentes de Andalucía
Presente y Futuro de las aguas subterráneas de Jaén. editado por Juan Antonio López Geta,J. C. Rubio

Al Bayyasi el último emir árabe que tuvo Andújar

al-Bayyasi ayudó a Fernando III a tomar algunas localidades giennenses como Montejícar, Pegalajar o Mengibar. Pero antes de abandona...