jueves, 21 de abril de 2016

MIGUEL DE LA TRINIDAD







Miguel de Arjona y Molina, nacido el año 1588. Sus padres fueron Luis de Arjona y Benita de Molina, los cuales tuvieron varios hijos.

Miguel despuntó con “gallardo entendimiento” –según dicen sus biógrafos– y con buen temple religioso. En 1605, a la edad de 17 años, y tras las huellas de San Juan de la Cruz en Baeza, entró en los Carmelitas Descalzos; realizó su noviciado en Granada, tomando el nombre de Miguel de la Santísima Trinidad.

Tras formarse en los cursos filosóficos y teológicos (1606-1612), fue nombrado profesor de varios centros de la región andaluza.

De 1615 a 1618 enseñó Artes en Baeza, dando clases principal­mente de Lógica y Ontología (Teoría de las Categorías). Y allí mis­mo, en Baeza, asumió la Cátedra de Teología desde 1618 a 1628, formando varias generaciones de jóvenes. Estuvo enseñando en los Colegios de la Orden trece años, siempre bajo la inspiración doctri­nal de Aristóteles y Santo Tomás.

Dada la notoriedad de su talento, fue llamado por sus superiores a redactar un Curso Filosófico completo, en latín, con otros profe­sores que enseñaban en la Universidad de Alcalá. La obra completa, en cuatro tomos, se llamaría “Curso Complutense”, que llegaría a tener resonancia internacional.

Miguel redactó el primer tomo (Lógica o Dialéctica), que salió de las prensas el año 1624, teniendo el autor 36 años. En los años siguientes se publicaron los tomos segundo, tercero y cuarto, cuyos autores fueron Juan de los Santos (Comentarios a la Física) y An­tonio de la Madre de Dios (Comentarios a la Psicología)

La Lógica de Miguel, de 866 páginas (formato en cuarto menor), contenía ocho partes: viene a ser una “enciclopedia” de las cuestiones lógicas fundamentales, en disputa con las corrientes paralelas de Suárez y Escoto. Salió editada por vez primera –como he dicho– en Alcalá (1624); tuvo otra edición en Madrid (1627), otra en París (1628), otras en Frankfurt (1629, 1636) y Viena (1629), otra en Barcelona (1635), otras tres en Lyon (1637, 1651, 1668); posiblemente haya más ediciones. En general fue aceptada en Europa con gran aplauso universitario; y se implantó como texto en varias Universidades (muy sonada fue la de Salamanca) y Colegios de Órdenes Religiosas (Oratorianos, Jerónimos, Premonstratenses, Dominicos): en España fue libro de referencia, hasta la exclaus­tración de 1835.

Entre sus fuentes lógicas aparecen citados –además de Aristó­teles y Santo Tomás– los antiguos Simplicio, Temistio y Filopón; y los modernos Capreolo, Cayetano, Soto, Báñez, Suárez y Araujo, entre otros muchos.
Aquel grueso volumen de 866 páginas contiene básicamente tres secciones que estudian respectivamente los aspectos lógicos implicados en las operaciones del entendimiento: aprehensión, juicio y raciocinio.

La primera estudia la aprehensión, y comprende sendos capítulos dedicados a los conceptos universales, al método filosófico de la analogía y a las categorías.

La segunda estudia el juicio, y comprende varios capítulos dedicados a la teoría de la interpretación.

La tercera estudia el raciocinio,  e incluye varios capítulos dedicados a la teoría de la argumentación, a la demostración y a la ciencia.

Los temas abordados por Miguel están desarrollados con admi­rable claridad y profundidad a la vez.

Esta obra lógica de Miguel fue, desde luego, un acontecimiento editorial, adoptado –como he dicho– en varias universidades europeas y, especialmente, en las españolas.

Aunque varias veces tuve que acudir a las enseñanzas de esta Lógica –ahora puede verse en Internet Artium Cursus…Dialecticam …Complutense–, nunca me pregunté por el autor, pues los volúme­nes son anónimos y sólo se dice genéricamente en la primera página que fueron “compuestos por autores de la Orden”; pero precisamente los documentos del tiempo son suficientemente explícitos respecto al autor.

Un resumen de la vida y obra de este ilustre baezano se encuentra en varios libros, como la Bibliotheca Scriptorum (1730), escrita por Marcial de San Juan Bautista, así como la Bibliotheca Hispana Nova de Nicolás Antonio (1783-1788). Todos confirman la autoría de dicha Dialéctica o Lógica, así como otros puntos interesantes de su labor docente.





En 1628 fue nombrado Prior de Écija (1628-1631) y luego Rector de Baeza, donde realizó una gran labor de reconstrucción y mejora del convento Nuestra Señora del Carmen fundado por San Juan de la Cruz, sito aproxi­madamente en lo que hoy se conoce, en la calle del Carmen, como Escuela de Artes y Oficios. 


Antiguo Convento Nuestra Señora del Carmen o San Basilio






En 1635 se le nombró Prior de Granada. Y en seguida Provincial de toda Andalucía, cargo que regentó durante varios años. En 1637 sale electo Rector del colegio de Sevilla; y en 1640 Rector del Colegio de Écija y seguidamente del Colegio de Baeza (1641-1643); luego Prior de Jaén (1643-1646). A continuación fue elegido nuevamente Provincial de Andalucía (1646-1649). Y de nuevo Rector de Baeza (1649-1652). A su pesar, en 1654 el Capítulo General le nombra otra vez Provincial de Andalucía (1654-1655). Había ejercido las prelacías durante veintisiete años.



Finalmente prefirió retirarse al convento de Baeza, donde pasó sus últimos días, viéndose arrinconado por aquellos a quienes tanto había querido. Algo similar le ocurrió a San Juan de la Cruz en Úbeda. Miguel murió en junio de 1661 a las 73 años de edad.


Cuando acabó su etapa de Alcalá, y reintegrado en el Colegio de San Basilio de Baeza, fue requerido por el entonces Obispo de Jaén (y luego Cardenal de Toledo) don Baltasar Moscoso y Sandoval, de quien fue confesor y consejero durante muchos años. 


Obispo Baltasar Moscoso y Sandoval



Tanto confiaba en Miguel que le propuso como obispo auxiliar de la diócesis de Jaén, cosa que el baezano rechazó. Miguel, además, trabajó muy seriamente en el descubrimiento de las reliquias de numerosos mártires jiennenses, como los de Arjona. El mismo Obispo le encomendó la reforma legislativa de las monjas agustinas de la Magdalena de Baeza.


Convento de la Magdalena


La baezana iglesia del Carmen llegó a ser, bajo sus mandatos, la mejor y más valiosa de toda Andalucía. Y la Biblioteca del Colegio era estimada como la mejor de la Orden en España. No queda nada de ella; ni del convento: sólo el nombre de la calle.





Miguel Arjona es un autor que no debe faltar en la memoria histórica de nuestras letras. Como tampoco falta ahora, en la actualidad, la admiración por su Lógica en los varios encuentros que se celebran sobre la Historia de esta disciplina.







Fuente:

Dr. D. Juan Cruz Cruz -Profesor honorario de Filosofía en la Universidad de Navarra, quien se ha dedicado durante más de dos décadas al estudio del pensamiento filosófico del Siglo de Oro, editando varias monografías sobre el tema.







miércoles, 20 de abril de 2016

CONVENTO DE SANTA CATALINA

Interior del Convento




El convento de Santa Catalina es uno de los tres conventos de la rama femenina de la orden de San francisco que existieron en Baeza y uno de los 4 conventos de clausura que aún permanecen activos en la ciudad.


Fue fundado en el ano 1583 por el Obispo de Jaen Don Francisco Sarmiento de Mendoza, enviando cuatro religiosas del convento de la Magdalena. 




Mapa del Reino de Jaén del Siglo XVI, durante el mandato del obispo de Jaén Francisco Sarmiento de Mendoza 1580-1595.


Se instalo la comunidad en el edificio que dejaron los padres trinitarios antes de irse a la casa del Ejido y que según algunos historiadores hacen referencia a este lugar como la antigua sinagoga de los judíos, junto a los muros y Cava del Alcázar. 

El convento fue dotado de un colegio de doncellas honradas. El Obispo de Jaén Don Baltasar Moscoso y Sandoval acepto la donación de varias casas y solares por parte de fieles, mandando construir a sus expensas el convento.


Obispo Sandoval


En 1592 se instituyó en esta casa un colegio de doncellas y el traslado del originario convento sucedió en 1639. La nueva ubicación de la congregación de las clarisas fue frente a la iglesia parroquial de San Pedro.

Iglesia de San Pedro




Este deseo de mudarse comienza en septiembre de 1637 cuando se desea, por parte de la ciudad, escribir al obispo de Jaén para que las monjas de Santa Catalina se muden, pues el proyecto está en disponer de su edificio para que se instalen allí Padres Capuchinos.

No obstante, las monjas no se trasladan de casa tan fácilmente. En septiembre de 1639 hay una queja en el ayuntamiento porque las monjas de Santa Catalina están muy faltas de agua, teniendo en cuenta que desde su fundación a instancia del obispo D. Francisco Sarmiento de Mendoza, tienen agua disponible de las fuentes de las casas episcopales.

Hay un deseo claro porque las monjas se trasladen de una vez para encañar mejor el agua.

De poca importancia es el tema que sale en 1705, a expensas del deseo del obispo de Jaén, quien quiere unir en un solo cuerpo el colegio de las doncellas con el de las religiosas profesas, colocando una puerta para ello, y que uniera ambos bloques. Tal es así que le pide parecer a la ciudad, que decide consultar con el juez Eclesiástico y el vicario, con el fin de que dictaminen sobre esto.

El colegio estuvo cerrado un largo periodo de tiempo hasta 1819, que es reabierto por el Obispo Don Andrés Esteban y Gómez. 

En septiembre de 1868, como consecuencia de la Revolución, las religiosas fueron expulsadas y el edificio se cedió al Ayuntamiento para cárcel publica, sufriendo deterioros y demoliciones, siendo abandonado mas tarde por la inseguridad que presentaba para su función en 1974.

En una parcela del edificio se instalo un asilo de ancianos, llamado de San Rafael. Las monjas vuelven al convento en 1876 con el beneplácito del Prelado y del Ayuntamiento, ocupándolo todo menos la parte del asilo. Aquí vivió desterrada la abadesa de las franciscanas concepcionistas de Madrid, confidente de la reina Isabel II. 




El edificio ha llegado a nuestros das muy mermado, quedando tan solo el claustro y la fachada con algunas portadas, si bien los restos se han rehabilitado tras una intervención de recuperación de la manzana que ocupa.


En 1974, siendo el ayuntamiento propietario del solar donde se ubica el convento de Santa Catalina, éste se traslada a un solar contiguo debido al deterioro que presentaba el convento. Es entonces cuando comienza el abandono y la ruina del primitivo convento.



En 1976 el convento pasa a ser propiedad del Movimiento Nacional con el objetivo de levantar en estas tierras un centro de estudio pero tras la no construcción de este centro y la disolución del movimiento, en 1982, se produce una reversión del inmueble pasando a ser de nuevo propiedad del ayuntamiento baezano.


Finalmente en 1988 tiene lugar la venta del solar por parte del ayuntamiento a la Comunidad Autónoma Andaluza.

Certificado, Baeza, 1988, Ayuntamiento de Baeza. Documento ofi cial de ofrecimiento de terrenos a la Comunidad Autónoma Andaluza. Extraída del archivo histórico municipal de Baeza

Memoria de alcadía, Baeza, 1988, Ayuntamiento de Baeza. Documento oficial donde se expresa el uso que han de tener los terrenos ocupados por el antiguo Convento de Santa Catalina. Extraída del archivo histórico municipal de Baez




 Obra magistralmente realizada por las monjas Franciscanas Clarisas del Convento de Santa Catalina de Baeza 



Fotogalería del Convento


























Fuentes:

*Portal de Turismo del Excmo. Ayuntamiento de Baeza
*Wikipedia
*Diálogo entre presente y pasado de Dña Patricia González Blánquez  ,Pedro Francisco Martínez      Moreno  y Juan Retamosa Montes



MIGUEL DE LOS SANTOS Y LOS MILAGROS DE BAEZA



Miquel Argemir i Mitjà, conocido en religión como San Miguel de los Santos (Vich, 29 de septiembre de 1591 - Valladolid, 10 de abril de 1625), fue un religioso de la Orden de la Santísima Trinidad, que destacó especialmente por su vida espiritual y experiencias místicas.

Maravilló por la fenomenología mística que siempre le acompañó: éxtasis, levitaciones, milagros... de manera que se le llamó "el extático", porque realizaba vuelos extáticos cuando se hallaba en oración o celebrando la Misa. El acontecimiento más extraordinario que se conoce de su vida fue el cambio místico de corazón con Jesucristo. Fue un hombre de profunda oración y de gran amor a la Eucaristía. Escribió "Tratado de la tranquilidad del alma". Murió en Valladolid, había sido un hombre de luces para el gobierno de la comunidad, escritor ameno, místico y buen predicador. Murió diciendo: "Creo en Dios, espero en Dios, amo a Dios, me pesa, Señor, de haberos ofendido" después de haber padecido calumnias y meses de cárcel. Murió en Valladolid a causa de unas fiebres tifoideas. Está enterrado en el convento de Valladolid. Patrón de Vich.


Pio VI



El papa Pío VI lo beatificó el 24 de mayo de 1779 y fue canonizado por el papa Pío IX el 8 de junio de 1862.

Aunque en la mayoría de las publicaciones encontradas apenas dan importancia de su paso por la Ciudad de Baeza, la  realidad es muy diferente, solo por los años que estuvo en esta ciudad, sino que Miguel de los Santos tenía su corazón dividido entre las Ciudades de Baeza y Valladolid.

Ha sido a través de un libro que habla de la vida de Miguel de los Santos que consta de unos 300 folios donde he podido observar (tras horas de lectura) la devoción que sentía por esta ciudad, siendo correspondido de igual forma por los baezanos, de tal manera que incluso éstos remitieron carta a Roma para su beatificación.






No dejo de sentir cierta indignación por tales hechos, puesto que según queda de manifiesto en estos escritos el santo padre tuvo devoción tanto por Baeza como por Valladolid, donde vivió muchos años de su vida.

Ha sido fruto de la casualidad, cuando tras realizar otro estudio del desaparecido Convento de Nuestra Señora del Carmen di con este Libro sobre su vida y que ahora formará parte de un nuevo artículo de mi blog, para que los nombres de Miguel de los Santos y Baeza no permanezcan en el anonimato por mas tiempo.
En muchos de los casos, he querido mantener el mismo estilo de “expresión” utilizado en el libro para mantener su autenticidad.





Desde octubre de 1611 hasta 1614 practicó estudios en Baeza para posteriormente marchar a Salamanca.

A últimos de 1615 o primeros de 1616 volvió a Baeza por orden de los Superiores, que quisieron con esto dar gusto al P. Fray Pedro de Jesús, quien habiendo sido electo Ministro de aquel Colegio a mediados de septiembre de 1615, juzgó, aseguraba la felicidad, y acierto de su Ministerio, si lograba tener a Fray Miguel consigo.

Permaneció por algunos años en este Colegio de Nuestra Señora del Carmen, y obtuvo en él el oficio de Vicario, y allí mismo ejerció los de Confesor y Predicador bastante tiempo.


Convento Nuestra Señora del Carmen





Hallabase de Contentual en dicho Colegio, cuando por renuncia que hizo el Padre Fray Alonso de San Juan Bautista del Ministerio de Valladolid que obtendría, fue electo Ministro de este Convento por el Difinitorio General celebrado en Madrid a 24 de mayo de 1622.

Al año siguiente asistió al Capitulo General, que se celebró en Toledo a 13 de mayo, en el cual fue reelecto en el mismo Ministerio de Valladolid, en donde concluyó felizmente el curso de su peregrinación.
En el libro hace referencia con todo tipo de detalles cómo y donde se sucedieron los milagros, pero también cómo era su amor por Dios y cómo lo sentía en todo su cuerpo:
….. el amoroso incendio que ardía en su bendita alma redundaba con efectos maravillosos en el cuerpo. Abrasabasele este con tan extraordinarios ardores, que para mitigarlos deseaba echarse en un estanque helado, y ya que no lo reducía a efecto, hacia para este fin otros extremos admirables. Saliese al aire en tiempo de los hielos mas crudos, descubría el pecho, y aplicaba a él varios refrigerantes. Nunca bebió agua por helada que estuviese, que le pareciese medianamente fresca. Con no traer mas que un hábito, aun en las tierras, y estaciones mas destempladas y frías, estaba continuamente abrasandose.
Algunos que aún en tiempo de invierno llegaron a tomarle la mano por devoción, o amistad, advertían que estaba quemando por su extraordinario calor. Ni era necesario tocarle para experimentar este incendio; bastaba acercarse a su persona. Y en confirmación de ello dice Marcos González, criado en el Colegio de Baeza, viviendo en él el Bendito Padre, que llegando alguna vez a hablarle, aun en tiempo de invierno rigoroso, salía de él tan ardoroso fuego, que le era preciso retirarse al instante, por no poder sufrirle.






Aunque son varios los relatos del libro que nos habla de los milagros acaecidos en la ciudad de Baeza, sólo he querido hacer mención de uno de ellos, aunque al final del artículo, dejaré un enlace para aquellos que quieran leer “otros”, puedan hacerlo:

Hallabase en Baeza Doña Maria de Dávalos muy molestada de una calentura contínua, que habiéndola padecido por espacio de 2 años, faltaba poco para ser declarada por hectica; y aun en opinión de algunos ya lo era, sabiendo que había muerto de aquel mal una hermana suya. Hicieronla muchos remedios, pero todos en vano; lo cual visto por los Medicos, la dejaron por cosa desesperada. Viendose la enferma destruída de todo socorro humano, se determinó a importar el divino, por medio del Beato Miguel de los Santos, confiada en una reliquia suya que tenía. Estando en esto una noche se le apareció el Bienaventurado Padre, y la miró con rostro apacible y risueño. Fue tan eficaz esta visita, que desterró la calentura quedando desde ese momento libre de su mal y gozando en delante de muy robusta salud.
En Baeza fueron muchas las profecías de este género, prediciendo la salud de varios sujetos que se hallaban en gravísimas enfermedades. En tanto grado, que ya solia decirse allí comúnmente: Fulano no morirá de esta, porque asi lo ha dicho el P. Fray Miguel de los Santos. Y no solo profetizaba la enfermedad, y aun la muerte a los sanos….




Otro de los relatos que me han llamado la atención de éste Libro, es que Miguel de los Santos era propicio a no comer durante muchos días y existe un echo histórico relacionado con la Ciudad de Baeza que así lo confirma:….No había para el Bendito Padre en este particular día de Pascua, porque todos los hacia iguales en el rigor de la abstinencia. Ni cuando andaba de camino dejaba de observar el mismo tenor, como le sucedió en un viaje que hizo desde la Solana a Madrid. Acomodole el Prelado de sí vivía, encomendó, cuidase de él el carretero, que era hombre de bien, conocido y devoto suyo. Cinco días tardó en el camino, y en todo ese tiempo no hubo forma de hacerle probar bocado alguno; con notable sentimiento de aquel hombre, temiendo no se muriese, y se le achacase a él la culpa. En otra jornada que hizo de Madrid a Baeza, y duró 8 días, hizo lo propio. Y admirado de ello un sujeto que iba en su compañía, luego que llegó a Baeza, lo publicó a voces diciendo: “ Yo no sé si este Padre es persona humana, pues en todo el tiempo que hemos caminado juntos, no ha probado cosa alguna de comida, por mas instancias que para ello le he hecho”.
Como hemos ido observando a través de este artículo dedicado a Miguel de los Santos y su relación con la Ciudad de Baeza, realmente existió aunque muchos escritores lo hayan obviado hasta ahora:

BAEZA Y VALLADOLID

Frustaronsele con esta ocasión sus ansias a la devotísima Ciudad de Baeza, mas no por esto se olvidó de ella el caritativo Padre. Tenía en ella muchos hijos espirituales, que con sus sermones, exortaciones y consejos había engendrado en Jesucristo. Y ya que no podía vivir de asiento entre ellos para confirmarlos en sus santos propósitos, logró una vez de visitarlos, y fue cuando por los años de 1623, volviendo del Capitulo en que fue reelecto en Ministro de Valladolid, que pasó antes de ir a su destino a la Ciudad de Baeza, emprendiendo un tan largo viaje con mucho gusto, estimulado de la caridad con que deseaba el bien de aquellas almas. …..si bien a todos igualmente se extendía la caridad del Bendito Padre, con todo atendía mas especialmente a aquellos que tenía mas a su cargo, o más especiales obligaciones . Entre los cuales obtuvieron sin duda el primer lugar las dos muy nobles e ilustres Ciudades de Baeza y Valladolid, porque ellas fueron las que participaron mas de sus caritativos afanes cuando estuvo vivo, y las que después de su dichoso transito le han experimentado muy propenso a favorecerlas. Y sobre todo pueden estas dos ciudades tenerse por dichosas y felices, según lo que Dios reveló a una sierva suya, a quien su Magestad dijo que sería dichosa y feliz la tierra, donde Fray Miguel estuviese y morase.


               
Pasado poco tiempo, esto es, 2 meses después de la feliz muerte del Bienaventurado Padre, pidió y alcanzó la Religión las correspondientes Letras del Ilustrisimo Señor Julio Saccheto, Nuncio de su Santidad en estos Reinos de España. En virtud de las cuales, con autoridad ordinaria se hizo sumaria información de la santa vida, virtudes y milagros del Beato Miguel en Valladolid, Granada, Baeza y Vich, y otros parajes, y concluidas dichas informaciones, las aprobó su ilustrísima en 15 de julio del año siguiente: inmediatamente se remitieron a Roma y parecieron allí tan llenas y abundantes, que la Santidad de Urbano VIII, despachó luego a 25 de febrero de 1627 –remisiorales en forma, para que se hiciese de nuevo información plenaria. Y en estos segundos procesos, que se formaron con autoridad apostólica, se aprobaron respectivamente, y con grande abundancia todos los artículos del interrogatorio, deponiendo en el 335 Testigos, muchos de ellos de primera clase y lo que es mas, todos contestes de vista en la probanza de estos puntos mas esenciales de la causa. 12  años después de la dichosa muerte del Beato Padre, en el de 1637, siendo General de mi religión el M.R.P. Fray Isidro de San Juan, mandó abrir el nincho en que estaba depositado el santo cuerpo, y tubo la tierra satisfacción de hallarle incorrupto, y exhalando una fragancia de los Cielos.


Reliquia del húmero del santo, en la capilla de la casa natal de Vich


La ciudad de Baeza fue ciertamente de las que lograron esta felicidad mas de lleno. Toda ella con la predicación, y demás caritativos esmeros del Santo Fray Miguel se vió hecha un Santuario de devoción. De aquí provino el común sentimiento de aquella noble Ciudad, cuando el Bendito Padre fue de Ministro a la de Valladolid: y de aquí aquellas vivas, y extraordinarias diligencias, por ella practicadas a fin de recobrar un tesoro tan rico. Porque considerando esta Ciudad muy ilustre la mucha falta que la hacía un tal Operario, nombre por su agente al Doctor Don Juan Cerón




Fuente:

https://books.google.es/books?id=i45dxjwEZEYC&pg=PA55&dq=miguel+de+la+trinidad&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjjmZyizpnMAhWESRoKHfC1ANQ4ChDoAQgbMAA#v=onepage&q&f=false







martes, 19 de abril de 2016

LA MONJA CON LLAGAS




Sor Patrocinio, conocida también como la Monja de las Llagas y cuyo nombre de bautismo era María Josefa de los Dolores Anastasia de Quiroga Capopardo (San Clemente (Cuenca), 1811-Guadalajara, 1891), fue una religiosa española de la Orden de la Inmaculada Concepción, de gran presencia en la vida social y política española durante la segunda mitad del siglo XIX, debido a la influencia que ejerció sobre la reina Isabel II y su esposo Francisco de Asís de Borbón.

En compañía de la Reina Isabel II


A partir de 1830 sufre varias visiones místicas quedando muchas de estas experiencias reflejadas en su cuerpo. El jueves 20 de mayo del mencionado año, día de la Ascensión, le aparecen llagas en pies y manos, así como las de la corona de espinas. En el siguiente mes, el 8 de junio, dos días antes de la celebracíón del Corpus Chisti, Sor Patrocinio quedó en éxtasis y le habló el Santísimo Cristo de la Palabra, desde un lienzo casi olvidado que colgaba en la pared. El 13 de agosto de 1830, se le apareció la Virgen María bajo la advocación "del Olvido, Triunfo y Misericordias", de la que la monja recibió una imagen que llevaría consigo el resto de su vida.

Cinco años más tarde, procesada judicialmente por impostura, así como acusada de apoyar la causa carlista, fue sacada de su convento y, tras varios traslados, llevada a la Casa de Arrepentidas de Santa Maria Magdalena hasta que se dictó sentencia condenatoria por la que se la desterraba de la Corte. Por dos años vivió en un convento en Talavera de la Reina. Allí comenzaría a escribir el llamado Libro de Oro, cuyo título original era Mes de María Perpetuo.

A pesar de los intentos de sus detractores de acusarla de mentirosa y fraude, llegando incluso a querer implicar al papado para que dilucidara la cuestión no resuelta de los estigmas, Sor Patrocinio continuó manteniendo una estrecha relación con Isabel II y su marido Francisco de Asís, sobre los que mantuvo siempre una gran influencia y ejerció como consejera privada de los monarcas, defendiendo los intereses de las posturas más ultraconservadoras.

Estigma en manos

La causa judicial para averiguar el origen de las llagas que, por acción supuestamente sobrenatural, presentaba en sus manos, pies, costado izquierdo y cabeza, se inició el 6 de noviembre de 1835. El juez convocó a tres facultativos que, tras un examen y descripción minuciosos de dichas lesiones, se comprometieron a su curación, cosa que, en efecto, consiguieron. El 21 de enero siguiente, en presencia de J. Cecilio de la Rosa, Salustiano Olózaga y otros, así como de los aludidos profesores de Medicina y Cirugía, el célebre doctor Diego de Argumosa, y los doctores Mateo Seoane y Maximiliano González, se realizó un último reconocimiento del estado de Sor Patrocinio, certificándose oficialmente la completa cicatrización de sus aparentes estigmas pasionarios. Bajo juramento, la religiosa declaró la historia de los mismos: el fraile capuchino Fray Fermín de Alcaraz le había facilitado siendo novicia "una reliquia que aplicada a cualquier parte del cuerpo causaba una llaga que debía tenerse abierta para seguir padeciendo y teniendo tal mortificación, ofreciendo a Dios los dolores como penitencia de las culpas cometidas (...) mandándola aplicase a las palmas de las manos y al dorso de ellas, a las plantas y parte superior de los pies, en el costado izquierdo, y alrededor de la cabeza en forma de corona, encargándola muy estrechamente bajo obediencia y las más terribles penas en el otro mundo, que no manifestase a nadie de qué la habían provenido, y que si le preguntaban debería decir que sobrenaturalmente se había hallado en ellas".

Para intentar alejarla de Madrid y de su supuesta influencia en las voluntades de los reyes, es enviada a Roma para que sea estudiada su presunta fama de santidad; sin embargo, enferma en el camino y no puede llegar a Italia. Por orden del gobierno es trasladada al convento de las Hermanas Descalzas de Toledo. Más tarde en el convento de Montessat de Madrid funda la primera escuela para párvulos, de niñas pobres. 


Llegados al poder los generales Narváez y Espartero, es desterrada al Convento de Clarisas de Santa Catalina Mártir de Baeza

Antiguo Convento de Santa Catalina




Interior del Convento hoy convertido en viviendas sociales




El arzobispo de Toledo le ordena que se traslade a un convento en ruina en Tollelavega para que sea reformado. 

Después de cumplir esta misión, comienza la fundación de conventos, siendo el primero el de San Pascual en el Real Sitio de Aranjuez. En él tuvo lugar un segundo atentado sobre Sor Patrocinio, también con arma de fuego e igualmente sin efecto. A este convento le seguirían otros en La Granja de San Ildefonso en San Lorenzo del Escorial y Guadalajara. Durante este periodo se le atribuye el profetizar a  Nicanor Ascanio que iba a morir mártir.

En 1868 triunfa la revolución que hace caer la monarquía. El Cardenal Ciliria la envía a Francia para impedir que caiga en manos de los revolucionarios. Allí la monja continúa su misión fundadora. Escribe la regla de una nueva orden que sería aprobada por el obispo de París. Con la restauración de 1874, llega al trono Alfonso XII y se le permite el regreso a España, donde prosigue su labor fundadora, incluso durante el último año de su vida; fallece en el convento del Carmen de Guadalajara, en 1891. Su proceso de beatificación comenzó en 1907.

Convento del Carmen de Guadalajara


Al Bayyasi el último emir árabe que tuvo Andújar

al-Bayyasi ayudó a Fernando III a tomar algunas localidades giennenses como Montejícar, Pegalajar o Mengibar. Pero antes de abandona...