domingo, 17 de abril de 2016

CONVENTO NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN (DESAPARECIDA)

Convento Nuestra Señora del Carmen



Este artículo está basado principalmente en un estudio realizado por Mª Cruz García Torralbo y en un documento desconocido por muchos estudiosos baezanos sobre la historia de Baeza según nos relata, así como en el hallazgo de un manuscrito que se encuentra en el Archivo Histórico Provincial de Jaén.

Es un manuscrito titulado en su portada por el Carmelita que lo inició el 20 de septiembre de 1614 Libro nominado Protocolo a la fundación, hacienda y otros antecedentes, número 9 del índice.


El desaparecido Convento pasó a ser el actual Edifico de la Escuela de Artes Gaspar Becerra


El número 9 hace referencia al lugar que ocupaba en el índice de los documentos archivados por el propio convento y que los frailes respetaban escrupulosamente para no perder ningún papel. Este archivo documental no respondía a la idea que actualmente tenemos de lo que es un archivo, puesto que era una caja o arca que cerraba con tres llaves, siendo tres los frailes quienes tenían encomendada su guardia y custodia, haciéndose necesario la presencia de los tres para acceder a contenido del mismo.

La importancia de este manuscrito estriba en que se trata del Libro Mayor del Convento, Diario o Becerro, en el cual se van reflejando todos los hechos relacionados con el mismo hasta su desaparición.

El primer dato importante y relevante es el referente al nombre del Convento al cual se le llamaba San Basilio.  Dicho nombre se trata de una interpretación falsa pues según arroja el Protocolo y Memorial dice así: “ Adviértase que a este colegio desde el dia que se fundó se le dio por Patrón a San Basilio y por titular tiene a Nuestra Señora del Carmen, y con todo le nombran muchos de San Basilio por no distinguir entre Patrón y Titular”.


Así pues, queda claro que el Convento se llamaba Nuestra Señora del Carmen.



"Quizas" restos de la valla que tenía el Huerto del Convento


Lugar que ocupaba el Huerto del Convento



No por ello encontramos que en aquella época era muy común que tanto se hablase del Convento de Nuestra Señora del Carmen como el Convento de San Basilio siendo ambos el mismo. En la escritura de aceptación de la donación del Cortijo de Santa Ana aparece “fray Juan de la Cruz, fraile profeso y presbítero de la Orden de Nuestra Señora del Carmen Descalzo y rector del Convento de dicha Orden, advocación de Nuestra Señora del Monte Carmelo y San José, sito en la ciudad de Baeza”. De igual modo encontramos: “en dos días del mes de abril de mil quinientos y ochenta y un años (..) hizo su profesión en este Colegio de San Basilio Baeza el padre fray Gerónimo de la Cruz”.

Sin embargo, ya en el año 1591 se le sigue denominando Nuestra Señora del Carmen, como consta en una autorización que el Provincial, fray Antonio de Jesús Heredia, firma en 10 de junio de 1591 en este colegio de nuestra Señora del Carmen”

Si el primer dato que era el nombre “Real” del Convento, no menos importante o relevante es saber cual era su ubicación inicial donde también existieron controversias.

Se dice (sin apoyo documental) que la primera casa en que estuvo asentado el Convento es una “mansión solariega en la Plaza de Requena” llamada casa del Vicario, con dos entradas, una en la citada plaza frente al paseo de las murallas y otra en la calle de la Merced”.


Dibujo de la época. La Calancha, lugar donde residía el convento


La primera fundación no se hace en la casa del Vicario, sino en las casas de Juan de Escos, en la Calancha, siendo obispo de Jaén don Diego de Deza, que les dio su licencia el 2 de junio de 1579. Se dijo la primera misa el día de la Santísima Trinidad el 14 de junio y sus fundadores fueron fray Juan de la Cruz y fray Antonio de Jesús, que compraron a Juan de Escos las casas que habían heredado de su hermano, Andrés de Escos (clérigo) por 1800 ducados. Allí fundaron y allí “sirvieron hasta que se hizo iglesia y convento de nuevo”.



Plano de Baeza y lugar que ocupaba el Convento






Dicho convento se sitúa entonces en el Ejido, en el cruce de caminos para Ibros y Ubeda, cerca del hospital de Leprosos.


Fray Juan de la Cruz



El primer prelado o prior de la casa fue fray Juan de la Cruz, y decimos prior porque él llegó a Baeza con el título de Vicario General, que se había otorgado en abril del mismo año, no siendo rector hasta que el convento fue designado como Colegio de Teología.

El primer documento en el que aparece su firma de puño y letra con el cargo de Rector es, la escritura de aceptación de la donación del Cortijo de Santa Ana en el año 1581 y para el año 1582 éste ya tiene el cargo de prior de Granada.

El convento aceptó la donación de Dña. Elvira Muñoz, viuda y heredera de Gonzalo Róman de la Hacienda de Santa Ana, obligándose a fundar un Convento con el titulo de Santa Ana, pero viendo la viuda que la herencia no era suficiente para el mantenimiento de un convento entero, dada la pobreza de la zona, desobligó al convento a ésta cláusula, contentándose con que vivieran en la hacienda cuatro religiosos que la administraran y asistieran a las necesidades de los fieles de la comarca.

Dicha hacienda estaba situada en Castellar, en el condado de Santisteban del Puerto.

Según consta en escritura de compra de fecha 31 de diciembre de 1586, el Notario Francisco de Segura hace constar que el colegio compró unas casas a Juan de Céspedes para edificio del convento, iniciándose las obras de la iglesia en 1588, con el quinto rector, fray Eliseo de los Mártires, que después fue enviado a Nueva España en las Indias.

También en 1588 se compraron las casas del comendador Cabrera, para huerta, por un valor de 1195 ducados. Estas casas estaban en la calle Puerta del Ejido, y la escritura pasó ante Ventura Pretel, el 30 de mayo de 1588.

La huerta del colegio fue ampliándose a lo largo de los años, asi en 1595, siendo rector fray Juan de la Cruz, natural de Córdoba, se compraron otras casas en la misma Puerta del Ejido, por 5308 reales a Alonso de Salas. De igual forma, en sucesivos años se fueron adquiriendo otras casas (1607 y 1615).

Así pues, tras realizar un seguimiento de las escrituras relacionadas con la huerta y la compra de casas descritas anteriormente, podemos decir que el Convento de Nuestra Señora del Carmen comprendía las actuales calles de Julio Burell, calle Huelma, Calle del Carmen y Travesía del Carmen, siendo su mayor parte, huerto carmelitano.
Es entre los años 1630 y 1640 cuando el Convento acomete las mayores obras y de mayor envergadura.

Con motivo de la celebración del IV Centenario de San Juan de la Cruz, fue este a quien se le atribuyó los mayores logros y gloria del Convento, pero recientes estudios nos dicen lo contrario pues apenas fue rector de Baeza unos meses. De lo que no cabe duda es que su espíritu alentó a los baezanos en sus donaciones y limosnas que hicieron posible que los rectores sucesores pudieran afrontar los gastos que el Convento generaba.

No por estar terminado el convento dejaron los frailes de ocuparse de él. Las obras de mantenimiento no terminaban nunca; cuando no eran los temporales que derribaban habitaciones, se desplomaban por falta de elementos contrafuertes las tapias de la huerta o la cerca del Colegio.

El año 1679 fue nefasto para el Convento Carmelita. A la caída de la moneda y su consecuente repercusión en las limosnas, se sumó la peste en la ciudad, que tocó, también, al convento; el rector, fray Juan de la Cruz, reelegido nuevamente, acudió como pudo a las necesidades de los suyos.






La capilla mayor de la Iglesia fue patrocinada en su fundación y construcción por el matrimonio Bazán y Jabalquinto en 1582.  Sin embargo, las obras no debían ser muy sólidas porque 5 años mas tarde, el rector fray Juan de San Angel tuvo que reparar lo construido, unos arreglos que costaron al convento 4.000 ducados.

En su interior, también la iglesia va adquiriendo su morfología carmelitana con el transcurrir de los años. Como se deduce de las escrituras de venta de las distintas capillas, que describen el lugar exacto de la ubicación de cada una de ellas, para evitar errores de emplazamiento en los enterramientos.






La planta del templo carmelita baezano era de cruz latina, con crucero, y capillas laterales bajo las advocaciones típicas del Carmelo y de las devociones de los fieles patrocinadores locales.
Otra capilla que está perfectamente definida en su escritura es “la que esta frontera de la puerta principal y de los arcos del coro”. Esta capilla era de los esposos Jaime de la Rueda y Catalina Corate, que se la cambiaron a Gregorio Vico. Esta capilla era conocida como Capilla de los Reyes.

Entre la puerta principal y la de San Gregorio, existía una Capilla que cambió de morfología y de dueños a lo largo de los años.

Con fray Miguel de la Trinidad, al igual que vimos en las obras del convento, es con quien, también, la iglesia alcanza su mayor plenitud. Este baezano reelegido rector dos veces, se preocupó fundamentalmente de dar al templo la dignidad que merecía. En su primer rectorado doró el retablo del altar mayor, que había sido hecho en madera bajo el rectorado de fray Gabriel de Cristo (también baezano), y en el segundo mandato como rector, hizo los retablos de los dos altares colaterales y las rejas de las cuatro capillas de la iglesia. Ya en su tercer rectorado en 1649, se labró el retablo de San Simón.

En la Capilla Mayor, lucía retabo de madera dorado y estofado con esculturas de San Pedro Tomás y San Gerardo, dos lienzos de San Elías, dos de ángeles y cuatro pastores de la iglesia. Su espacio quedaba delimitado por una reja, y era sepulcro de los Bazán y Benavides. Dos altares, de San Basilio y San José flanqueaban la Capilla Mayor respectivamente.

El crucero ofrecía, a la derecha, la capilla de San Simón y a la izquierda la de San Gregorio.
Entre la de San Gregorio y la puerta principal estaba la Capilla de Ana Biedma.
Pasada la puerta principal se encontraba la Capilla de los Reyes o de la Concepción, cuyos dueños pleiteaban por ser enterrados dentro de la reja.
A los pies, debajo del coro, estaba la capilla de San Cristo “debajo de un doselico” en el Altar. Esta imagen fue donada por Maria de Arjona para que el Viernes los predicadores la pusieran en el púlpito mientras la homilía.

Tras ésta, y ya en el lado del Evangelio, se encontraba la capilla de Nuestra Señora del Carmen, que creció mucho su cofradía y la devoción de los fieles al Santo Escapulario en tiempos del baezano fray Juan de la Cruz en 1655. Continuaba la puerta reglar, y la capilla de las Animas, cuyo retablo se adornaba “con el cuadro de las ánimas con otros cuatro” .

La iglesia tardó más de 61 años en verse completada, desde que comenzaran las obras en el quinto rector en el año 1588 con fray Eliseo de los Mártires, hasta los rectorados de mitad del siglo XVII en el que finalizó su decoración.

Una escritura muy valiosa para los carmelitas fue la que pasó ante Alfonso Martínez, el 27 de octubre de 1927 por la que la ciudad reconocía por Patrona a la Virgen del Carmen y se comprometía a asistir a su fiesta, que se celebraba el 29 de octubre, en la Capilla Mayor.


Nuestra Señora del Carmen de Baeza




Como hemos podido comprobar por el gran estudio realizado por Mª Cruz, el convento de Nuestra Señora del Carmen de Baeza no fue cosa de un día, ni de un año. A ella contibuyeron todos los prelados, sin excepción, cada uno dentro de sus posibilidades y de la abundancia o carestía de los años de su mandato. Ellos y el pueblo de Baeza, con su generosidad, fueron los grandes artífices de esta realidad religiosa, social y urbana.
El valor añadido por la canonización de Juan de la Cruz se le otorga, a posteriori, la Historia.


En estos terrenos donde existió el Convento de Nuestra Señora del Carmen o también comúnmente llamado de San Basilio Magno, desgraciadamente desapareció tras la Desamortización en 1836.

En 1842, este edificio lo obtuvo el Ayuntamiento gratuitamente de la Junt Superior de Ventas de Bienes Nacionales con destino a Cárcel y Cuartel, y en 1855 piden que se entregue a la Remonta de Úbeda para que se traslade esta a Baeza. 

En 1910 se pretende la cesión del Estado. En el se albergaba el Archivo de Protocolos Notariales y en un Acta de Cabildo de 1943 se decide el traslado de esta documentación, muy voluminosa, a las Casas Consistoriales Altas dado el estado ruinoso en el que se encontraba.




Restos del Colegio fueron reutilizados, y el solar de la Iglesia se cede en 1950 al Frente de Juveniles para la construcción de un hogar rural de nueva planta con la condición de si en el plazo de un año no se han comenzado las obras, revirtiera al Ayuntamiento. Y así debió ocurrir, pues en 1951 se realizan obras de consolidación del edificio.




Ya en el año 1952, en beneficio de la enseñanza y por la imposibilidad económica existente, se ofrece ceder el edificio al Ministerio de Educación Nacional; cesión que tuvo lugar oficialmente en 1953. 

A su vez, se solicitó aneja una escuela de niñas. Igualmente en 1952, se había pedido una Escuela Preparatoria en el mismo, y en 1956 se instala un Taller de Carpintería artística y talla de madera.






La Hermandad y Cofradía Perpetua de Jesús Nazareno de la Caída y  María Santísima de Gracia y Esperanza fue fundada en el convento y colegio de San Basilio de la Orden de los Carmelitas Descalzos en el año 1698 (Convento de Nuestra Señora del Carmen). 



Antigua estampa del Cristo de la Caída de Baeza






La devoción por Jesús Nazareno con la Cruz a cuestas estaba íntimamente ligada a la Orden del Carmelo tras su reforma en la segunda mitad del siglo XVI. Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz ya se mostraron fieles seguidores de la iconografía nazarena. 


En este convento tuvo su sede previamente la cofradía de Jesús Nazareno y la Cruz de Santa Elena, que por desavenencias con la comunidad se trasladó al convento de la Merced. La nueva cofradía de Jesús de la Caída vino a ocupar el vacío que había dejado aquélla otra tras su marcha, para lo cual los Descalzos cedieron una talla de Jesús Caído que se encontraba en la clausura del convento y que se mostraba los Domingos de Cuaresma a los fieles, que le tenían gran devoción.




Cristo de la Caída en la actualidad





Con la Desamortización de Mendizábal y la supresión del convento, en 1835 cofradía e imagen pasan a la iglesia del convento de clarisas de Santa Catalina Mártir, donde Jesús de la Caída dispondrá de un camarín propio. En 1868 las monjas son expulsadas del convento y el edificio pasa al ayuntamiento de la ciudad, que lo utilizará como cárcel pública. En 1876 se permite que las monjas ocupen de nuevo su convento. Durante esos años, las clarisas fueron acogidas por sus hermanas las Agustinas Recoletas del convento de Santa María Magdalena. Obviamente también la talla de Jesús Caído y, por ende, su cofradía, habían pasado a este nuevo emplazamiento, que será el definitivo hasta la actualidad, pues las clarisas, agradecidas por el cariñoso trato recibido en aquellos años de incertidumbre, dejaron que la talla se quedara en el convento de la Magdalena.


Fuentes:

Desdemiatalaya.com

https://dialnet.unirioja.es/

Todocolección

CAPILLA DE ALONSO SANCHEZ CHACON






Según el Libro de Visitas de la Catedral de Baeza (con más de 1000 páginas), nos la sitúa lindando con la del arcediano de Reina, indicándonos que se encontraba en el claustro. Respecto a sus fundadores, la rama es ubetense, pues Alonso Sánchez Chacón fue hijo del comendador de Caravaca Gonzalo Chacón que se encuentra enterrado en la parroquia de San Isidoro de Úbeda. 

Iglesia San Isodoro de Ubeda



Casó este Alonso con María de Carvajal y Osorio, hija del señor de Jódar, Diego de Carvajal. Posteriormente veremos que también linda con la de Francisco de Molina.





También encontramos referencias a Alonso Sánchez Chacón en el Libro de Fernándo Díaz (Nobleza Andaluza) editado en Sevilla en 1588 el cual nos dice:

....Al tiempo que reinara el Rey don Pedro era don Ruy Gonzalez Chacó, Comendador mayor de Castilla de la Orden de Santiago. El cual se halló con el Maestre don Fabrique, hermano de el Rey, cuando por su mandato fue muerto en el Alcázar de Sevilla. Y el Rey don Pedro tiendo odio a este Caballero, siguiendo su natural inclinación, le despojó de su dignidad y encomienda, como hizo a otros señores del reino. Era hermano del Comendador mayor Domingo Hernández Chacón, Comendador de Torres del Campo de Montiel de la misma Orden de Santiago. El cual casó en Baeza con Mari Ruiz de Narváez y tuvo en ella a Domingo Hernández Chacón, de quien hay memoria a 17 de febrero de 1397 en escrituras del archivo de aquella ciudad. Este dejó hijos a Benito Sanchez Chacón, que vivió en Baeza, y a Gonzalo Chacón, que fue primer Alguacil mayor de Antequera, a quien proveyó en aquel oficio el Infante Don Fernando, que la consquistó, por dejarle en compañía de Rodrigo de Narváez su primo, que quedó por Alcalde y Capitán general de aquella ciudad. Fue casado este Caballero con Beatriz Rodriguez de Molina, natural de Ubeda y está sepultdo en la iglesia del Castillo de Antequera junto al Sagrario, e hizo a su costa la Torre del Cerro de el Obispo para la guardia de aquella ciudad, que ahora es una ermita, del cual descienden los Caballeros de este apellido que moran en Antequera.

Benito Sanchez Chacón fue padre de Alonso Sanchez Chacón Canónigo de Baeza y de Gonzalo Chacón, de quien desciende Alonso Sanchez Chacón con Caballero Mayorazgo deste linaje en aquella ciudad. Son deudos muy cercanos del Marques de los Velez. Y así aparece por escritura, que este Gonzalo Chacón fue enviado a llamar por don Juan Chacón Adelantado de Murcia sobre la Encomienda de Caravaca. Es su entierro en la Ciudad de Ubeda, la Capilla mayor de la Iglesia de San Isidro. De cual linaje es fray Alonso Chacón natural de Baeza, de quien hice memoria en esta historia







Hoy en día dicha capilla se encuentra cerrada por un portón, pero podemos saber por los escritos que nos dejaron como era:


"Tiene una rexa de hierro mala que no llega a cerrar por lo alto. Con tres ángeles de busto en el remate. Retablo: un retablo que ocupa el tamaño del altar sin llegar a lo alto con un Xristo de pincel en el medio del retablo y otras imaxenes con el borde de madera. El altar de axulejos (…). Un belo del retablo de lion. Un frontal de guadameci verde y dorado y debaxo del otro morado malo. Un arca para los ornamentos. Una lámpara de acofar y una lamparilla. Una tabla con las palabras de la consagración y gloria. Unos manteles nuevos de altar (…). Dos candeleros de acofar (…). Un misal grande de pio V (…). Una casulla (¿?) y listas colorada (…). Una (¿?) de raso negro que se a de consumir. Otra casulla vieja rota de terciopelo morado con la çenefa de rasso amarilla (…). Otra casulla de terciopelo verde con cenefa bordada vieja y la cenefa muy buena con escudo de armas con estola de tafetán verde buena. -Un manipulo de raso amarillo con cinta de plata. Una estola y manipulo de red forrada en el lienzo colorado con cruces de tafetán amarillo. Un frontal de terciopelo verde todo hecho pedaços. Dos paños de caliz de tafetán verde. El uno con una flor en medio bordado a la ligera otro con una randilla de oro y seda y una cruz en medio de lo mismo. Unos corporales de olanda con una laborcilla de seda colorada (…). Dos ampollas (…). Un alba de medianillo remendada. -Otra alba (…) con puntas en los extremos (…). Siguen otra serie de ornamentos muy meticulosamente explicados."

Podemos concretar que no debía de tratarse de una capilla muy rica, pues se entiende que estaba presidida por un crucificado en lienzo y posiblemente dos imágenes laterales que en la época no se llegan a identificar. Por los ornamentos comprendemos que en ella existió una preocupación por el año litúrgico.

Resaltar que en el folio 38 del Libro se indica la existencia en la misma de un crucificado de madera de ébano (suponemos que una pieza pequeña, pero por el material de gran valor). En 1625 se encontraba como capellán de la misma Bartolomé de Navarrete (maestro de capilla de la catedral)


ARBOL GENEALÓGICO


Domingo Fernández Chacón y Ruiz de Narváez. Segundo del nombre, de quien hay memoria en el Archivo de Baeza (Jaén), a 17 de febrero de 1397, según escribe Gonzalo Argote de Molina en su obra “Nobleza de Andalucía” en 1599. Fueron sus hijos:
1).-   Gonzalo Chacón y Ruiz de Narváez (que sigue en IV).
2).-   Benito Sánchez Chacón y Ruiz de Narváez, progenitor de la familia de su apellido en Baeza y Úbeda, que casó con Catalina González. Son sus hijos:
 a).-   Gonzalo Chacón y González, que casó con Teresa Ruiz de Barrionuevo, ambos nacidos en BaezaSon sus hijos:
1).-   Gonzalo Chacón y Ruiz de Barrionuevo. Comendador de Caravaca. Casó con Luisa de los Diez, hija de Pedro Ruiz de los Diez (hijo a su vez de Hernán Ximénez de Barrionuevo y de Juana Sánchez) y de Elvira Alonso (hija a su vez dePedro Alonso y de Guiomar Rodríguez). Se sabe que Gonzalo está enterrado en la capilla mayor de la iglesia de San Isidoro en la ciudad de Ubeda y con Luisa fueron padres de:
a).-   Andrés Chacón de los Diez y Ruiz de Barrionuevo, nacido en Baeza, Racionero de la Santa Iglesia Catedral de Jaén en 1561.
2).-   Alonso Sánchez ChacónCaballero Mayorazgo de este linaje en Baeza y Úbeda, que casö con María de Carvajal y Osorio, (hija de Diego de Carvajal Señor de Jodar, de Tovaruela, Velmez y otros heredamientos de la comarca de Baeza, Virrey de Guipúzcoa y alcalde y Capitán General de Fuenterrabía y San Sebastián, (hijo de Alonso Sánchez de Carvajal y de Juana de Portugal), y de su mujer Isabel Osorio y Guzmán, Señora de Villarin e hija ésta a su vez de Fadrique Osorio y de Mencia de Guzmán). Fue su hijo único:
a).-   Luis Sánchez Chacón de Carvajal, que falleció mozo sin descendencia.
 b).-   Alonso ChacónCanónigo en Baeza.




En una próxima publicación, hablaremos de D. Alonso Sánchez Chacón y su relación con el  Convento Nuestra Señora del Carmen de Baeza.




Fuentes: 


http://www.apellidochacon.es/

Nobleza de Andalucía

sábado, 16 de abril de 2016

PEDRO DE FLORES







Natural de Baeza. Jurista y humanista. Fue obispo en Gaeta (Italia), en donde murió en 1540.



A pesar de ser "Otro Ilustre de Baeza", no he podido recopilar mucha información sobre él, salvo lo descrito en el "Catálogo de los Obispos de las Iglesias Catedrales de la diócesis de Jaén y annales eclesiásticos deste obispado" escrito en 1654 donde dice:

En el siguiente año de 1503 por muerte del Papa Pio Tercero, fue Electo a 10 de Noviembre el Cardenal Italiano de la Robere, que en su Coronación se llamó IULIO SEGUNDO, en su tiempo floreció Don Antonio Flores, hijo de Pedro Flores, natural de Baeza, Varon de los mayores en letras, que en aquel siglo se conocieron: al cual siendo Obispo de Caftelmar envió este Pontífice por Legado al Rey de Francia, sobre negocios graves, que compuso a satisfacción de ambos Príncipes. El Papa le dio el Arzobispado de Aviñon, y el Rey de Francia lo hizo de su Consejo Supremo. Murió a la edad de 60 años con grande opinión de Santidad y fue sepultado en su Iglesia de Aviñon.
De este Santo, prudente y docto Prelado fue sobrino, e hijo de Diego Flores su hermano, Don Pedro de Flores, Obispo de Gaeta, natural también  de Baeza, varon doctísimo, muy amado y estimado de los Sumos Pontífices y Príncipes de su tiempo, el cual fue Regente de Cancillería en Roma mas de 30 años y esta sepultado en Gaeta.





Obras del autor

  • Oratio de Summo Pontifice eligendo (Roma, 1490)
  • "Poesías latinas", en Epigrammantum Scholae Christianae
Gaeta (Italia)







Otros datos de interes:

http://www.raco.cat/index.php/EstudiGral/article/view/43834/56278

TOMAS DE CARNEVAL







Completísimo tratado jurídico en dos tomos sobre cuestiones de Derecho Civil, Canónico y Procesal. Se presta especial atención a los aspectos legislativos de la administración de justicia en Castilla y Nápoles. Parece ser su única obra conocida. Obtuvo gran éxito en Europa, como ponen de manifiesto sus numerosas ediciones en Madrid, Venecia y Lyon. (R. Manchón)

Muy poco es lo que sabemos de este autor nacido en Baeza. Según los datos que constan en la portada de una de sus obras, fue filósofo, teólogo y jurista. Licenciado en Cánones por la Universidad de Salamanca, ejerció como profesor de Artes en su ciudad natal y pasó el último decenio de su vida en Nápoles, donde murió en calidad de Consiliario Regio de Justicia.





Fuente: Rincón, M. D./  Contreras, D., Imprentas y Librerías en el Jaén Renacentista. Catálogo de la Exposición, Instituto de Estudios Giennenses,  Jaén, 2002, ( R. Manchón, 78)


miércoles, 13 de abril de 2016

ANTONIO CALDERON






Nacido a finales del siglo XVI en Baeza (Jaén), en el seno de una familia noble, Antonio Calderón se formó en las aulas de la Universidad de Baeza, donde fue, desde 1618, Catedrático de Artes. 

Universidad de Baeza


El culto concepcionista fue especialmente destacado en Andalucía y, sobretodo en Baeza, cuya Universidad se convirtió desde su fundación en una de las principales promotoras de la proclamación de este misterio como dogma de la Iglesia Católica.





Como es sabido, desde finales de 1617 esta Universidad, al igual que otras muchas, exigía a sus alumnos un voto o juramento de defensa de este misterio, requisito previo a la colación de sus grados académicos. Y fue precisamente con ocasión de la fiesta de Baeza a la que da nombre el libro, cuando se acordó redactar el juramento o Estatuto inmaculista en dicha Universidad, promulgado solemnemente el 14 de enero de 1618 en el Claustro de profesores  de las Escuelas y Universidad de la Santísima Trinidad de  Baeza. (Dicho Juramento figura en el folio 48 de la presente obra.)





El redactor y compilador del libro fue Antonio Calderón, catedrático de Artes en la Universidad y uno de los siete jueces de la justa poética celebrada en diciembre de 1617.

Antes de la relación propiamente dicha de la Fiesta, hay una dedicatoria de Calderón a su Ciudad de gran interés histórico y literario. Su intención es el de elogiar su Ciudad y su Universidad por ser paladín del culto concepcionista. Nos dice:” Honra es de las Escuelas de Baeza que se sepa lo que ha hecho en honra de la Concepción purísima de María, y mía lo será no pequeña de camino de paso honrar mi patria, diciendo algunas de sus excelencias.”

Paraninfo Universidad

Presenta a continuación una serie de documentos muy variados, que sirven para conocer los acontecimientos que propiciaron la celebración de la Fiesta. Tras estos preliminares Calderón nos presenta los textos relativos al certamen poético, sobresaliendo entre éstos el poema latino del propio Calderón  que contiene “los más grandes fundamentos  que hay a favor del misterio de la Concepción” reflejando el marcado carácter doctrinal  que la Universidad de Baeza supo imprimir en la celebración de la fiesta en honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen.

Universidad de Salamanca


Abandonó su ciudad natal para trasladarse a Salamanca, en cuya Universidad figura, en el año de 1621, como colegial del Colegio Mayor de Cuenca. Allí amplió estudios y fue profesor de Teología. Al parecer, el Cabildo catedralicio de la diócesis salmantina quiso incorporarlo como canónigo lectoral. A partir de 1638 y hasta su muerte, su figura adquiere enorme relieve a tenor de los importantes cargos que llegó a ocupar (algunos de ellos constan en la portada de sus obras), a saber: canónigo magistral de la Catedral primada de Toledo, capellán mayor en el Real convento de la Encarnación de Madrid, preceptor de la infanta María Teresa (hija del rey Felipe IV) y calificador del Santo Oficio. 

Infanta Maria Teresa


En 1653, Felipe IV lo presentó para cubrir la vacante del Arzobispado de Granada. Sin embargo, Antonio Calderón no pudo ser consagrado arzobispo de esta plaza porque falleció (11 de enero de 1654) antes de que llegara a España la correspondiente bula pontificia. 

Felipe IV



Nicolás Antonio elogió la erudición del autor, al que calificó como “vir theologiae totius sacrarumque ac profanarum artium peritissimus”. Antonio Calderón fue, en efecto, un teólogo eminente. Destacó especialmente como defensor de la doctrina del Misterio de la Inmaculada Concepción, asunto al que dedicó buena parte de su vida y obra. Durante su etapa como profesor de la Universidad de Baeza ya dio muestras de su interés por la Inmaculada con la composición de dos interesantes poemas latinos: uno en forma de elegía y otro en forma de cantus metro Italico compactus, cuya primera estrofa empieza así: Non Pierides inuoco sorores / nec sitio Heliconium Hippocrenen / aut Castaliam bicipitis Parnassi. / Bibant profani Veneris olores, / quibus relinquo pallidam Pirenen, Heliconidas fontemque Pegassi / Isti qui crinem passi / Apollinis mirantur / lyram, eius subsidiis innitantur. / Mihi sacra sonanti atque diuina / mysteria sis tu, o Virgo Palestina, / deifera Maria, / Euterpe, Calliope, Thalia. La mencionada elegia y el cantus, junto a otros poemas de diversos autores (en su mayoría epigramas latinos), figuran en el libro que el propio Calderón se encargó de compilar con el título Relación de la Fiesta que la Universidad de Baeza celebró a la Inmaculada Concepción, publicado en 1618. La obra que consagró a Antonio Calderón como experto teólogo es el tratado Pro titulo Inmaculatae Conceptionis Beatissimae Virginis Mariae, adversus duos anonymi libellos. Calderón también prestó atención, en lengua castellana, a otro asunto muy de moda en la época, la historia del Apóstol Santiago. De ello se ocupó en un libro Parte Primera de las excelencias del Glorioso Apóstol Santiago… publicado póstumamente en 1658 y en cuya portada se menciona al autor como Doctor. (R. Manchón)



Fuentes:

http://www.humanismogiennense.es/autores/antonio-calder%C3%B3n

http://sanjuanavilabaeza.blogspot.com.es/2013/12/fiesta-en-la-universidad-de-baeza-la.html


Al Bayyasi el último emir árabe que tuvo Andújar

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