lunes, 28 de noviembre de 2016

LOS ACUÑA DE BAEZA



Edificación mandada construir a finales del XVI para don Fernando de Acuña y Valenzuela y su mujer doña Juana de León Navarrete.

Se trata de una construcción de estilo manierista de dos plantas. La portada es de estilo renacentista con arco de medio punto en el vano de entrada y enjutas decoradas con discos estriados. 




Sobre la puerta encontramos una ventana con doble arco de medio punto con parteluz de mármol que está flanqueada por dos pilastras jónicas y cuenta con la heráldica de la familia de los Acuña y de los León, así como la cruz de Calatrava en el centro.










El linaje de Acuña hunde sus raíces en la noche de la Edad Media, su llegada al Reino de Castilla lo hace de la mano del Rey Don Juan I (1379-1390), el que fue vencido en la rota de Aljubarrota el 14 de agosto de 1385. Noble estirpe portuguesa aclimatada en Castilla.

Historiadores y genealogistas antiguos desconocían que el linaje de Acuña afincado en la ciudad de Baeza tiene como genearca la estirpe al famoso obispo de Jaén don Alonso Vázquez de Acuña doctor en ambos Derechos, del Consejo del Rey Don Enrique IV (1454-1474).

Los restos del Obispo Acuña descansan en la Catedral de Jaén



Fue el gran historiador genealógico don Francisco Fernández de Bethencourt (1850-1916), senador del Reino y numerario de la Real Academia de la Historia, quien demostró la filiación del obispo de Jaén don Alonso Vázquez de Acuña, hijo que fue –y no nieto, ni hermano- del primer Conde de Buendía, el ya citado don Pedro Vázquez de Acuña.

Francisco Fernández de Bethencourt 



La ascendencia del prelado Alonso Vázquez de Acuña como tronco de los Acuña de Baeza queda demostrado en las pruebas de nobleza, legitimidad, cristiandad y limpieza de sangre de sus nietos y bisnietos en las Órdenes Militares de San Juan de Jerusalén, de Santiago y de Calatrava.

Los Acuñas de Baeza y pueblos limítrofes de la provincia de Jaén se dividen en dos ramas: la principal de los alféreces mayores de Baeza y la segunda de los Señores de la Torre de Valenzuela, en Linares.

En los próximos días se irán publicando las vidas de los Acuña relativos a Baeza para el interés general de todos los baezanos, siendo el primero de ellos Don Diego Vázquez de Acuña Navarrete y Valenzuela.




domingo, 27 de noviembre de 2016

CELEBRACION DE SAN ANDRES EN BAEZA


Imagen de San Andrés
(Iglesia de San Andres de Baeza)



El dia 30 de noviembre se celebra en Baeza desde 1227 la festividad de San Andrés Apóstol. 

Dicha celebración proviene de la fecha en la que se recuperó Baeza en tiempo de los moros coincidiendo con la fecha en la que se celebraba el día de San Andrés.


Entre lo distintos actos culturales, no faltan las animaciones medievales, las celebraciones religiosas, los espectáculos musicales y de danza, el teatro de calle y el Mercado Medieval. Por su tradición, destaca la hoguera delante de la iglesia de San Andrés









La mejor exposición de cómo sucedieron aquellos hechos la encontramos de manos del historiador Argote de Molina en su libro “Nobleza Andaluza” pero también de manos de Ximena Jurado.







En el año de 1525, según Argote de Molina( o de 1526 según Garibay), salió de Castilla para Andalucía para combatir a los Moros Don Lope Diaz de Haro en compañía del Rey Santo.




Según nos relata Argote de Molina, la mas celebrada acción de Don Lope Díaz de Haro fue el cuando apareció sobre Baeza en defensa de Don Gonzalo Ibañez, Maestre de Calatrava, el cual estaba cercado por los moros en el Alcázar de la ciudad de Baeza.



Litografía del Alcázar de Baeza


Cuando los moros de Baeza conocieron la muerte del rey moro “el Baezano”, se juntaron todos los de la comarca para combatir a Don Gonzalo Ibáñez de Noboa  (Maestre de Calatrava) el cual estaba a cargo de la defensa del Alcázar de Baeza.

Este lo defendió con gran valor según las crónicas de la época, pero como estaban desapercibidos de mantenimiento, acordaron buscar remedio y escapar de la furia de los moros. 

Para ello, por la noche mandó poner a todos los caballos las herraduras al contrario, así cuando despuntara el alba, los moros creerían que durante la noche, el Alcázar había recibido ayuda de Castilla, sin llegar a percibir, que en realidad no quedaba ningún cristiano para defenderla.





Salieron desde la Puerta del Postigo  y bajaron por aquellas cuestas y peñascos, camino de Castilla, pero a media legua de Baeza, al asomarse al cerro de la Asomada, volvieron los ojos hacia Baeza con tristeza . Vieron sobre la puerta principal del Alcázar una cruz que daba de sí gran lumbre y resplandor. Esto fue tomado como una señal divina, por lo que decidieron volver todos a Baeza para seguir defendiéndola.

Volvió a dar orden de herrar los caballos y herrarlos de nuevo al revés,  para dirigirse de nuevo hacia el Alcázar, no sin antes enviar un emisario para solicitar ayuda al Rey Don Fernando.





Al despuntar los primero rayos de sol, los moros pudieron contemplar la gran cantidad de huellas que los cristianos habían dejado en su huída y posteriormente en su regreso, interpretando así, que durante la noche, habían recibido ayuda del Rey Fernando.

Es por ello, que sin entrar en batalla, se volvieron a Úbeda.

Los cristianos del Alcázar que esperaban esa mañana una gran batalla contra los moros, observaron estupefactos que no había quedado ninguno en la zona, por lo que decidieron enviar un espía  para conocer la causa de ese abandono.

Según se nos relata, el espía sólo había hallado un moro ciego en una mezquita (ahora Iglesia de San Pedro), quien le certificó que los moros habían huído a la cercana ciudad de Úbeda.

Don Gonzalo, ante el temor de que los moros de Úbeda conocieran el hecho de haber sido engañados y volvieran con mayor violencia, mandó recoger cuantas “viandas y bastimentos” encontrasen en la ciudad (que al parecer fueron muchas), con las cuales abastecieron a sus tropas hasta la llegada del auxilio que habían solicitado al rey Fernando.

No se equivocó Don Gonzalo, pues al poco tiempo los moros de Úbeda supieron de la treta que les habían hecho y que no había recibido auxilio alguno por el Rey Fernando, por lo que nuevamente se dirigió a Baeza para conquistar su Alcazar.




Muchos fueron los intentos por conquistarla, pero los valerosos castellanos la defendieron sin que pudieran penetrar en ella, dando tiempo a que el valeroso caballero Don Lope de Haro llegase con sus tropas en su auxilio.

Conocidos los hechos por el rey Fernando sobre la muerte de su aliado el rey moro “El Baezano” y del acoso al que estaba sometida la Alcázar de Baeza, éste mandó al Caballero Don Lope Diaz de Haro, conde y señor de Vizcaya, con quinientos caballeros infanzones hijos de los ricos hombres e hijosdalgo de España que en su corte estaban.

Entró en Baeza en el año 1227, día de San Andrés, antes de que amaneciese el día, por la misma puerta que en su memoria llamarían después “La puerta del Conde”, la cual estaba situada entre dos torres.

Unidas las fuerzas de don  Gonzalo  y Lope Diaz de Haro consiguieron vencer a los moros venidos de Úbeda, los cuales al querer regresar a su ciudad, no quisieron ser acogidos, teniendo que marchar la mayoría a Granada, donde si fueron admitidos, y en ella edificaron casas y poblaron una ladera de un cerro alto un Barrio, que se llamó de los de Baeza “El Albaicín”.

Por haber alcanzado esta insigne victoria día de San Andrés este Don Lope Díaz de Haro (fue) el primero que añadió a las armas de su padre, que eran dos lobos cebados, las ocho aspas de oro en campo rojo por orla.






Aquel mismo día, se vió brillar la Cruz de San Andrés en todas las almenas y para celebrar ese día. Se puso en las banderas el aspa del Santo, de cuya ceremonia quedó a los reyes la costumbre de llevar por divisa en los estandartes la cruz de San Andrés. 

Lope Diaz de Haro murió el 15 de noviembre de 1239 y sus restos fueron, como los de su padre, sepultados en el monasterio real de Nájera. Sobre su tumba se puso el siguiente epitafio, que prueba las altas prendas que adornaron en vida a aquel insigne varón:

“ Esta sepultura cubre los huesos de D. Lope Diaz de Haro, señor de Vizcaya, que fue señor de mil lanzas, finó apremiado de la muerte, fue de bien aventurada generación, largo, cortés, discreto, igual de reyes, abundado de todas las cosas; al cual la sabiduría y gracia celestial engrandeció a la embajada real de quien trata, y a la grande potencia dio y ennombleciendose su servidumbre y al linaje de los agarenos que contuvo, honra le sea acrecentada, y todos roguemos que por siempre huelgue con los santos..”







Argote de Molina nos relata así la famosa hazaña de este cántabro en tierras andaluzas:

 “ El Santo Rey, haciendo apercibir á D. Lope Diaz de Haro, Conde y Señor de Vizcaya, le mandó, que con quinientos Cavalleros Infanzones, hijos de los Ricos hombres, y Hijodalgo de Efpaña, que en fu Corte eftaban, fin aguardar otra ninguna gente, fuefe al focorro del Meftre. Partió luego el Conde con eftos quinientos Cavalleros, y entró en el Alcazar de Baeza, año de mil duzcientos veinte y fiete, dia de San Andres, antes que amaneciefe el dia, por la misma puerta, que en fu memoria llamaron hoy la puerta del Conde, que eftá en el Alcázar en medio de dos torres. Donde, fiendo recibido con mucha alegría, y entendiendo, que los Moros, que en la Villa eftaban, eftarian defapercibidos, los acometió aquella mañana, co la ayuda de los Cavalleros, que con el Mesftre de Calatrava Don Gonzalo lo eftavan; y haciendo gradifimo daño, y matando en ellos el Conde por vna parte, y el Maeftre por otra, los pufieron en huída. Los quales, defamparando la Ciudad de Baeza, fe fueron á Vbeda. “


“ Que confiderare la prefteza, con que fue neceffario hacerle efte focorro, y que folos quinientos Cavalleros, los mas nobles deftos Reynos, que en aquella fazon en la Corte fe hallaron, sin aguardar mas compañías, fe entraron en el Alcázar de aquella Ciudad contra tanta muchedumbre de enemigos, y falieron con fu emprefa, hallara, fer acto tan gloriofo, que mereció quedar fu memoria perpetuada, y iluftrada en las Armas, y efcudos de los nobles. “

También nos dice:

“ por orden de Don Lope fe pobló de Chriftianos la Ciudad, y fe reedificó la Iglefia, dedicada á San Ifidoro; y que, partiendofe á Caftilla, dexó a su hijo Don Lope, el Chico, por Caudillo Mayor de Baeza”



Fuentes:

http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/catalogo_imagenes/imagen.cmd?path=1003619&posicion=1
http://www.vallenajerilla.com/berceo/rioja-abierta/salazar/lopezdeharo.htm
https://books.google.es/books?id=YN1oAAAAcAAJ&pg=PA108&dq=nobleza+andaluza+conquista+de+baeza&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwj2q62wn8nQAhWJ1xoKHfTWBLs4ChDoAQgwMAQ#v=snippet&q=lope%20diaz%20de%20haro&f=false
https://books.google.es/books?id=AuxFAAAAcAAJ&pg=PA302&dq=san+andres+en+baeza&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjP4tH9ksnQAhWKfhoKHTq3CvcQ6AEILjAA#v=onepage&q=lope%20diaz%20de%20haro&f=false
https://books.google.es/books?id=fOBFAAAAcAAJ&pg=PA51&dq=lope+diaz+de+haro&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiusITA1snQAhXl24MKHaQUCbgQ6AEIJDAB#v=onepage&q=lope%20diaz%20de%20haro&f=false
https://books.google.es/books?id=Pz0NmQz_rrkC&pg=PA126&dq=lope+diaz+de+haro+alc%C3%A1zar+de+baeza&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwi-5bnu2cnQAhUFtxoKHeVJBwQQ6AEIJDAC#v=onepage&q=lope%20diaz%20de%20haro%20alc%C3%A1zar%20de%20baeza&f=false
https://books.google.es/books?id=jqRwQg0-nVkC&pg=PA324&dq=FIESTAS+DE+SAN+ANDRES+EN+BAEZA&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwj8ta3G4MnQAhVCSRoKHax9Abs4FBDoAQhDMAM#v=onepage&q=FIESTAS%20DE%20SAN%20ANDRES%20EN%20BAEZA&f=false

EL OTRO ALBAICIN: HORCHE (GUADALAJARA)





Horche es un municipio español de la provincia de Guadalajara, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, ubicado en la comarca de La Alcarria.


Rey don Alfonso de Aragón





Algunos cristianos mozárabes que siguieron desde Andalucía al Rey Don Alfonso de Aragón en la entrada que hizo contra los moros por parte de Alcaraz en el año 1124, provenían de la Ciudad de Baeza, los cuales formaron un barrio “al derrame de la cañada” que llamaron “El Albaicín” que significa “Varrio de los Baezanos” o venidos de Baeza; porque los más eran de las Comarcas de Baeza en Andalucía.

Así lo atestigua "La historia de la ilustre y leal villa de orche":









Existe un error al pensar que el nombre de Albaycin es aravico, indicando que sus pobladores fueron moros, los cuales nunca fueron admitidos en “Orche” por vecinos. 

Fueron los baezanos cristianos quienes dieron el nombre al referido barrio, tal y como sucedió en Granada.


Barrio Albaicin de Granada



La noticia de la reconquista de Baeza en el año 1227 llegó a estas tierras y en conmemoración se originó la devoción a San Andrés en Horche (Guadalajara).



San Andres (Patrón de Baeza)



También se sabe que a pocos días de establecerse en el pueblo de Horce los baezanos poblaron los lugares de la Magdalena y Valverde, siendo por entonces una población de unos 100 vecinos, todos empleados en las labores del campo, los cuales gozaron de las mismas prerrogativas y exenciones que los vecinos de Guadalajara.

Así es determinado por el Rey Don Alfonso el 28 de julio de 1306 el 16 de marzo de 1307 para que los del Concejo de “Guadalaxara” (Guadalajara) fueran libres de Portazgos y (mantenimiento de armas y cavallo) de Pechos y Derechos, sin mas obligación que concurrir a la guerra contra los moros, siempre que para este fin se levantase el Pendón de Guadalajara, como lo habían hecho en años anteriores, asistiendo en 1212 a la guarda de los desfiladeros de Sierra Morena.





Fuentes:

https://books.google.es/books?id=KCNgVHIQ7DMC&pg=PA44&lpg=PA44&dq=baezanos+en+la+historia&source=bl&ots=eDYalTlutO&sig=3T7SJofePebZVcCpuwxvTWaXDsI&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjggonxwsfQAhUCqxoKHZeSDAcQ6AEIQTAG#v=onepage&q=baeza&f=false

sábado, 26 de noviembre de 2016

SIGLO XVI. EL ESPLENDOR DE BAEZA



Podemos afirmar sin lugar a dudas que una época de gran esplendor en Baeza fue el siglo XVI.

Gran cantidad de nobles y muchos hijosdalgos que se asentaron aquí, empezaron a construir y cambiar sus palacios y casas señoriales a la vez que el clero se empezaba a renovar y sustituir también sus edificios.

Según J.P. Cabrera Cruz autor de “Patrimonio Arquitectónico y Urbano en Baeza S.XVI-XVIII), nos afirma que existían en 1590 más de 450 hidalgos en Baeza, la mitad de los existentes en todo el reino de Jaén.


Hidalgos del Siglo XVI



Al mismo tiempo, se produjo un gran auge en el aspecto económico y cultural. Esto nos permite hablar de una “Baeza señorial, catedrática, universitaria y conventual” por la numerosa clase aristocrática e hidalga, por la creación de la tercera universidad andaluza en 1538, con la atracción que esta ejerció sobre las fundaciones monásticas y la pujanza de la concatedral de la sede Baeza-Jaén.




A todo esto se le unió un Concejo de realengo de fuertes rentas o “bienes propios” y la prosperidad económica de los gremios de paños, tintes y pieles”

También Baeza sufrió un gran auge demográfico durante este siglo. Esto influirá claramente en su esplendor. El crecimiento de población, se debía básicamente a que contaban con tierras fértiles.




No obstante, a finales de este siglo, los devastadores efectos de inundaciones, sequías y plagas sobre la agricultura repercutieron en los sectores más desfavorecidos de la población, quienes alimentarían a una importante corriente emigratoria.


Fueron estos intentos de reorganización territorial por parte de la Corona los causantes de que Baeza sufriera un debilitamiento de sus arcas municipales y afectando seriamente a su cabaña ganadera, al permitir la autonomía jurisdiccional de aldeas que en ese momento pertenecían a la ciudad de Baeza.


Pósito de Baeza


La construcción del Pósito en 1554 contribuyó a neutralizar los efectos de las cosechas catastróficas, ya que guardaban todo el cereal posible en años donde la cosecha no hubiera sido buena o sobraran excedentes. De esta manera se evitaba que la población sufriera hambrunas, epidemias y muertes propias de la época.

Tampoco podemos olvidar el papel que desarrolló la consolidación de judíos y moriscos obligados a la conversión en los siglos XV y XVI y que desempeñarían diferentes papeles en el seno de la sociedad baezana.

Moriscos siglo XVI



Judeoconversos como el doctor Rodrigo López, fundador de la Universidad de Baeza o Juan de Ávila, aportaron sus bienes y saberes a este relevante foco humanista.

La población morisca, bastante relevante tras la primera rebelión en el Reino de Granada a finales del siglo XV y tras la guerra de las Alpujarras (1571), asumiría por el contrario tareas y oficios más modestos.


Rodriguez Molina J. en su “ Esplendor de Baeza (S.XVI) cree que el descenso de la población de Baeza también se debió por el envío de repobladores a Granada a raíz de la expulsión de los moriscos.

Grabado de la novela Los monfíes de Las Alpujarras (1859) de Manuel Fernández y González
que representa la expulsión de los moriscos de Granada



Es a partir de 1591 cuando todo comienza a cambiar.

Años con una climatología difícil y largas sequías provocarían epidemias y hambres.



Consecuencia de estos factores tan adversos fue la subida del precio de productos básicos como el pan, que produjo muchas muertes entre su población. Estos serían los factores principales que llevaron a que en el siglo XVII, Baeza entrara en una profunda crisis.

En cuanto a la sociedad se refiere, se podía dividir en la típica organización tripartita de nobleza, clero y estado llano, pero además existían múltiples subdivisiones dentro de estos tres grupos.

La nobleza y clero estaban exentos de pagar impuestos y aunque aparentaban ser los más beneficiados, muchos de ellos, apenas contaban con algunos bienes.
Por otra parte, se encontraba el resto de población que estaría integrado por labradores, artesanos, criados, viudas, pobres y esclavos.




En Baeza, se hablaba con frecuencia de esclavos/criados o siervos. Según los documentos existentes, se refieren a criados a aquellos que vivían en la ciudad y que se dedicaban a trabajar en las casas de señores ricos porque ellos eran gente bastante pobre. Seguramente nos vendrá a la memoria aquellas imágenes de la Serie “Agúila Roja” la cual plasma como se vivía en aquella época en toda España.




Tampoco podemos negar que en Baeza llegó a existir “exclavitud”. Señalamos el caso donde aparece esa privación de libertad, en el testamento de Luisa de Molina:

“ ..Yten digo que yo no tengo amor y voluntad a Francisca my esclava de hedad de veynte años por tanto mando que sirva a my señora madre todos los días de su vida de my madre e después dellas si oviere sido buena mujer e no oviere sido distraída quyero y mando se de libre y fora de toda subjeción e servidumbre…”

También contamos con el testimonio de Doña Beatriz de Esquibel y Mendoza en cuyo testamento dice:

“ Yten digo y declaro que tengo cuatro esclavos los tres mulatos y uno negro”

La clase más acomodada estaba formada por los hidalgos, que gozaban de inmunidad en sus personas, tenían sus propios tribunales y no pagaban tributos.

Baeza fue un poco importante de difusión de hidalgos a las otras ciudades andaluzas y ésta era una de las razones por la que fue construida la catedral, ya que se erigió y conservó en homenaje a los primeros hidalgos que, después de conquistar Baeza, se asentaron en Andalucía.




Otro factor a tener en cuenta en este siglo fueron las luchas nobiliarias dentro de la ciudad.

Estas luchas nobiliarias tenían como objetivo controlar el gobierno de la ciudad.
La mayor parte de la nobleza baezana, estaba asentada en la colación de Santa María del Alcázar.





Las disputas por el control de los resortes del poder local dividiría en facciones a la nobleza baezana.

Los más comunes era entre los linajes de los Carvajales y los Benavides.

Por un lado teníamos los enfrentamientos locales por asentar su poder dentro de la ciudad, pero además existían enfrentamientos derivados de la Corona, como lo fue un acontecimiento en el que Carlos I tuvo que afrontar el movimiento de las Comunidades de Castilla. La lucha entre los baezanos se mezcló en 1520 con los problemas de la Corona para consolidar territorialmente su poder.

Batalla de Villalar





Puerta de Villalar (Izquierda) se erigió en conmemoración
de la batalla de Villalar ganada por el Emperador Carlos


A pesar de ello, el levantamiento de algunos nobles y vecinos de la ciudad contra los representantes del emperador sería sofocado por los nobles leales que , junto con la Compañía de los Ballesteros del Señor Santiago, derrotaron a los Comuneros.

Estas luchas dio muchas muertes a la ciudad, acabaron con muchos cultivos y se robó ganado, lo que llevó a terribles consecuencias para la industria y el comercio.

Junto a los hidalgos, también se le unía otra clase acomodada en la ciudad de Baeza, como fueron el clero catedralicio de Baeza, los miembros de la colegiata y los priores o párrocos de las principales parroquias.




Pero sin duda, la clase popular era la más numerosa y también la mas perjudicada por todas estas circunstancias que le rodeaban.

En este grupo estaban las viudas, los menores y los pobres que son los que peor lo pasarían.

Las viudas tenían que soportar la carga de los hijos y la dificultad para criarlos. Para ello tejían lana, hilaban o trabajaban en algún mesón. Otras labraban las tierras que sus maridos les habían dejado.



Los menores que aún no habían alcanzado la mayoría de edad, eran criados o trabajaban como pastores en casa de algún labrador. Los pobres de esta época apenas tenían hacienda o simplemente poseían algún pequeño trabajo en los oficios de traperos, zapateros o sastres.

Por lo general, la sociedad Baezana ejercía fundamentalmente un trabajo agroganadero en cultivos como el viñedo, olivares y algunas huertas.

El ganado ovino era el que más abundaba y gracias a la lana, se podía mantener esa importante industria pañera.

En el sector secundario, las actividades predominantes en Baeza eran las relacionadas con el metal: herreros, espaderos;  las relacionadas con la construcción existieron los albañiles, canteros, carpinteros; dedicados a la alfarería serían los tejeros, olleros, tinajeros y oficios artísticos como libreros, pintores, plateros u orfebres.

La actividad que más se desarrollaba era la de curtidores, pellejeros, borceguineros, chapineros, zapateros o guarnicioneros, que podían mantener sus talleres gracias a las pieles del ganado.

El sector textil, sobre todo el relacionado con la fabricación de paños fue muy importante y reconocido en toda España.

En el sector terciario, encontramos tratantes de trigo, vino, aceite y sobre todo de paños y cueros, además de tener gente vinculada al comercio de víveres tales como horneros, molineros, panaderos, aceiteros y carniceros.

Los datos nos hablan que Baeza producía 8.000 piezas de paños finos y bastos por año y se hacían de todos los colores.


Telares del siglo XVI

No solo se comercializaba en la Península, sino que también se exportaban a América.

Dentro de este mundo artesanal sobresalió el gremio de los plateros, destacando muchas familias por ello.

Esta actividad artesanal tan brillante, vería un retroceso a partir del siglo XVII, al igual que le ocurriría al descenso de su población.

Ahora el lector puede hacerse una idea de cómo era la vida en Baeza en el siglo XVI y cuales fueron los motivos principales que le llevaron a su mayor esplendor, el cual por lo que sabemos duró apenas un siglo, el siglo XVI.


Fuentes:


Universidad de Jaén. Tesis Doctoral Vivir y Morir en la Baeza Moderana (1550-1650)  Presentada por Catalina García Martínez y dirigida por Dra. Daña. María Antonia Bel Bravo el 18 de enero de 2016

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