BAEZA ROMANA



Se desconoce que ocurrió en todo este tiempo en el cerro del Alcázar. A partir de ese momento lo que no cabe duda es que el declive de Gil de Olid fue en paralelo al crecimiento y el desarrollo de Baeza romana. El conjunto de dieciocho epígrafes recogido recientemente por arqueólogos confirma la importancia de Baeza en la zona y su identidad con Vivatia, a pesar de que hasta ahora los restos arqueológicos en la ciudad han sido muy escasos, seguramente por las grandes transformaciones urbanísticas del Renacimiento. En todo caso la epigrafía y los datos de las fuentes escritas permiten hacer un seguimiento de su historia: Ptolomeo señala que Vivatia era una de las ciuda­des de la Oretania, cuya capitalidad se sabe por Strabon que era Cástulo, después Plinio confirma que fue tras la conquista romana una ciudad estipendiaria, es decir que aunque los vivatienses tenían que pagar el tributo a Roma y no eran propietarios de sus tierras, tenían la posesión de éstas, podían dictar sus propias leyes y acuñar moneda. Por último en la época de Vespasiano, fue convertida en el Municipio Flavio Vivatiense, como un amplio grupo de asentamien­tos ibéricos oretanos. En un pedestal que se con­serva en la ermita de la Yedra se lee: “Al Emperador Cesar Lucio  Septimio  Pertinaz Augusto Arábigo Adiabetico Partico, pontífice máximo en su once tribunicia potestad, cónsul dos, padre de la patria, óptimo y fortísimo príncipe, la república de los vivarienses". En el 203 después de Cristo Baeza era una típica ciudad romana y los vivatienses se sentían ciudadanos del Imperio.

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