sábado, 25 de febrero de 2017

SALVADOR VELASCO: LAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO




El casi desconocido pintor de Baeza Salvador Velasco, realizó en 1673 el cuadro de las Animas del Purgatorio para la iglesia de San Miguel Arcángel de Vilches (Jaén).

El modelo elegido por el pintor para realizar el esquema principal de la obra es el Juicio Final de Rafael Sadeler, que ofrece al modesto pintor de Baeza el modelo para realizar la figura de Cristo y la Virgen, así como los Santos que aparecen a los lados y sobre todo el ángel que socorre a las almas, idéntico al que aparece en el lienzo.


El Juicio Final de Sadeler


Se trata de una pintura al óleo sobre tela de lino, que describe con rigor la visión religiosa del fin del mundo. En la parte central aparece Jesucristo Juez, a su lado derecho la Virgen María, al izquierdo mártires no identificados y fundadores de órdenes religiosas, vírgenes y padres de la iglesia como Moisés, San José o San Francisco de Asís. El cuadro tuvo una intervención en 1.720 en la que el entonces obispo de Jaén, Rodrigo Marín Rubio, ordenó que algunas figuras desnudas «se oculten con pintura de modo que estén en mayor decencia».





Con respecto al ángel trompetero que se encuentra al centro, se ha realizado siguiendo la estampa de Goltizius de La Vanidad. 



Obra de Salvador Velasco




Obra de Goltizius


Donde se evidencia con claridad la intención de ocultar la desnudez que aparece en el modelo grabado, es en las almas que ascienden en la parte izquierda del cuadro, que están pudicamente revestidas.




Un documento de 1720, explica que hasta esa fecha las figuras estuvieron desnudas como aparece en el modelo estampado.




En el Libro de Cuentas de fábrica de ese año de 1720, concretamente el 22 de Mayo, hay una visita del Obispo de Jaén D. Rodrigo Marín Rubio y ordena entre sus mandamientos: Y así mismo viendo reconocido que el plano del Altar de la Capilla de Animas no está con la debida proporción como también el Ara que tiene manda su Stt. que se ponga en la conformidad que debe estar como también el que unas figuras que hay pintadas en dicho lienzo que están con deformidad a la vista y en cuerpos descubiertos, se oculten con pintura de modo que estén en mayor decencia.

Detalle del cuadro de Salvador Velasco



Este elocuente ejemplo nos hace ver que durante todo el último tercio del XVII las figuras permanecieron tal y como aparecen en el grabado y que es precisamente en el siglo XVIII, cuando más se recrudeció en los focos provinciales y andaban vigentes las directrices tridentinas y sobre todo lo que se había prescrito en Sinodos y Concilios como el Provincial de Toledo de 1566, donde en uno de sus capítulos se decía: “Que se prohibe no se pinten historias de santos ni retablos sin que sean examinadas por los vicarios y visitadores, y las que estén pintadas siendo apocrifas o mal pintadas se quiten y pongan otras, como másconvenga.

Detalle del Cuadro de Salvador Velasco

Por otro lado las sinodales españolas y la bula de Urbano VIII de 1642 habían prescrito el decoro y propiedad histórica de las imágenes sagradas. Uno de los testimonios más llamativos en este sentido son los Pareceres y censuras que aparecen en 1632 sobre las pinturas lascivas y deshonestas.



En la presentación de esta obra se demanda el cuidado y vigilancia de las imágenes sagradas para evitar las pinturas ofensivas que atentan contra los ojos castos de quien las mira.

El pago de esta obra al citado artista aparece en el Libro de cuentas de fábrica de la Parroquia de San Miguel y Santiago, Archivo de la Iglesia, donde en el folio 55 recto de 1673 aparece el item siguiente: “Mas dio en datta discargo trescientos y cuatro reales que hacen diez mil trescientos y treinta seis maravedises por pago a Juan López y Salvador Velasco pintores vecinos de la ciudad de Baeza por el trabajo de pintar dos cuadros el uno por una hechura de Cristo Crucificado para la Sacristía y el otro de las Animas para el Osario que se hizo arriba de la Iglesia. Consto de sisear de pago. Se hizo con licencia y orden del dicho Obispo y se pasan."





Entorno a este lienzo dio origen en 1779 la fundación de la Hermandad de las Benditas Animas del Purgatorio, siendo Prior Don Antonio Pérez Cano de la Vega y Hermanos solo 40, entre ellos figuraban Miguel de Navarrete, Miguel de Conejero, Josef de Hervás y otros.




En el año 2013 fue llevado a los estudios de Bellas Artes de Granada, donde Carmen Bermúdez y su equipo le hicieron una limpieza y restauración muy acertada, asegurando con ello su conservación, sufragando los gastos la Caja Rural de Jaén.






El cuadro presentaba multitud de desperfectos, pérdidas, arañazos, pliegues marcados en tela y pintura y pérdidas tanto de pintura como de soporte, ocasionados en buena parte porque durante la Guerra Civil fue arrancado de su bastidor con el propósito de ser protegido. Se mantuvo guardado y doblado durante varios años hasta su reposición de nuevo en la iglesia, de ahí que presentara destensado y deformado, además de acumular suciedad superficial, concreciones, excrementos de aves, barnices oxidados, pérdida de adhesión y falta de pintura en más de un 25 %.


Fuentes:


http://biblioteca.ucm.es/tesis/19972000/H/0/H0047701.pdf

http://www.ideal.es/jaen/v/20130722/cultura/juicio-final-regresa-vilches-20130722.html

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